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Irán considera las instalaciones de SpaceX y Starlink objetivos militares en medio de la escalada con Trump

Starlink internet
Starlink internet - Foto: AdrianHancu/istock

Irán está considerando atacar las instalaciones de SpaceX y Starlink en Medio Oriente como represalia por las recientes amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La agencia estatal de noticias Fars informó este jueves (11) que Teherán se reserva el derecho de atacar activos vinculados a Elon Musk en la región.

La declaración se produce horas después de que Trump reiteró sus advertencias de que Estados Unidos podría bombardear Irán “muy fuerte” esta tarde si no hay avances en las negociaciones. El presidente estadounidense mencionó específicamente el control de la isla de Kharg, responsable de alrededor del 90% de las exportaciones de petróleo iraní, y otros puntos de infraestructura energética.

El doble uso de Starlink alimenta la tensión

Starlink, prohibido en Irán, se convirtió en una herramienta esencial para los opositores al régimen durante los apagones de Internet impuestos por el gobierno. Los protestantes utilizaron terminales del sistema para mantener la comunicación y difundir imágenes de represión. Paralelamente, el gobierno estadounidense compró miles de kits y los envió al país para apoyar a los disidentes, especialmente después de la ola de protestas de enero de 2026.

Los informes indican que Starlink también jugó un papel en las operaciones militares de Estados Unidos y sus aliados durante el conflicto de 40 días con Irán, aunque Musk cuestionó los detalles en un informe de Reuters sobre el uso indebido de terminales civiles en drones. El multimillonario admitió haber violado los términos de servicio, pero atribuyó la responsabilidad a terceros.

¿Qué cambios en la práctica?

La amenaza iraní aumenta el riesgo para la infraestructura satelital y las estaciones terrestres de SpaceX en países como Israel, Qatar, Jordania, los Emiratos Árabes Unidos y Omán. Cualquier ataque directo o cibernético podría afectar no sólo a las comunicaciones civiles, sino también a las operaciones militares y de inteligencia en la región. Para Irán, el movimiento representa una forma asimétrica de respuesta a la presión estadounidense sobre el petróleo y la infraestructura.

El episodio destaca la creciente militarización del espacio y la dependencia de empresas privadas como SpaceX en los conflictos modernos, un patrón visto antes en Ucrania pero ahora probado en Medio Oriente con implicaciones directas para la conectividad global y la estabilidad energética.

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