Uruguay y Cabo Verde sostuvieron un duelo de alta intensidad este domingo, en Miami, Estados Unidos, por el Mundial. El partido terminó con un marcador de 2-2, dejando a la selección uruguaya en una situación delicada en la competición, mientras los caboverdianos ganan aún más moral para los próximos desafíos. Antes del choque, los sudamericanos buscaban evitar más tropiezos ante España en la ronda final, y Cabo Verde buscaba algo más que un simple empate con la selección española en su debut.
La presión sobre el técnico Marcelo Bielsa se intensificó tras el empate 1-1 ante Arabia Saudita. Ante este escenario, el técnico optó por dejar a Darwin Núñez en el banquillo y seleccionó a Canobbio, jugador del Fluminense, que ya había mostrado un buen rendimiento en el segundo tiempo del partido debut. Los primeros momentos del partido parecieron prometedores para Uruguay, sin embargo, la ausencia de un rematador efectivo impidió que el volumen ofensivo se transformara en claras oportunidades de gol.
Incluso con la presencia de Federico Valverde, una de las figuras destacadas del Real Madrid, el centrocampista no logró tomar la ventaja esperada para abrir el marcador en un momento crucial. En el borde del campo, Marcelo Bielsa mostró visibles signos de aprensión por el desarrollo del juego. Además de una sólida defensa y faltas tácticas, la selección de Cabo Verde estaba decidida a añadir un nuevo capítulo a su trayectoria mundialista.
Kevin Pina fue el responsable de escribir el nombre de Cabo Verde en la historia de los Mundiales, marcando el primer gol del equipo en un Mundial. El centrocampista aprovechó el fallo de la barrera uruguaya, que se abrió en el momento del tiro libre, pillando desprevenido a Muslera y tardando en reaccionar. La emoción se apoderó de los jugadores caboverdianos, que celebraron la hazaña inédita con abrazos y celebraciones, mientras en Brasil, la comunidad local de Mesquita, en Río de Janeiro, también estalló en la celebración del logro histórico de la selección africana.
A pesar de tener ventaja en el marcador, Cabo Verde enfrentó desafíos para construir contraataques después de recuperar la posesión, falla que ya se había notado en el partido de debut contra España. Muchas veces el equipo optó por seguir adelante, sin un destino claro. Esta estrategia defensiva y la dificultad de la transición acabó saliendo costosa en los minutos finales de la primera parte.
En busca de darle la vuelta al marcador, la selección uruguaya intensificó su presión, apostando por centros aéreos al área. La táctica de la “ducha” finalmente dio resultados. Primero, Maxi Araújo aprovechó el rebote del cabezazo de Ugarte en el poste para marcar y festejó el gol homenajeando a Luis Suárez, que no estaba convocado para el torneo, pero miraba desde la grada. Apenas siete minutos después, Canobbio recibió una asistencia del delantero y concretó la remontada de los sudamericanos.
El panorama del juego no presentó mayores cambios en la etapa complementaria. Uruguay mantuvo la mayor parte de la posesión del balón, mientras que los caboverdianos se concentraron en una defensa cerrada. Sin embargo, el escenario cambió drásticamente luego de que el defensa Mathías Olivera no lograra devolver el balón. Para colmo, el portero Muslera cometió un error, permitiendo que Hélio Varela se anticipara y empujara el balón al fondo de la portería, igualando el marcador.
Un gol de Maxi Araújo fue anulado por fuera de juego poco antes de la pausa de hidratación del segundo tiempo, en una jugada en la que el portero Vozinha no pudo retener con seguridad el balón. A partir de ese momento, el partido se convirtió en un choque abierto, alternando ataques y defensas, manteniendo la intensidad hasta los instantes finales del enfrentamiento.

