Los defensores de los derechos humanos califican la situación actual en Bielorrusia de crítica. El terror de Estado y la represión contra disidentes, opositores políticos, participantes en protestas, periodistas y activistas continúan sin interrupción. El número de presos políticos ha vuelto a aumentar y se acerca al millar.
Las autoridades no muestran ninguna intención de promover la reconciliación nacional. La sociedad civil quedó prácticamente destruida, y la oposición y cientos de organizaciones no gubernamentales se disolvieron o se vieron obligadas a abandonar el país. Las persecuciones, deportaciones y torturas siguen documentadas. También continúa el apoyo bielorruso a la Federación Rusa en la guerra contra Ucrania.
Los presos políticos suman 854 a finales de mayo
A finales de mayo de 2026, 854 personas seguían detenidas como presos políticos en centros de detención bielorrusos. De ellos, 112 eran mujeres. El número total de ex presos políticos llegó a 3.833, de los cuales 765 eran mujeres.
Las defensoras registraron al menos 170 presos en situación de extrema vulnerabilidad por problemas de salud, vejez o condiciones de detención. En mayo, 32 personas fueron reconocidas como presos políticos. La disminución del ritmo de nuevos reconocimientos no refleja una reducción de la represión. Las autoridades restringen el acceso a la información sobre los procesos.
- Desde 2020, al menos 9.792 personas han sido objeto de procesos penales por motivos políticos.
- Al menos 8.477 fueron condenados, incluso en rebeldía.
- Las cifras continúan aumentando mensualmente.
- Los presos se enfrentan a restricciones selectivas y a una presión constante.
- La práctica de registrar a los detenidos como “propensos al extremismo” genera más privaciones.
Persisten los casos de tortura y malos tratos
Los defensores documentan periódicamente torturas y tratamientos prohibidos durante las investigaciones y las sentencias. Los informes incluyen palizas, celdas de castigo prolongado, privación de sueño, resfriado crónico y denegación de atención médica.
Los ex presos describieron celdas superpobladas, aislamiento sensorial y presión psicológica sistemática. Una plataforma internacional recopiló más de 38 mil documentos y alrededor de 3 mil testimonios de víctimas para presentarlos ante la Corte Penal Internacional y los órganos de la ONU.
Los casos específicos involucran a reclusos con discapacidad física recluidos bajo un régimen estricto y el deterioro de la salud de varios reclusos. La prisión preventiva se extiende incluso después de que se hayan cumplido las penas iniciales mediante nuevos cargos disciplinarios.
La persecución golpea a los exiliados y a sus familiares
Se registraron más de 30 registros de viviendas de activistas en el extranjero. La presión sobre los familiares que permanecen en el país incluye intimidación, confiscación de bienes y amenazas. Aproximadamente 6.000 bielorrusos han sido añadidos a las listas de buscados de Rusia.
Se produjeron casos de detención en el extranjero por solicitudes de extradición de Bielorrusia en Armenia e Italia. Los activistas denuncian humillantes registros fronterizos. Los ex presos políticos enfrentan restricciones en materia de empleo, servicios bancarios y movilidad incluso después de su liberación.
La libertad de expresión y asociación bajo ataque
Las autoridades amplían listas de extremistas y materiales prohibidos. La lista nacional de materiales extremistas ha crecido. Se etiquetan organizaciones, canales y publicaciones para justificar nuevas represiones. Búsquedas y procesos afectaron a candidatos al Consejo de Coordinación y participantes en eventos culturales.
Los periodistas y defensores de los derechos humanos siguen siendo objetivos. La Asociación Bielorrusa de Periodistas ha sido designada entidad extremista. Los medios independientes enfrentan búsquedas y demandas. La libertad de reunión pacífica está restringida incluso en eventos previamente aprobados.
Apoyo a Rusia y represión en solidaridad con Ucrania
Al menos 171 personas fueron privadas de libertad por expresar solidaridad con Ucrania. Las condenas implican vínculos con formaciones de voluntarios bielorrusos que trabajan en la defensa de Ucrania. Las demandas por “ayudar al extremismo” apuntan a interacciones pacíficas con medios independientes.
La represión transfronteriza incluye vigilancia, coerción y procesamiento arbitrario de exiliados. En mayo se ampliaron las listas de terroristas y extremistas hasta llegar a miles de nombres.