Sebastian Berhalter cumplió su sueño de jugar un Mundial. El centrocampista de 25 años ha sido incluido en la convocatoria definitiva de Estados Unidos para el torneo de 2026, que comienza en casa.
Sin embargo, dos años antes, su propio padre, Gregg Berhalter, entonces entrenador del equipo, había dicho que su hijo no tenía el nivel para jugar en la selección nacional. La conversación tuvo lugar antes de un campo de entrenamiento en enero de 2024. En ese momento, Sebastián era solo un reserva en los Vancouver Whitecaps de la MLS.
Gregg no ocultó la dificultad de dar esa retroalimentación. “Parte de mi trabajo es decir la verdad”, dijo a The Athletic. Pero ese momento marcó el comienzo de una transformación. El hijo se responsabilizó del sueño e intensificó el ritmo de trabajo.
Gregg envió una carta a su hijo como parte de la serie “Cartas que unen” de la FIFA, publicada esta semana. En él, el ex entrenador relata haber visto la mirada de decepción de Sebastián, pero también el inmediato cambio de actitud. “Te vi tomar el control de tu sueño”, escribió.
Nacido en una familia de futbolistas, Sebastián creció rodeado de la selección nacional. Su padre jugó 44 partidos con Estados Unidos y jugó en Alemania, donde la familia vivió durante seis años. Aún así, el joven no era considerado un talento precoz. A los 16 años salió de una concentración del equipo juvenil y mantuvo el nombre del entrenador para motivarse.
Convirtió las dudas en combustible. Durante la pandemia de 2020, entrenó con estrictos planes escritos en papel por su padre. Saltó vallas para entrenar en campos improvisados y enfrentó sesiones agotadoras. “Pase lo que pase, no pararé”, dijo Sebastián sobre esa fase.
Esta mentalidad lo llevó a ganarse un rol titular en Vancouver Whitecaps en 2025. Se ganó la convocatoria al equipo principal, se afianzó en la Copa Oro y se convirtió en un referente de intensidad para el técnico Mauricio Pochettino. Sus compañeros lo llaman “freak” por su preparación física y dedicación.
Cuando se enteró de que estaba convocado para el Mundial, Sebastián llamó primero a su padre. Gregg, despedido de la selección nacional en 2024 y ahora con el Chicago Fire, mostró orgullo. Momentos después, la madre Rosalind y su hijo lloraron juntos por teléfono. “Todo lo hizo solo”, destacó Gregg, aliviado de no ser él quien decidió incluir a su hijo.
La historia de los Berhalter adquiere una forma especial en el Mundial de 2026. Padre e hijo se suman a otros raros casos de duplas familiares en la selección estadounidense, como los Reyna. Sebastián debuta con el equipo en el Grupo D, ante Paraguay.