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Los datos del Hubble revelan un cometa que frenó e invirtió su rotación en el espacio debido a chorros de gas

Rotação do cometa 41P - Foto: Reprodução/Universidade da Califórnia
Rotação do cometa 41P - Foto: Reprodução/Universidade da Califórnia

Astrónomos de Universidade a Califórnia en Los Angeles detallaron recientemente el extraordinario comportamiento dinámico observado en un cuerpo celeste que viaja a través de nuestro sistema solar. El objeto en cuestión, conocido como cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresak, demostró una capacidad física pocas veces documentada con tanta precisión: ralentizó drásticamente su movimiento de rotación hasta que, aparentemente, se detuvo por completo y comenzó a girar en la dirección opuesta. El fenómeno, que desafía la comprensión intuitiva de la mecánica celeste básica, fue impulsado por una intensa actividad desde su propia superficie.

Las observaciones que llevaron a este descubrimiento se llevaron a cabo utilizando Telescópio Espacial Hubble, cuyas imágenes de alta resolución capturaron las variaciones de luz y estructura del cometa durante su paso cercano a Sol en 2017. La investigación, dirigida por el reconocido científico planetario David Jewitt, ofrece una nueva perspectiva sobre la volatilidad de los pequeños cuerpos celestes y cómo interactúan con el entorno térmico del sistema solar interior.

Rotação do cometa 41P - Foto: Reprodução/Universidade da Califórnia
Juyawa tauraro mai wutsiya 41P – Foto: Reprodução/Jami’ar Califórnia

Este estudio no sólo documenta un evento singular, sino que también proporciona piezas clave para resolver enigmas de larga data en astronomía, específicamente sobre la vida útil y la desintegración de cometas más pequeños. El análisis sugiere que la inestabilidad rotacional es un factor determinante en la evolución de estos objetos, funcionando como un mecanismo natural de autodestrucción.

El comportamiento errático del 41P

El cometa 41P pertenece a la familia de cometas Júpiter y está compuesto, como la mayoría de sus pares, por una mezcla de hielo, polvo y rocas sobrantes de la formación del sistema solar. Durante su órbita, a medida que se acerca a Sol, el calor provoca la sublimación de la superficie del hielo, transformándolo directamente en gas. El proceso Esse crea la coma y la cola características, pero también genera fuerzas mecánicas en el núcleo sólido.

Los datos recopilados muestran un cambio dramático en el período de rotación del cometa en el transcurso de unos pocos meses. Las mediciones indicaron una secuencia de eventos que sorprendieron a la comunidad científica por la velocidad y magnitud de los cambios:

– En marzo de 2017, el cometa completó una revolución alrededor de su eje cada 20 horas.
– En mayo del mismo año, este período aumentó a 46 horas, lo que indica una desaceleración masiva.
– En diciembre, tras un periodo en el que el cometa estuvo inobservable, reapareció girando cada 14 horas, pero en sentido contrario.

La única explicación física plausible para esta secuencia, según los investigadores, es que el cometa continuó desacelerando después de mayo hasta alcanzar un punto de rotación cero, y luego comenzó a girar en la dirección opuesta, acelerando rápidamente debido a las fuerzas continuas que actúan sobre su superficie.

Mecánica de chorro de gas

La fuerza impulsora detrás de esta inversión del movimiento reside en la naturaleza activa de los cometas. Quando el hielo se sublima, es expulsado en forma de chorros de gas a alta velocidad. Si la emisión fuera uniforme en toda la superficie, las fuerzas se anularían entre sí. Sin embargo, la superficie de 41P es irregular y los chorros se emiten de forma asimétrica, funcionando como propulsores de cohetes fijados en puntos aleatorios del núcleo.

Estos “propulsores naturales” ejercen un par sobre el cuerpo del cometa. Dependendo Debido a la orientación y potencia de estos chorros, pueden acelerar la rotación del objeto y actuar como frenos extremadamente potentes. En el caso de 41P, la configuración de los chorros durante la aproximación solar de 2017 actuó inicialmente para contrarrestar el movimiento de rotación existente.

La intensidad de esta frenada fue tal que superó la inercia rotacional de un objeto de más de un kilómetro de diámetro en cuestión de semanas. Es un testimonio de la violencia de los procesos de desgasificación que se producen cuando estos cuerpos helados penetran en la región interior del sistema solar.

Implicaciones para la supervivencia de los cometas.

El descubrimiento tiene profundas implicaciones para comprender la población de cometas en el sistema solar. Astrônomos ha notado desde hace tiempo una escasez de cometas pequeños, con núcleos de menos de uno o dos kilómetros de diámetro. La brecha estadística Essa sugirió que algo estaba destruyendo estos objetos más rápido de lo que predijeron los modelos.

El comportamiento de 41P proporciona la evidencia observacional necesaria para validar la teoría de la desintegración rotacional. Si los chorros de gas pueden alterar la rotación tan drásticamente, podrían acelerar fácilmente un cometa hasta que la fuerza centrífuga supere la débil gravedad que mantiene unido el núcleo. En el escenario Nesse, el cometa se fragmentaría, esparciendo sus pedazos por el espacio o convirtiéndose en una nube de polvo y escombros.

David Jewitt y su equipo proponen que este mecanismo es la principal causa de la “muerte” prematura de los pequeños cometas. La inestabilidad rotacional, por tanto, actúa como un filtro evolutivo, eliminando cuerpos más pequeños y menos densos, dejando atrás sólo núcleos más grandes o con estructuras internas más cohesivas.

Observaciones y tecnología futuras

La comunidad astronómica espera con impaciencia la próxima aproximación del cometa 41P, prevista para principios de 2028.

Para estas futuras observaciones, los científicos contarán con el apoyo de nuevas tecnologías, entre ellas Observatório Vera C. Rubin, en Chile. Con su capacidad de escaneo de cielo amplio, el observatorio permitirá monitorear no sólo 41P, sino también miles de otros cuerpos pequeños, en busca de signos de cambios rotacionales similares.

El estudio de 41P sirve como recordatorio de que el sistema solar es un entorno dinámico y en constante cambio. La capacidad de observar estos cambios en tiempo real, como la parada y la vuelta de un mundo entero, resalta el poder de las herramientas de observación modernas y la complejidad física que gobierna a los habitantes más pequeños de nuestro vecindario cósmico.

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