Disputa global genera advertencia sobre máquina holandesa esencial para chips avanzados

La intensa tensión tecnológica entre Estados Unidos y China se está profundizando, colocando a ASML, una empresa holandesa con el monopolio en la producción de máquinas de litografía EUV, en el centro del debate. Este equipo es crucial para fabricar los semiconductores más sofisticados del mundo.
Autoridades de Washington levantaron la sospecha de que uno de estos sofisticados equipos, cuya venta a China está prohibida desde 2019, pudo haber sido llevado clandestinamente al país asiático, generando una fuerte presión sobre la empresa.
ASML niega con vehemencia las acusaciones y afirma que las aproximadamente 340 máquinas EUV fabricadas desde el lanzamiento de la tecnología son monitoreadas individualmente y que ninguna de ellas está ubicada en territorio chino.
El fabricante holandés también destaca que el transporte, instalación, mantenimiento y sustitución de piezas de estas máquinas lo realizan exclusivamente sus equipos, lo que haría prácticamente imposible desviar un equipo completo sin su conocimiento.
Hasta la fecha, el gobierno de Estados Unidos no ha publicado pruebas que respalden su afirmación.
Incluso sin confirmación, la situación aumentó el nivel de fricción entre Washington y La Haya, que ya mostraban diferencias en cuanto a la intensidad de los controles a las exportaciones de la industria china de semiconductores.
Comprender el papel central de los equipos en la disputa por la inteligencia artificial
El equipo en cuestión es ampliamente reconocido como uno de los sistemas industriales más complejos jamás desarrollados.
Las máquinas EUV, que utilizan luz ultravioleta extrema para grabar pequeños circuitos en obleas de silicio, permiten la producción de los chips más modernos. Estos componentes son esenciales para tecnologías como la inteligencia artificial, los teléfonos inteligentes de última generación, las supercomputadoras y las armas militares.
Ninguna otra empresa domina globalmente esta tecnología de fabricación, que depende de una compleja red de proveedores de Alemania, Estados Unidos y Japón, además de la propia ASML.
Por esta razón, imponer barreras al acceso de China a estas máquinas se ha convertido en una piedra angular de la estrategia estadounidense para frenar el avance tecnológico de Beijing.
¿Qué motiva la aprensión de Estados Unidos sobre la tecnología china?
Incluso sin señales concretas de que un sistema EUV haya llegado a China, los funcionarios estadounidenses están expresando una creciente preocupación por el progreso de la industria china de semiconductores.
En los últimos años, empresas chinas como SMIC y Huawei han podido producir chips de última generación utilizando equipos más antiguos conocidos como DUV (litografía ultravioleta profunda).
A través de una metodología multipatrón, los fabricantes chinos lograron sortear las restricciones impuestas por Estados Unidos, aunque este proceso es más costoso, requiere más tiempo y tiene una mayor incidencia de fallas.
Para algunos analistas estadounidenses, este desarrollo representa una disminución de la ventaja tecnológica occidental y podría permitir a China fabricar millones de chips avanzados, suficientes para impulsar su industria de inteligencia artificial.
Beijing intensifica esfuerzos para desarrollar su propia tecnología de fabricación
Ante las barreras a la exportación, el gobierno chino también está comprometido a desarrollar una alternativa nacional a la tecnología ASML.
Información publicada por Reuters a finales de 2025 indicaba que un grupo de antiguos ingenieros del fabricante holandés colaboraron en el desarrollo de un prototipo de máquina EUV china, actualmente en fase de pruebas en Shenzhen.
Aunque el equipo aún no ha producido chips funcionales, las autoridades chinas se han fijado el año 2028 como objetivo para alcanzar este objetivo.
Los expertos de la industria ven ambicioso este cronograma, sin embargo, reconocen que el avance tecnológico chino ha superado las expectativas en los últimos años.
Cómo busca Europa conciliar los intereses comerciales y las preocupaciones de seguridad
La controversia también pone de relieve las diferencias entre Estados Unidos y Europa sobre cuál es el mejor enfoque para el ascenso tecnológico de China.
La nación asiática representa una parte importante de los ingresos de ASML, principalmente en la venta de equipos DUV, que aún no están totalmente sujetos a restricciones internacionales. En 2025, aproximadamente un tercio de los ingresos de la empresa procedieron del mercado chino.
El gobierno holandés afirma que aplica estrictamente los controles de exportación existentes, pero se resiste a la presión estadounidense para intensificar aún más estas restricciones.
Los funcionarios en La Haya sostienen que las nuevas barreras podrían perjudicar a las empresas europeas sin necesariamente impedir el progreso tecnológico chino.
El desacuerdo se intensificó después de que los parlamentarios estadounidenses presentaran el proyecto de ley MATCH Act, que propone prohibir no sólo nuevas ventas de equipos DUV a China, sino también impedir que empresas como ASML proporcionen mantenimiento, piezas y actualizaciones de software para cientos de máquinas que ya están en funcionamiento en el país.
Si los gobiernos aliados no implementan medidas similares, Washington planea utilizar mecanismos de legislación estadounidense para obligar a las empresas extranjeras a adherirse a las restricciones, una iniciativa que genera gran preocupación entre varias naciones europeas.
La geopolítica de la tecnología: entender el nuevo frente de disputa global
La polémica en torno a ASML pone de relieve cómo los semiconductores se han convertido en un recurso tan estratégico como el petróleo en las disputas geopolíticas del siglo XXI.
Más que una simple empresa de equipamiento industrial, el fabricante holandés se ha convertido en un activo fundamental para el equilibrio de poder entre Estados Unidos y China.
El dominio sobre la producción de los chips más avanzados afecta ahora a áreas que van desde el desarrollo de modelos de inteligencia artificial hasta la seguridad nacional, incluidas las aplicaciones militares y la informática de alto rendimiento.
Incluso si no se prueban las sospechas de un posible desvío de máquinas EUV, los analistas creen que el episodio representa solo otro capítulo en la creciente carrera global por controlar la infraestructura que sustentará la próxima generación de tecnologías digitales, poniendo de relieve la complejidad de la interdependencia y la competencia en la era digital.

