Una investigación revela una cronología sorprendente de la domesticación felina, lo que apunta a una asociación humana más reciente
La historia de la convivencia entre humanos y gatos es más breve y compleja de lo que se imaginaba, como han revelado nuevas investigaciones genéticas y arqueológicas. Contrariamente a la percepción popular de una antigua asociación tan antigua como la de los perros, los felinos se convirtieron en compañeros domésticos mucho más tarde en el desarrollo de la civilización humana. Esta recontextualización ofrece una nueva perspectiva sobre la naturaleza de la domesticación y la evolución de una de las relaciones entre especies más singulares.
Científicos de varias instituciones analizaron el ADN de gatos antiguos y restos arqueológicos, delineando un mapa temporal más preciso para la integración de los gatos en la vida humana. Los hallazgos apuntan a que la domesticación no fue un evento único, sino un proceso gradual, directamente relacionado con el surgimiento de la agricultura y la necesidad humana de control de plagas.
Una investigación detallada sugiere que el linaje principal de los gatos domésticos actuales surgió:
– En la región del Creciente Fértil, hace aproximadamente entre 9.000 y 10.000 años.
– Impulsado por la atracción de los gatos salvajes hacia los roedores en graneros y contenedores de granos.
– Con una segunda ola de dispersión asociada a las civilizaciones egipcias y a las rutas comerciales marítimas.
Este escenario revisado desafía nociones anteriores, consolidando la idea de que la amistad felina es una incorporación relativamente nueva al panteón de los animales domesticados, mucho después de la alianza con los perros.
Origen de la asociación inesperada
La verdadera domesticación de los gatos parece haber ocurrido en el Neolítico, y no en épocas anteriores. La evidencia indica que la atracción inicial provino de los propios felinos salvajes, en particular la especie *Felis silvestris lybica*, que se acercaba a los asentamientos humanos en busca de alimento fácil.
Este proceso difiere sustancialmente de la domesticación de los perros, que ocurrió decenas de miles de años antes e implicó una caza cooperativa más directa. Con los gatos, la relación comenzó de manera más pragmática, basada en intereses mutuos: los humanos ofrecían un entorno rico en presas y los gatos ofrecían un control natural de plagas.
Restos antiguos revelan descubrimientos
Los análisis de ADN de restos de gatos encontrados en sitios arqueológicos de Asia Menor, Chipre y otras regiones de Medio Oriente fueron cruciales para esta nueva comprensión. Los científicos han podido rastrear linajes genéticos y determinar qué tan cerca están los gatos antiguos de sus descendientes modernos.
Uno de los hallazgos más notables tuvo lugar en Chipre, donde se encontró un esqueleto de gato enterrado junto a un humano hace unos 9.500 años. Aunque esto es un indicio de una relación simbólica, la amplia dispersión de características genéticas que marcan la domesticación es más reciente.
La especie anc