Las elecciones presidenciales de Perú siguen siendo inciertas y marcan una feroz disputa entre el candidato de izquierda Roberto Sánchez y la candidata de derecha Keiko Fujimori. Sánchez tomó la delantera en el conteo, superando a Fujimori por un mínimo margen de votos. La tensión política persiste mientras el país espera que los datos se hagan oficiales.
El punto de inflexión en la carrera presidencial se produjo el lunes (8), cuando Sánchez revirtió el marcador que anteriormente favorecía al candidato conservador. La pequeña diferencia en los números difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) mantiene en vilo quién será el próximo líder del país andino, reflejando la polarización entre los electores.
El conteo voto por voto mantiene el suspenso en Perú
Con más del 95,685% de los votos escrutados, la disputa de la segunda vuelta en Perú sigue abierta este martes (9). Roberto Sánchez registra el 50,074% de los votos, mientras que Keiko Fujimori tiene el 49,926%, según la última actualización de la ONPE a las 03:28, hora de Brasilia. Esta mínima diferencia asegura que el resultado final de las elecciones aún no esté consolidado.
Los analistas esperaban el cambio de rumbo del diputado de izquierda, que hasta entonces se consideraba en desventaja en las encuestas a pie de urna. Su fuerza electoral se concentra en las zonas rurales, que tienden a ser las últimas en contar sus votos. Keiko Fujimori había obtenido la mayor cantidad de votos en la primera vuelta, con el 17,2% de los votos válidos, mientras que Sánchez obtuvo el 12%, en unas elecciones que registraron una cifra récord de 35 candidatos.
Crisis política y fragilidad institucional marcan el escenario peruano
Perú enfrenta un panorama político fragmentado, evidenciado por una serie de inestabilidades gubernamentales en los últimos años. La nación ha tenido nueve presidentes en sólo una década, un contraste significativo con el mandato constitucional de cinco años. Esta rotación refleja una profunda incredulidad en las instituciones y en la capacidad de gobernar de los líderes electos.
El politólogo Lucas Berti, investigador del Observatorio Político Sudamericano, destaca que la crisis es un síntoma de deslegitimación institucional. La Constitución peruana, a través del artículo 113, permite la destitución del presidente por “incapacidad física o moral permanente”, mecanismo que frecuentemente era accionado por los parlamentarios.
Las principales características de la crisis institucional incluyen:
- Cambio frecuente de presidentes:9 presidentes en 10 años, algunos de los cuales no duraron ni cinco días en el cargo.
- Artículo 113 de la Constitución:Facilidad para destituir presidentes por “incapacidad física o moral permanente” mediante votación en el Congreso.
- Influencia de la coalición fujimorista:Grupo mayoritario en el Congreso que articula poderes en el Legislativo y el Judicial, influyendo en los derrocamientos de gobiernos.
- Los intentos fallidos de Keiko Fujimori:El candidato perdió las últimas tres elecciones presidenciales (2011, 2016 y 2021) en la segunda vuelta por márgenes muy ajustados.
Desconfianza crónica y fragmentación partidista en la política
La inestabilidad política ha generado una profunda crisis de confianza entre la población peruana y sus instituciones democráticas. Datos recientes de la encuesta Latinobarómetro indican que el Perú tiene uno de los niveles más bajos de credibilidad institucional en América Latina. Más del 90% de los peruanos expresan poca o ninguna confianza en el gobierno y el Congreso.
Además de la desconfianza, la investigación apunta a un peligroso sentimiento de indiferencia hacia la política y el tipo de régimen de gobierno. Este escenario se ve agravado por la facilidad para crear partidos políticos en el Perú, muchos de ellos “poco institucionalizados”, sin arraigo sólido en la sociedad y con poca lealtad de sus candidatos. Estos subtítulos van y vienen rápidamente.
El retorno del sistema bicameral busca estabilizar la gobernabilidad
En un esfuerzo por traer mayor estabilidad al sistema político, las elecciones de este año restablecieron el sistema legislativo bicameral en Perú por primera vez en décadas. El país andino vuelve a contar con una Cámara de Diputados, compuesta por 130 escaños, y un Senado, con 60 escaños. Este cambio representa un hito significativo en la arquitectura política peruana.
Históricamente, Perú tuvo un sistema bicameral hasta 1992, cuando el entonces presidente Alberto Fujimori implementó un “autogolpe”, cerrando el Congreso y promulgando una nueva Constitución que eliminó el Senado. Según el nuevo sistema, para destituir a un presidente de su cargo se requerirá la aprobación de ambas cámaras, y el Senado actuará como órgano final. Se espera que esta estructura proporcione un mayor equilibrio de poderes y minimice la facilidad con la que se puede derrocar a los presidentes.