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El cometa interestelar 3I/ATLAS moviliza a las agencias al detectar su inusual emisión de radio

3I/ATLAS
3I/ATLAS - Reprodução/The Virtual Telescope Project

El paso de un raro visitante procedente de fuera de nuestro Sistema Solar, el cometa 3I/ATLAS, generó una intensa movilización científica global. Identificado en 2025, el objeto fue rápidamente clasificado como interestelar debido a su trayectoria única, pero fue una emisión de radio inusual y continua que desencadenó protocolos de monitoreo intensivo por parte de la NASA y otras agencias espaciales.

El análisis de la señal, aunque luego se confirmó que era de origen natural, justificó una investigación en profundidad por su intensidad y regularidad. La colaboración internacional, en la que participa Agência Espacial Europeia (ESA), utilizó una red global de observatorios para rastrear el cometa y recopilar la mayor cantidad de datos posible durante su breve paso por nuestro sistema.

Como el tercer objeto interestelar jamás registrado por la ciencia, la visita 3I/ATLAS representó una oportunidad única para estudiar materiales de otro sistema estelar. Los equipos científicos se centraron en desvelar secretos sobre su composición química y el entorno del que fue expulsado hace millones de años, antes de continuar su viaje al espacio profundo.

NASA
NASA – Foto: LaserLens/Shutterstock.com

Descubrimiento y características del visitante.

El cometa 3I/ATLAS fue detectado por primera vez el 1 de julio de 2025. La identificación se produjo gracias al sistema de reconocimiento astronómico ATLAS (Asteroide Terrestrial-impacto Last Alert System), operado desde el observatorio Río Hurtado, en Chile.

Poco después de su descubrimiento, los astrónomos calcularon su órbita y velocidad. La estrella viajaba a aproximadamente 100.000 km/h con respecto a Sol, siguiendo una trayectoria hiperbólica. La curva abierta Essa, que no se cierra en una órbita, sirvió como confirmación definitiva de su origen extrasolar.

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Los análisis preliminares, coordinados por equipos de Universidade, Havaí y la ESA, indicaron que 3I/ATLAS era un fragmento compuesto de roca y hielo. La teoría más aceptada es que fue expulsado de su sistema estelar nativo por un evento gravitacional de gran magnitud, como es la interacción con un planeta gigante.

Las estimaciones sobre el tamaño de su núcleo variaron considerablemente, entre 320 metros y 5,6 kilómetros de diámetro. El núcleo estaba rodeado por una coma, una nube de gas y polvo formada por la sublimación del hielo bajo el calor de Sol, comportamiento típico de los cometas activos.

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La enigmática señal de radio capturada

El aspecto más fascinante del cometa 3I/ATLAS se reveló el 24 de octubre de 2025, cuando el radiotelescopio MeerKAT, en África de Sul, capturó una emisión de radio constante del objeto. La señal se registró a una frecuencia de 1,6 GHz, banda que corresponde a una de las líneas de emisión de moléculas de hidroxilo (OH), un subproducto común de la descomposición de las moléculas de agua (H2O) por la radiación solar en los cometas activos. El descubrimiento de Essa fue crucial no sólo para confirmar la naturaleza del objeto, sino también para abrir nuevas vías de investigación sobre su composición interna y la dinámica de su interacción con el entorno interplanetario de nuestro sistema.

Aunque el origen de la señal era natural, su intensidad y regularidad se consideraron destacables, descartándose cualquier posibilidad de interferencia terrestre o artificial. La emisión Essa no sólo validó la clasificación de 3I/ATLAS como cometa activo, sino que también ofreció a los científicos una herramienta innovadora para medir la tasa de sublimación del agua en su superficie. El análisis detallado de estos datos proporcionó información crucial sobre su composición interna y su reacción al acercarse a una estrella como Sol, algo que no se puede estudiar con cometas de nuestro propio sistema, que ya han pasado por este proceso en innumerables ocasiones.

