Ciudadanía italiana: el Tribunal Supremo refuerza el derecho imprescriptible a pesar de la Ley Tajani

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cidadania italiana - Foto: Eyesonmilan/shutterstock.com

Las reglas para el reconocimiento de la ciudadanía italiana han sufrido cambios importantes en los últimos años y siguen generando dudas entre millones de descendientes de italianos que viven en Brasil. Con la entrada en vigor de la llamada Ley Tajani (Ley N° 74/2025), el tradicional principio de ius sanguinis, o derecho de sangre, comenzó a convivir con nuevas limitaciones, como el techo generacional y el encarecimiento de los trámites para los interesados.

La cuestión afecta directamente a Brasil, que tiene la mayor comunidad de descendientes de italianos fuera de Italia. Según cifras del Istat (Instituto Nacional Italiano de Estadística), alrededor de 32 millones de brasileños tienen ascendencia italiana.

Rafael Gianesini, director general y cofundador de Cidadania4U, evalúa que los cambios constituyen una de las transformaciones más relevantes en el sistema de reconocimiento de la ciudadanía italiana en las últimas décadas.

“Teníamos el principio de transmisión por ‘derecho de sangre’, que desde 1861 permitía transmitir la ciudadanía de generación en generación sin límite de tiempo. Ahora, la ley restringe el reconocimiento de la ciudadanía sólo a la segunda generación (nietos). Además, cuando se trata de familiares de más de dos generaciones, el derecho se hacía imposible en los consulados y municipios italianos”, explica.

Límite de generación y aumento de costos.

Las nuevas normas entraron en vigor inmediatamente para los descendientes que aún no hubieran formalizado las solicitudes de reconocimiento.

Además de la barrera generacional, también ganó protagonismo el aumento de los costes administrativos.

“A partir del 1 de enero de 2025, la tasa de ciudadanía comenzó a cobrarse por cada solicitante individual en la solicitud, y ya no por operación. Así, los ayuntamientos y el propio parlamento italiano instituyeron nuevas tasas, creando obstáculos para los descendientes de países económicamente desfavorecidos”, añade Gianesini.

Los expertos creen que el proceso se ha encarecido, especialmente para las familias que presentan solicitudes colectivas con varios familiares.

Nuevos requisitos para hijos menores

La legislación también introdujo cambios específicos para los hijos de ciudadanos italianos nacidos fuera de Italia.

Según las nuevas disposiciones, los padres deben respetar ciertos plazos y condiciones para expresar su interés en transmitir la ciudadanía a sus hijos. Si no se cumple, es posible que no se produzca el reconocimiento automático.

Sin embargo, en febrero de este año, el gobierno italiano amplió el plazo para este tipo de reconocimiento dirigido a menores nacidos en el extranjero hasta el 31 de mayo de 2029.

Otro cambio relevante es la centralización de los procesos judiciales en Roma. La medida concentra acciones vinculadas a la ciudadanía italiana en la capital y podría sobrecargar la estructura responsable de la tramitación de los casos.

Un tribunal italiano cuestiona las restricciones

Incluso con las normas vigentes, los juristas y tribunales italianos registran desacuerdos sobre la constitucionalidad de algunos puntos.

“La Constitución de 1948 prevé que las nuevas leyes no pueden perjudicar derechos ya adquiridos o en desarrollo, además de garantizar la igualdad entre los descendientes. Por eso, tribunales como los de Venecia y Brescia siguen fallando a favor de los brasileños, reafirmando que la ciudadanía es un derecho original e imprescriptible, ignorando en ciertos casos las nuevas limitaciones de la ley de 2025”, afirma el experto.

El debate cobró fuerza tras la decisión del Tribunal Supremo de Casación italiano publicada en mayo.

La decisión de la Corte Suprema cambia el escenario

El 14 de mayo de 2026, el Tribunal Supremo de Casación publicó la sentencia nº 13818/2026, vista por los expertos como un hito para los descendientes que buscan el reconocimiento de la ciudadanía.

En la interpretación del Tribunal, la ciudadanía italiana representa un derecho subjetivo absoluto, permanente e imprescriptible desde el nacimiento. La decisión también critica la demora administrativa y los obstáculos que enfrentan los solicitantes en los consulados italianos en el extranjero.

Según los jueces, retrasos excesivos o dificultades en la obtención de nombramientos pueden justificar la interposición inmediata de acciones para el reconocimiento del derecho.

“El escenario es de inseguridad jurídica. Mientras que la Ley 74/2025 impone el límite de dos generaciones, el poder judicial italiano (Tribunal Constitucional y Tribunales Ordinarios) sigue cuestionando la validez de estas restricciones a la luz de los principios constitucionales. Además, para tener el reconocimiento necesario, es necesario contar con el apoyo de profesionales que comprendan la legislación italiana y puedan estructurar una tesis sólida que garantice los derechos de la descendiente”, concluye Rafael Gianesini.

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