La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha clasificado el Gran Premio de Austria de Fórmula 1 como evento de alto riesgo debido a la fuerte ola de calor que azota Europa esta semana. La decisión se tomó teniendo en cuenta la seguridad de los pilotos y los equipos en condiciones climáticas desafiantes.
La organización responsable del deporte prevé que las temperaturas en Spielberg, sede de la carrera, oscilarán entre los 35º C y los 39º C durante los días del Gran Premio. Ante este escenario, se otorgó permiso a los competidores para utilizar un sistema de enfriamiento para los entrenamientos y la carrera misma, medida que refleja la creciente preocupación de la FIA por el bienestar de los atletas en un ambiente de temperaturas extremas.
Sin embargo, para el día de la carrera principal, previsto para el domingo 28 de junio, la previsión indica que los termómetros en el circuito Red Bull Ring registrarán aproximadamente 31º C. Esta variación sugiere una ligera bajada en la intensidad del calor en el momento crucial de la carrera.
Es importante señalar que el dispositivo de refrigeración consiste en un chaleco térmico que llevan los pilotos. Su implementación llevó a la entidad a agregar 5 kg al peso mínimo reglamentario de los autos, con el objetivo de compensar el equipamiento y mantener la equidad en la competencia.
Este tipo de mecanismo se utilizó por primera vez en la Fórmula 1 en octubre de 2025, durante el Gran Premio de Singapur. Más tarde ese mes, en el GP de Estados Unidos, celebrado en Texas, el sistema también fue considerado esencial por las condiciones climáticas, poniendo de relieve la necesidad recurrente de adaptaciones a los eventos de alta temperatura en el calendario de la categoría.