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Protocolos de seguridad planetaria activados

A pesar de la confirmación del origen natural de la señal, la combinación de una trayectoria interestelar con un comportamiento atípico llevó al Escritório de Coordenação de Defesa Planetária (PDCO) de la NASA a intensificar el seguimiento. El organismo Este es responsable de supervisar los esfuerzos para detectar, rastrear y caracterizar objetos cerca de Terra.

La función principal del PDCO es garantizar que cualquier objeto con una trayectoria que se acerque a nuestro planeta sea analizado exhaustivamente. Aunque 3I/ATLAS no representó una amenaza, su aprobación sirvió como un ejercicio valioso para probar y mejorar los sistemas de respuesta global y el análisis de datos en tiempo real.

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Los observatorios más avanzados del mundo, como Very Large Telescope (VLT) en Chile y Telescópio Espacial James Webb, han dedicado tiempo de observación a analizar el espectro químico de la coma del cometa y obtener la mayor cantidad de información posible durante su breve estancia.

Trayectoria hiperbólica y riesgo de impacto.

Cálculos orbitales detallados, realizados de forma independiente por la NASA y la ESA, confirmaron que el cometa 3I/ATLAS no presentaba peligro de colisión con Terra u otros planetas en Sistema Solar. Su trayectoria estaba bien definida y pasaba a una distancia segura de todos los cuerpos celestes conocidos.

Su máximo acercamiento a nuestro planeta se produjo el 19 de diciembre de 2025, a una distancia segura de 270 millones de kilómetros, lo que equivale a casi el doble de la distancia promedio entre Terra y Sol. Cuando Após alcanzó el perihelio, su punto más cercano a Sol, la gravedad de nuestra estrella actuó como una resortera, acelerándola en su viaje de regreso al espacio profundo, de donde nunca regresará.

Comparaciones con otros viajeros interestelares

3I/ATLAS se ha unido a una selecta lista de objetos interestelares confirmados, que incluye 1I/’Oumuamua, detectado en 2017, y 2I/Borisov, observado en 2019. Cada uno de estos visitantes ofrece distintas piezas del rompecabezas sobre la formación de otros sistemas planetarios y la diversidad de cuerpos que viajan a través de la galaxia.

A diferencia de ‘Oumuamua, que tenía una forma alargada y no mostraba un coma visible, 3I/ATLAS demostró una clara actividad cometaria, más similar a 2I/Borisov. Sin embargo, la intensidad de su señal de radio lo distingue de ambos, lo que sugiere una composición o estructura interna única que aún intriga a los científicos.

La importancia del seguimiento continuo

Eventos como el paso de 3I/ATLAS refuerzan la importancia de sistemas de vigilancia continua como ATLAS. Los programas Esses son clave para detectar visitantes inesperados con antelación, permitiendo un cálculo preciso de sus órbitas para garantizar la seguridad planetaria y maximizar las oportunidades científicas.

Observaciones y enfoque científico.

Incluso mientras el cometa se aleja hacia las profundidades del espacio, el seguimiento de 3I/ATLAS sigue siendo una prioridad para varios equipos de astrónomos de todo el mundo. Las observaciones actuales, realizadas con los telescopios más sensibles, buscan rastrear las variaciones en la composición química de su coma y la reflectividad de su núcleo a medida que se aleja de la influencia de Sol. Los datos recopilados ayudarán a comprender cómo el calor de nuestra estrella afectó su estructura interna durante su paso, proporcionando información valiosa sobre la resiliencia y evolución de los cuerpos celestes en entornos estelares diferentes a su lugar de origen. La información de Essas es esencial para construir modelos más precisos sobre la formación planetaria en otras partes de la galaxia, ya que 3I/ATLAS funciona como una muestra directa e intacta de un sistema estelar distante, trayendo consigo pistas sobre las condiciones químicas y físicas que prevalecían en su nebulosa protoplanetaria hace millones o miles de millones de años.

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