Estudio señala a Phoebe como posible agujero negro primordial detectado por microlente en Chile

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via láctea - Open stock 01/Shutterstock.com

Un estudio reciente detectó un objeto invisible pasando cerca de la Vía Láctea en un evento que duró aproximadamente una hora, llamado Phoebe. Podría ser un agujero negro primordial en el halo de la galaxia o un planeta rebelde en la cercana Gran Nube de Magallanes.

Los astrónomos detectaron algo invisible y desconocido cruzando las afueras de la Vía Láctea a muy alta velocidad. El fenómeno, llamado Phoebe, duró sólo aproximadamente una hora y se describe como una de las señales más rápidas y de menor masa jamás detectadas en la historia de la astronomía.

La detección se realizó con una cámara de alta resolución instalada en Chile, que capturó el brillo de una estrella aumentando de manera suave y simétrica durante aproximadamente 60 minutos. El objeto es tan débil que no se puede ver directamente: los científicos sólo notaron su paso a través del efecto de su gravedad sobre la luz, un fenómeno llamado microlente gravitacional. Las hipótesis van desde un agujero negro primordial hasta un planeta errante.

Cómo se vio a Phoebe cerca de la Vía Láctea

Si se ubica en la Gran Nube de Magallanes, Phoebe podría ser un planeta rebelde con una masa mucho mayor que la de Júpiter.

El incidente ocurrió en diciembre de 2019, cuando un equipo internacional utilizó la cámara DECam, instalada en el telescopio Blanco de cuatro metros, en el Observatorio Cerro Tololo, en Chile.

Durante cinco noches, los investigadores fotografiaron alrededor de 10 millones de estrellas en la Gran Nube de Magallanes cada minuto, buscando pequeños aumentos de brillo que indicarían el paso de un objeto invisible. Así fue como, en una sola noche, encontraron a Phoebe.

El hecho fue rápido y no se repitió. Según el estudio, publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS) y liderado por la investigadora Renee Key, se trata de una de las señales de microlente de menor masa y más rápidas jamás registradas, con una duración característica de alrededor de 60 minutos.

El nombre Phoebe no es en vano: combina las siglas en inglés de “planeta flotante libre” y “agujero negro primordial”, precisamente las principales hipótesis sobre lo que atravesó las afueras de la Vía Láctea.

¿Un agujero negro primordial en el halo de la Vía Láctea?

El análisis estadístico da una pista sólida. Según los autores, el objeto tiene cinco órdenes de magnitud, o unas 100.000 veces más probabilidades de pertenecer al halo de materia oscura de la Vía Láctea que al contenido estelar de nuestra galaxia o la vecina.

Por tanto, la principal hipótesis es que Phoebe es un agujero negro primordial, considerado por los científicos como el mejor candidato jamás encontrado para este tipo de objeto.

Un agujero negro primordial es un objeto hipotético que se habría formado en los primeros momentos del Universo, justo después del Big Bang, y no a partir del colapso de una estrella. Es uno de los principales candidatos para explicar la misteriosa materia oscura.

En este escenario, Phoebe tendría una masa equivalente a aproximadamente tres veces la de nuestra Luna, o apenas 0,032 veces la masa de la Tierra, y estaría entre los objetos más antiguos jamás detectados, vagando en la oscuridad durante miles de millones de años.

¿O un planeta rebelde en la Gran Nube de Magallanes?

Sin embargo, según información del portal NSC, existe una explicación alternativa. Si Phoebe estuviera situada en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia vecina situada a unos 163.000 años luz, su masa sería mucho mayor, en torno a 0,1 veces la de nuestro Sol.

En este caso, podría tratarse de un planeta errante, es decir, un mundo que no orbita ninguna estrella y deambula solo por el espacio, o un objeto de baja masa.

Esta posibilidad también sería histórica. Si se confirma que Phoebe es un planeta errante en la Gran Nube de Magallanes, sería el primer exoplaneta extragaláctico descubierto utilizando este método.

La pista decisiva es la duración del evento: cuanto más ligero es el objeto, más rápido cruza la línea de visión y más corto es el destello, lo que ayuda a los científicos a estimar a qué escenario se acerca.

Por qué es difícil de confirmar y por qué es importante

El gran problema es que eventos de microlente como éste no vuelven a ocurrir, lo que hace casi imposible confirmar con certeza la naturaleza de Phoebe.

Antes de formular hipótesis, el equipo necesitaba descartar fallos en los equipos, explosiones estelares y contaminación de otras estrellas. Aun así, sigue siendo un episodio único, observado durante aproximadamente una hora, cerca de la Vía Láctea.

Conviene ser cauteloso: los agujeros negros primordiales fueron tratados durante mucho tiempo como una idea marginal y han vuelto a estar de moda porque la búsqueda de materia oscura sigue sin respuesta, pero las pruebas concretas de su existencia aún son escasas.

Por otro lado, un equipo japonés informó recientemente de 12 eventos similares en dirección a la galaxia de Andrómeda, algunos posiblemente causados ​​por objetos similares en el halo de la Vía Láctea.

Si se confirma, Phoebe podría ayudar a comprender de qué está hecha la materia oscura, ya sea como un planeta rebelde o como un antiguo agujero negro primordial.

Un objeto invisible que cruza la Vía Láctea, que podría ser un agujero negro del principio de los tiempos o un planeta rebelde, es el tipo de misterio que muestra cuánto queda aún por descubrir en el Universo.

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