El expresidente Jair Bolsonaro (PL), de 71 años, pidió autorización al ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), para recibir a su nuera Fernanda Bolsonaro y a sus dos nietas en su residencia, en Brasilia. La solicitud es válida específicamente para el sábado 13 de junio de 2026. Bolsonaro se encuentra bajo arresto domiciliario en la capital federal.
La solicitud fue presentada este martes (9) y se refiere a las hijas del senador Flávio Bolsonaro (PL-RJ), que son menores de edad. Fernanda está casada con Flávio desde 2010.
Restricciones actuales del arresto domiciliario
Desde que el STF concedió a Bolsonaro el arresto domiciliario temporal en marzo de 2026, las reglas de visita han sido estrictas. Sólo tienen libre acceso su esposa Michelle Bolsonaro, su hija Laura y su hijastra Letícia, que viven en la misma casa. Sus hijos Flávio, Carlos y Jair Renan pueden visitarlo en días y horarios específicos, como miércoles y sábados, con ventanas limitadas.
Otras visitas, incluidas las de familiares o aliados más lejanos, dependen de la autorización previa del ministro Alexandre de Moraes. La medida incluye el uso de tobilleras electrónicas, la prohibición de teléfonos móviles y un estricto seguimiento para evitar el incumplimiento de las condiciones.
Solicitar contexto
La solicitud se produce en medio de limitaciones impuestas por los tribunales para preservar el ambiente controlado durante el período de recuperación de Bolsonaro, quien había sido hospitalizado con bronconeumonía antes de pasar a la atención domiciliaria. En decisiones anteriores, Moraes ya autorizó visitas ocasionales de las autoridades y flexibilizó las reglas para algunos miembros de la familia, pero mantiene el control sobre el acceso adicional.
La nuera Fernanda Bolsonaro no vive en la casa del expresidente, lo que requiere comunicación formal al STF para la visita de sus nietas.
¿Qué cambios en la práctica?
La autorización, si se concede, permitiría pasar tiempo en familia fuera de los períodos habituales reservados para los niños. Esto refuerza el carácter humanitario del arresto domiciliario, pero mantiene la necesidad de aprobación judicial individual para cada excepción fuera del núcleo residente.