Influencer malayo se disculpa por tirar chocolates al mar para niños en Gaza
La influencer y activista Muhammad Hareez Adzrami, conocida como Haroqs, publicó una disculpa luego de recibir intensas críticas por arrojar chocolates al mar durante una misión humanitaria en Gaza. El video, difundido el lunes (18 de mayo), generó una reacción negativa de los usuarios, que señalaron el riesgo de contaminación marina causada por los envases plásticos de dulces.
Haroqs formó parte de Flotilha Global Sumud (GSF) 2.0, una iniciativa que regresó en 2025 con el objetivo de llevar ayuda humanitaria a Palestina. En el vídeo eliminado posteriormente, el activista malayo de 26 años aparecía sacando chocolates de una bolsa de plástico transparente y arrojándolos al océano, con la esperanza de que las olas los llevaran a los niños en tierra firme.
Repercussão negativo en las redes sociales
La publicación original fue eliminada del perfil de redes sociales de Haroqs debido al volumen de críticas que recibió. Usuários logró guardar y compartir el contenido, ampliando el alcance de la controversia. Las reacciones se centraron principalmente en dos aspectos: el riesgo ambiental que representan los envases de plástico y el cuestionamiento sobre la eficacia real del método adoptado.
Internautas destacaron que los materiales plásticos desechados en el océano podrían dañar la vida marina y contribuir a la contaminación de los ecosistemas acuáticos. Além Además, los críticos argumentaron que era poco probable que los chocolates llegaran a su destino previsto mediante esta estrategia.
Küresel Sumud Filosu’ndan Malezyalı aktivist Muhammed Hareez Adzrami, gemisi İsrail tarafından basılmadan önce, Gazzeli çocuklara dağıtmayı planladığı çikolata ve şekerleri Gazze’ye ulaşmaları için Akdeniz’e bıraktı.
— TRHaber (@trhaber_com) May 19, 2026
📌İsraill yanlısı hesaplar görüntüyü ‘Aktivistler denizi… pic.twitter.com/eB1kOiOgzV
Pedido se disculpa en la red Threads
En respuesta a la presión en línea, Haroqs publicó un comunicado en la red social Threads reconociendo las preocupaciones planteadas. En el post, que acumuló más de mil comentarios, el activista afirmó: “Pido disculpas si mi acto de tirar chocolates al mar fue irrespetuoso y contaminó la vida marina. Reconheço que soy un ser humano menos inteligente, pero no tuve otra opción que llevar mi chocolate a los hijos de Gaza”.
El influencer continuó su declaración argumentando sobre las limitaciones de sus opciones: “No importa cómo lo haga, es posible que no seas feliz. Si esta es la única manera de abrir tus ojos y tu mente para manifestarse, parece que realmente estás esperando mi error. Só Espero que Alá entregue este chocolate a los hijos de Deus”.
La publicación reflejó la tensión entre la intención humanitaria declarada del activista y las preocupaciones ambientales planteadas por la comunidad en línea.
Divisão opiniones entre los usuarios
Las reacciones a la respuesta de Haroqs revelaron posiciones divergentes. Los internautas de Alguns consideraron que el activista intentaba justificar un verdadero error que afectaba al medio ambiente, argumentando que se deberían haber considerado métodos más responsables desde el principio. El grupo Esse señaló alternativas viables que minimizarían el impacto ecológico.
Los usuarios de Outros, por su parte, relativizaron las críticas afirmando que el gesto fue bien intencionado y que la preocupación por la contaminación era secundaria a una misión humanitaria. El segmento Esse enfatizó la dificultad de operar en contextos de crisis y las limitaciones prácticas que enfrentan los activistas en el campo.
Contexto por Flotilha Global Sumud
Flotilha Global Sumud representa un esfuerzo organizado para enviar ayuda humanitaria a Palestina. La iniciativa regresó en 2025 con el objetivo de resaltar la situación de las comunidades palestinas y movilizar la solidaridad internacional. Integrantes y Haroqs utilizan sus plataformas de redes sociales para amplificar la visibilidad de dichas operaciones.
La acción del influencer se produjo en el contexto de operaciones que combinan elementos de manifestación pública con intenciones humanitarias. La estrategia de arrojar chocolates al mar, aunque inusual, reflejó un intento de crear contenido visual impactante capaz de generar compromiso y atención por la causa.
Análise de las respuestas de los activistas
El reconocimiento de Haroqs de ser “un ser humano menos inteligente” ha generado diversas interpretaciones. Para cierta autoevaluación crítica indicó una reflexión genuina sobre el error cometido. Para otros, la frase parecía defensiva o fue leída como un subterfugio retórico destinado a desarmar a los críticos.
La invocación de aspectos religiosos al final del comunicado (“Sólo espero que Alá entregue este chocolate a los hijos de Deus”) buscaba reposicionar el incidente en una esfera de intención espiritual, alejándolo de la dimensión práctica y ambiental que había generado la polémica.
La controversia ilustra los desafíos que enfrentan los activistas digitales que utilizan las redes sociales para promover causas humanitarias. La presión por contenidos visualmente atractivos a menudo entra en tensión con consideraciones éticas y ambientales, generando dilemas de comunicación y responsabilidad pública que no tienen respuestas simples.


