Un asteroide colosal, cuyo diámetro se estima en hasta una milla, se acercará significativamente a nuestro planeta este fin de semana. Aunque su paso es seguro, la magnitud del cuerpo celeste ofrece una ocasión inusual para que los astrónomos y entusiastas de la astronomía observen un objeto tan grande en relativa proximidad a la Tierra.
Vigilancia espacial: la trayectoria del asteroide (152637) 1997 NC1
El acercamiento más cercano al asteroide (152637) 1997 NC1 está programado para el sábado 27 de junio de 2026. En este punto, estará aproximadamente a 2,6 millones de kilómetros de la Tierra. Esta medida equivale a unas 6,7 veces la distancia media que separa la Tierra de la Luna, asegurando que no habrá riesgo de colisión. La Agencia Espacial Europea (ESA), a través de su Centro de Coordinación de Objetos Cercanos a la Tierra (NEOCC), confirma que la probabilidad de impacto es nula.
Qué significa ser un asteroide potencialmente peligroso (PHA)
Este asteroide en particular está clasificado como “Asteroide potencialmente peligroso” (PHA). Esta designación, sin embargo, no indica un peligro inmediato de colisión. En cambio, clasifica los asteroides con un diámetro de 140 metros o más que tienen órbitas que los sitúan a 7,5 millones de kilómetros de la órbita de la Tierra. La clasificación PHA sirve como advertencia para que estas rocas espaciales sean monitoreadas continuamente, lo que permite a los científicos comprender mejor sus trayectorias y evaluar cualquier cambio potencial a lo largo del tiempo. Esta es una medida preventiva esencial para la defensa planetaria.
Rara oportunidad de observar un cuerpo celeste gigante
La atención prestada al asteroide (152637) 1997 NC1 se justifica por su impresionante tamaño. Con un diámetro máximo estimado en hasta cinco veces la altura de la Torre Eiffel, destaca entre los objetos que se acercan a la Tierra. Los pasajes tan cercanos a asteroides de este tamaño son raros y, en promedio, ocurren solo una vez cada diez años. Este evento proporciona una valiosa ventana para estudios y observaciones, permitiendo a los investigadores y al público en general observar más de cerca un objeto importante de nuestro sistema solar. Su último paso cercano fue el 29 de junio de 1993, y el próximo sólo debería ocurrir el 27 de junio de 2088.
Cómo observar el asteroide (152637) 1997 NC1
Para aquellos interesados en seguir el paso del asteroide, existen algunas opciones de observación:
- Transmisión en vivo en línea:El Proyecto del Telescopio Virtual (www.virtualtelescope.eu) llevará a cabo sesiones de observación en línea a partir de las 8 am (hora estándar de Japón) el sábado 27 y domingo 28 de junio. Las retransmisiones incluirán imágenes de vídeo en tiempo real y comentarios del astrofísico Gianluca Masi.
- Con telescopios o binoculares de aficionado:Según la ESA, el brillo del asteroide debería alcanzar una magnitud de 10,1 en su punto máximo, lo que en teoría lo haría visible con telescopios pequeños (con una apertura de unos 100 mm) o binoculares de alta resolución, especialmente bajo cielos oscuros. Sin embargo, el brillo de la Luna Llena de Fresa, prevista para el 30 de junio, puede dificultar la observación directa. El asteroide permanecerá más brillante que la magnitud 11,5 desde el jueves 25 de junio hasta el miércoles 1 de julio, pasando de la constelación de Lira a Norma.
- Movimiento aparente:Durante su máxima aproximación, el asteroide cruzará el espacio entre las estrellas a una velocidad de aproximadamente 40 segundos de arco por minuto, lo que hará más fácil percibir su movimiento a través de un telescopio.
Características orbitales y clasificación del asteroide Atón.
El asteroide (152637) 1997 NC1 pertenece al grupo de asteroides Atón, una clase de objetos cercanos a la Tierra. Aten asteroides se caracterizan por tener una órbita que cruza la órbita de la Tierra, pero la mayor parte de su recorrido orbital se encuentra dentro de la órbita terrestre. Fue descubierto en 1997 a través de observaciones del programa de Seguimiento de Asteroides Cercanos a la Tierra (NEAT) del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, lo que refuerza la importancia del monitoreo continuo de estos cuerpos celestes para comprender la dinámica de nuestro sistema solar.

