Últimas Noticias (ES)

Agencia estadounidense confirma llegada de El Niño y alerta sobre riesgo de clima extremo en el mundo

El Niño - Sentinel-6 Michael Freilich/NASA/NOAA
El Niño - Sentinel-6 Michael Freilich/NASA/NOAA

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó este jueves (11) la formación de El Niño, un evento climático caracterizado por el calentamiento atípico de las aguas superficiales en el Océano Pacífico ecuatorial.

La agencia estadounidense destacó que el patrón meteorológico ya está activo y debería cobrar aún más fuerza durante el invierno de 2026 a 2027 en el hemisferio norte.El Niño provocó que la tierra se secara y se agrietara

Los expertos en meteorología ya estaban a la espera de este anuncio oficial, teniendo en cuenta el continuo aumento de la temperatura del océano registrado en los últimos meses y los modelos matemáticos que apuntaban a la consolidación de la situación en el primer semestre de 2026.

Durante el mes de mayo, la institución calculó una probabilidad del 82% para que el evento se realice en el corto plazo. Ahora, con el informe de junio que marca el inicio del ciclo, el debate científico se centra en el grado de gravedad que alcanzará esta anomalía.

Diferencias fundamentales entre los fenómenos de El Niño y La Niña

Both systems are part of the opposite phases of a large atmospheric cycle called El Niño-Southern Oscillation (ENSO). La etapa cálida, que acaba de declararse, se produce cuando la porción ecuatorial del Pacífico registra un aumento de temperatura igual o superior a 0,5°C.

Este calentamiento suele aparecer con intervalos que van de dos a siete años, permaneciendo activo durante unos doce meses y contribuyendo a elevar los termómetros a escala planetaria. Por otro lado, la fase fría, denominada La Niña, promueve el enfriamiento de esta misma franja oceánica, generando consecuencias climáticas inversas.

En Brasil, las repercusiones dependen en gran medida de la región geográfica. Los estados de la región sur tienden a sufrir una cantidad excesiva de precipitaciones, escenario que aumenta drásticamente el peligro de inundaciones, deslizamientos de tierra y tormentas severas.

En áreas que abarcan la región Norte y gran parte del Nordeste, el bloqueo atmosférico inhibe la formación de nubes densas, empeorando las sequías y dañando el suministro de agua.

Para el Sudeste y Centro-Oeste, el comportamiento climático se torna bastante inestable, resultando en días de calor intenso, lluvias mal distribuidas y un bloqueo en el paso natural de las masas de aire polar.

Preocupaciones de la comunidad científica sobre el calentamiento global

El regreso de esta anomalía oceánica genera una alerta máxima entre los investigadores, pues la Tierra ya enfrenta sucesivos récords de calor impulsados ​​por el cambio climático.

Aunque se trata de una fluctuación natural del sistema terrestre y no de la causa directa del efecto invernadero, el evento actúa como catalizador. Cuando se superpone a un planeta ya sobrecalentado, tiene el poder de empeorar drásticamente las olas de calor, los períodos secos y las tormentas destructivas.

Debido a este riesgo combinado, los climatólogos de todo el mundo monitorean cada cambio en el Pacífico, especialmente porque las proyecciones indican una probabilidad considerable de un ciclo muy riguroso.

La NOAA estima una probabilidad del 63% de que se forme un patrón muy fuerte entre noviembre y enero, lo que lo colocaría en el ranking de los eventos más severos desde 1950. Estos datos son aún más aterradores si se recuerda que el fuerte ciclo de 2023 a 2024 ayudó a registrar en el mundo, de manera sin precedentes, un día con un promedio global de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, lo que pone de relieve la fragilidad climática actual.

Una configuración de alta intensidad afecta directamente a la productividad agrícola, compromete el almacenamiento de agua en las presas, encarece la generación de electricidad, facilita la propagación de los incendios forestales y, en consecuencia, aumenta el precio de los alimentos en los lineales.

A pesar de los indicios, los expertos aún no pueden confirmar si la situación actual alcanzará el estatus de “Súper El Niño”, expresión popular utilizada cuando las anomalías de temperatura superan los 2,0°C, repitiendo los escenarios catastróficos observados en las temporadas 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.

La fuerza última de este cambio climático estará ligada al continuo calentamiento del Pacífico en los próximos meses y a cómo reaccionará la atmósfera. Para que el sistema adquiera fuerza real, el océano y el aire deben trabajar en total sincronización, ya que el agua caliente por sí sola no puede sustentar el fenómeno.

Desde 2006, las sucesivas apariciones de esta anomalía han ido transformando la dinámica meteorológica del planeta, que hoy se encuentra en un nivel térmico muy superior al del pasado.

Incluso cuando se clasifican como débiles o moderados, estos episodios aumentan los peligros ambientales debido al escenario base ya acalorado. Siga la historia reciente de estos sucesos:

  • Temporada de 2006 a 2007: récord de intensidad que varía entre débil y moderada.
  • Temporada 2009 a 2010: consolidación de un evento de fuerza moderada.
  • Temporada de 2014 a 2016: ciclo extremadamente fuerte, asociado a batir récords térmicos y frecuentes desastres naturales.
  • Temporada 2018 a 2019: rendimiento débil a moderado, con duración reducida y daños más limitados.
  • Temporada de 2023 a 2024: patrón fuerte, entre los más intensos jamás documentados y responsable de nuevos picos de calor.

Cómo la dinámica del Océano Pacífico afecta el clima en todo el mundo

La esencia de esta perturbación meteorológica reside en el inusual aumento de la temperatura de las aguas superficiales en la extensa franja del Pacífico situada sobre el Ecuador.

Este cambio forma parte de un mecanismo natural del clima terrestre, que oscila entre momentos de calentamiento, enfriamiento y neutralidad, extendiendo sus efectos por todos los continentes.

Al alterar la circulación de los vientos a gran altura, la perturbación oceánica altera por completo el mapa de precipitaciones y las medias de temperatura en varias naciones.

En el territorio brasileño, las consecuencias muestran un claro contraste: vierten un exceso de agua en los estados del sur y condenan a vastas zonas del norte y del noreste a largas sequías.

La anomalía también actúa como factor de las temperaturas globales. En los años en que el sistema es más robusto, la Tierra tiende a experimentar un calor muy por encima de lo normal, lo que se suma a la crisis climática causada por la acción humana.

El nivel de destrucción y las características cambian con cada nuevo ciclo. Con el aumento constante de la temperatura media mundial, incluso las fases consideradas medias pueden causar daños mucho mayores que los registrados en décadas pasadas.

Principales consecuencias esperadas para el territorio brasileño

La historia meteorológica del país muestra que este cambio oceánico modifica profundamente el régimen de precipitaciones y el comportamiento de los termómetros, provocando los siguientes escenarios:

  • Volumen excesivo de agua en la región Sur, aumentando la probabilidad de tragedias climáticas.
  • Fuerte caída de las precipitaciones en la cuenca del Amazonas y en el interior del noreste.
  • Extrema irregularidad en la distribución de las lluvias en los estados del Sureste y Centro-Oeste.
  • Aumento significativo de la cantidad y duración de las masas de aire caliente.

Los climatólogos destacan que la población debe prepararse para afrontar días consecutivos de calor asfixiante, condición que tiende a agravarse significativamente durante las temporadas de primavera y verano.

Aún con el baile constante entre las fases cálida, fría y neutral del Pacífico, la comunidad científica refuerza que la emisión de gases de efecto invernadero sigue siendo el verdadero impulsor del desequilibrio climático que enfrenta actualmente el planeta.

To Top