Habían pasado más de cuarenta años desde la última vez que Supergirl protagonizó una película en solitario, una época en la que Ronald Reagan presidía Estados Unidos y Christopher Reeve era la imagen inseparable de Superman, siendo las adaptaciones de cómics un nicho de mercado. Incluso con un elenco fuerte como Peter O’Toole, Faye Dunaway y la entonces recién llegada Helen Slater en el papel principal, la versión de 1984 de la heroína no logró establecer una franquicia duradera.
Han pasado más de cuatro décadas y el personaje de Kara Zor-El todavía se encuentra en una situación compleja. Su fuerte conexión con Superman, uno de los mayores íconos de la cultura pop, ha significado que adaptaciones cinematográficas anteriores, incluida una serie de televisión de seis temporadas en CBS y CW, hayan enfrentado desafíos al presentar a Supergirl como una figura única en lugar de solo una variación de su prima kryptoniana.
La nueva producción de Warner Bros. sobre Supergirl, la interpretación más reciente de la heroína, utiliza esta dificultad de definición como pilar central de su narrativa, buscando ofrecer una perspectiva renovada.
Milly Alcock encarna una Supergirl con nueva profundidad e inspiración
La película, dirigida por Craig Gillespie, se inspira principalmente en la aclamada novela gráfica “Supergirl: Woman of Tomorrow”, de Tom King y Bilquis Evely, estrenada en 2021. Establece a Supergirl como un personaje que trasciende el papel de mero apoyo de Superman. Aunque Kara Zor-El tiene los mismos poderes que su prima, su personalidad está marcada por un marcado contraste con el optimismo de él. Diferentes experiencias vitales y una profunda tragedia personal la convirtieron en una heroína con características únicas y un perfil diferente.
El viaje de Kara Zor-El se profundiza con nuevas misiones y dilemas
La actriz Milly Alcock, conocida por su trabajo en “House of the Dragon” de HBO, retoma el papel de Kara, luego de una breve aparición en los momentos finales de la película “Superman” estrenada anteriormente. En su cumpleaños número 23, mientras Kara y Krypto, su fiel perro superpoderoso, visitan planetas bajo soles rojos donde pierden sus habilidades, ella se encuentra con Ruthye, una niña de 13 años interpretada por Eve Ridley. Ruthye busca vengarse de un pirata espacial por el asesinato de su familia. Según los clichés de las narrativas de venganza, Supergirl se ve envuelta en el conflicto después de que el pirata envenena a Krypto y roba su nave espacial.
Los conflictos narrativos comprometen el potencial de una historia intrigante
Bajo la dirección de Gillespie y con guión de Ana Nogueira, la película “Supergirl” comienza con un notable primer acto, que amplía las fronteras tonales y espaciales del recién creado Universo Cinematográfico DC, consolidado en “Superman”. La trama se desarrolla como una combinación equilibrada de saga de venganza y narrativa de mayoría de edad. Inicialmente, la producción parece ignorar las convenciones de las franquicias cinematográficas, optando por un enfoque más peculiar e introspectivo, presentando emocionantes destellos de la infancia de Kara en un fragmento de Krypton que sobrevivió a la aniquilación del planeta, pero cuya población sucumbió al envenenamiento por kryptonita.
Sin embargo, a medida que la historia avanza hasta el esperado enfrentamiento del tercer acto, una parte importante de esta identidad única se pierde en medio de una ruidosa secuencia de combates con excesivo CGI y escenarios digitales que resultan confusos.
En varios momentos, da la impresión de que la visión narrativa de Gillespie, conocido por obras como “Yo, Tonya” y “Cruella”, choca con las expectativas que impone el formato de franquicia. Esta contradicción es particularmente frustrante considerando que la obra original tenía una voz singular y un estilo visual vibrante. Es difícil no lamentar el parecido con una versión “Temu” de “Guardianes de la Galaxia” que se manifiesta en la pantalla.
Cameos de personajes icónicos y sus implicaciones en el universo DC
Respecto a los distintos universos DC en el cine, una figura central del antiguo modelo instaurado por Zack Snyder resurge con una nueva apariencia: Jason Momoa, conocido como el anterior y futuro Aquaman, interpreta ahora al popular cazarrecompensas Lobo. Momoa ofrece una actuación innegablemente entretenida como el motociclista de dientes afilados, piel pálida y masticador de puros, evocando la sensación de que este sería el papel de DC que siempre quiso. Sin embargo, su presencia en la película parece menos integrada en la trama principal y más como un largo adelanto de una futura producción que aún no ha sido anunciada.
Al mismo tiempo, David Corenswet, que asume el papel de Superman, aparece en un papel mucho más importante de lo esperado. Aunque no es coprotagonista, su papel va más allá del de mero referente. El Hombre de Acero comparte momentos importantes con su prima kryptoniana, incluido un flashback humorístico que muestra la llegada de Kara al planeta Tierra.
A pesar de los desafíos, la actuación de Alcock se destaca como el activo más valioso de la producción. Ella infunde al personaje vulnerabilidad y melancolía, sin descuidar nunca su decencia inherente, como observa Ruthye en una escena: “No siempre eres amable, pero eres amable”. Supergirl interpretada por Alcock necesita evolucionar para convertirse en el héroe que está predestinada a ser y, al final del espectáculo, es precisamente su actuación, y no los grandiosos y, a veces, exagerados efectos visuales, lo que deja la impresión más duradera en el público.

