El documental “Avedon” del director Ron Howard se estrenó en Festival de Cannes durante el fin de semana, mostrando la vida y obra del reconocido fotógrafo estadounidense Richard Avedon a través de imágenes de archivo y entrevistas con personas cercanas a él. La película examina la trayectoria de un artista que se convirtió en un referente por fotografiar figuras de la cultura estadounidense, desde estrellas Hollywood hasta presidentes y revolucionarios, utilizando a menudo un fondo blanco puro para revelar la humanidad de sus sujetos.
Howard explicó que el proceso de revisitar las obras antiguas de Avedon estuvo “lleno de sorpresas”. El cineasta comparó al fotógrafo consigo mismo y afirmó que “Avedon fue valiente” y “dio muchos pasos audaces y tomó muchos riesgos”. La producción incluyó entrevistas con el hijo de Avedon, John, quien recuerda recuerdos de su padre apasionado, amoroso, pero a menudo ausente. Avedon falleció en 2004 a la edad de 81 años.
El desafío de seleccionar obras maestras
CNN le pidió a Howard que nombrara sus 4 fotografías favoritas de Avedon entre las miles disponibles. El director aceptó inmediatamente, calificando la tarea de “difícil” debido a la gran cantidad de imágenes icónicas creadas por el artista a lo largo de su carrera. Las selecciones revelan diferentes períodos y temas en el trabajo de Avedon, desde su trabajo con celebridades hasta su posterior dedicación a fotografiar a trabajadores rurales.
Howard destacó que cada fotografía representa momentos en los que Avedon capturó la verdadera esencia de sus sujetos al quitarles las máscaras que usaban públicamente. El método del fotógrafo implicaba crear condiciones que permitieran a las personas revelarse plenamente ante la cámara, lo que a menudo daba como resultado imágenes profundamente humanas y memorables.
Charlie Chaplin y el gesto travieso
En 1952, Charlie Chaplin, una figura política progresista de renombre mundial, fue fotografiada por Avedon en Nova York. Chaplin se enfrentaba a presiones de las autoridades anticomunistas estadounidenses y, aunque llevaba décadas viviendo en el país, no había obtenido la ciudadanía. Segundo Howard, Avedon estaban nerviosos al inicio de la sesión, y el primer intento fue “bastante formal”.
Avedon sintió que no estaba capturando la esencia del tema como lo hacía habitualmente. Chaplin luego sugirió un segundo intento, miró hacia abajo por un momento y levantó la cara con un “frío feroz y cuernos” a modo de broma. Tercera versión de Numa, sonrió ampliamente. La fotografía final capturó este momento de ligereza y desafío simultáneos.
Chaplin y su familia abordaron el Londres al día siguiente y nunca volvieron a vivir en Estados Unidos. Howard señaló que la imagen se convirtió en “el último mensaje de Chaplin a América”, combinando la “capacitación y profesionalismo” de Avedon con un gesto travieso de “vete al infierno” a las autoridades. La foto es muy clara y los ojos no engañan: ambos capturaron el momento de manera brillante.
Marilyn Monroe en la encrucijada
En 1957, Marilyn Monroe se encontraba en una encrucijada profesional y personal. Casada recientemente con el dramaturgo Arthur Miller, se resistió cada vez más a su imagen de belleza rubia sensual. Avedon fue contratado para fotografiarla para la película “Príncipe y Corista”, un proyecto que representó un desafío único: ¿cómo fotografiar a alguien que siempre está listo para ser fotografiado?
La sesión fue larga. Monroe se cambió de ropa, bailó y se movió mucho durante el día. Conforme Pasaron las horas, Avedon notó que empezaba a perder el foco, distrayéndose con una mirada apática y vacía. En el preciso momento Naquele, disparó la cámara. Howard afirmó que “no era una coincidencia”, sino más bien una expresión del “talento de Avedon como director y narrador”. La fotografía resultante revela la verdadera humanidad detrás de la personalidad pública.
Lou Alcindor y el destino
La tercera fotografía favorita de Howard muestra a Lou Alcindor, joven jugador de baloncesto en su ciudad natal, el 2 de mayo de 1963, en Nova York. Diferentemente al igual que otras imágenes icónicas, esta no fue tomada en el prístino estudio blanco de Avedon, sino en el entorno donde creció el atleta. Antes de convertirse en uno de los mejores jugadores de la NBA bajo el nombre de Kareem Abdul-Jabbar, Alcindor era un estudiante de secundaria al borde de la gloria.
La imagen “transmite la sensación de alguien afrontando su destino”, según Howard. La fotografía también refleja la evolución de la carrera de Avedon, quien había comenzado a interesarse por el movimiento por los derechos civiles. Posteriormente, el fotógrafo se dedicaría aún más a documentar Guerra desde Vietnã. Más tarde, Muito dirigiría su lente a la clase trabajadora del oeste americano, fotografiando a carniceros, mineros del carbón y camareras sobre fondos blancos, destacando a los llamados “mano de obra invisible” de América.
El último retrato del padre.
La cuarta selección de Howard es particularmente personal: la fotografía de Jacob Israel Avedon, el padre del fotógrafo, tomada el 15 de mayo de 1971, en Sarasota, Flórida. Avedon estuvo separado de su padre durante su infancia. Cuando descubrió que había un hombre de 76 años viviendo en Flórida que no conocía, sintió la necesidad de descubrir qué tipo de persona era este padre. Do desde finales de la década de 1960 hasta la muerte de su padre en 1973, Avedon viajó regularmente para fotografiarlo.
Con el paso del tiempo, su padre comenzó a abrirse ante la cámara, asumiendo poses relajadas y entablando conversaciones íntimas. Mesmo, cuando enfrentaba cáncer y estaba al borde de la muerte, permitió que su hijo lo fotografiara en un estado debilitado. Howard señala que “a través de estos momentos, se abrió y compartió”. Avedon afirmó que fotografiar a su padre no se trataba sólo de registrar imágenes, sino de “filmar quiénes somos realmente, sin artificialidades ni artificios”. Poder conocer verdaderamente a su padre en los últimos años ha sido, dice, “una de las cosas más felices de mi vida”.
El legado inspirador
Howard expresó su confianza en que un documental sobre Avedon sería emocionante, pero se sorprendió al descubrir lo inspirador que era el fotógrafo en su enfoque creativo. Aprender las historias detrás de las fotografías “se convirtieron en una especie de lección de vida para un creador”, según su relato. El director espera que su interpretación de Avedon, al igual que los muchos retratos maravillosos que Avedon ha dejado a la historia, “revele verdades ocultas”.

