Un niño de un año y medio murió en Marsella, en el sureste de Francia, tras ser olvidado en un vehículo estacionado. El trágico incidente se produjo durante la intensa ola de calor que azota el territorio francés, y el bebé fue localizado en el estacionamiento de una unidad hospitalaria.
Los equipos de emergencia de Marsella, la segunda ciudad francesa, recibieron la llamada el martes (23) alrededor de las 14.00 hora local, poco después del descubrimiento del niño. A pesar de la rápida derivación al servicio de urgencias pediátricas del hospital, la pequeña víctima no sobrevivió. En días de altas temperaturas, el habitáculo de un coche puede alcanzar niveles letales en cuestión de minutos, con un aumento de hasta 20°C en apenas diez minutos, incluso con las ventanas parcialmente abiertas, haciendo la situación insostenible para el organismo de un niño.
Esta no es la primera muerte reciente de niños en Francia en condiciones climáticas adversas. Previamente, el lunes (22), dos hermanos, de dos y cuatro años, fueron encontrados muertos en el interior del coche familiar en Carpentras. Casi en el mismo período, el jueves (24), una niña de tres años también perdió la vida en circunstancias similares, dentro de un automóvil en Saint-Gratien, localidad al noroeste de París.
El país se enfrenta a temperaturas récord y la actual ola de calor ya ha matado al menos a 50 personas en todo el territorio. Esta situación de calor extremo, que afecta a Europa desde hace una semana, es vista por los expertos como una consecuencia directa del cambio climático global, intensificando la frecuencia y gravedad de este tipo de eventos.

