Un oso negro asiático adulto apareció la tarde del 10 de junio en el área de Amanohashidate, uno de los tres lugares turísticos más famosos de Japón, ubicado en la ciudad de Miyazu, Prefectura de Kioto. El animal fue visto corriendo por senderos boscosos, se adentró en el mar y nadó hacia la orilla norte del famoso puente de arena cubierto de pinos. Los testigos expresaron su desconcierto al ver al oso entre los pájaros en el mar.
La policía, los vecinos y los miembros de la asociación de cazadores intentaron ahuyentar al animal con ruido y fuegos artificiales. A pesar de los esfuerzos, el oso llegó a la playa, se dirigió a una zona residencial y trepó a un árbol cerca de un ryokan. El seguimiento duró hasta la noche.
Autoridades utilizan dardos tranquilizantes para captura
Alrededor de las 22.30 horas, una empresa privada contratada por el ayuntamiento disparó dos dardos tranquilizantes. El oso, de aproximadamente 1,4 metros de largo, fue capturado y posteriormente asesinado. A la mañana siguiente se encontraron huellas en la dirección de la fuga inicial.
El incidente provocó un gran revuelo entre los visitantes del lugar, que suele recibir aglomeraciones. La policía aconsejó al público que se refugiara dentro de los edificios mientras el animal estuviera libre.
Las escuelas locales distribuyen cascabeles
En la mañana del 11 de junio, los niños que se dirigían a la escuela primaria municipal de Fuchu llevaban cascabeles en sus mochilas. El director Shigeki Kakinaka explicó que las campanas se distribuyen desde hace años porque los osos aparecen casi a diario en la región. Un padre dijo sentirse aliviado tras la captura, aunque su hijo estaba asustado.
Aumento récord de avistamientos de osos en Japón en 2026
El caso de Amanohashidate se produce en medio de un aumento significativo en los encuentros con osos en Japón. Los datos preliminares muestran que el número de avistamientos de osos negros asiáticos aumentó considerablemente en 2025 y sigue siendo alto en 2026, impulsado por la escasez de alimentos en las montañas, la pérdida de hábitat y el cambio climático que afecta el comportamiento de los animales.
En Kioto, el fenómeno no es aislado. Los mapas de seguimiento registran decenas de hechos recientes en la provincia, lo que llevó a los ayuntamientos a reforzar las medidas preventivas. Los expertos señalan que la expansión de las zonas urbanas y la búsqueda de alimento explican que los osos se acerquen cada vez más a las zonas turísticas y residenciales.
El episodio refuerza la necesidad de protocolos de seguridad claros en regiones con presencia frecuente de vida silvestre, especialmente en destinos que mezclan naturaleza y un gran flujo de visitantes como Amanohashidate.

