Un incidente de seguridad y manifestaciones de aficionados se produjeron durante el partido entre Bélgica e Irán, que terminó 0-0 el pasado domingo (21), en el estadio SoFi de Los Ángeles. Agentes de seguridad se vieron involucrados en momentos de tensión con el público en Estados Unidos.
Durante el enfrentamiento, un individuo intentó acceder al césped y fue rápidamente detenido por guardias de seguridad. El atacante lucía una camiseta con la bandera de Irán que precedió a la Revolución Islámica de 1979, símbolo de oposición al régimen actual. Además, otros partidarios levantaron varias pancartas pidiendo el fin de las ejecuciones en el país, lo que refleja la lucha persistente por los derechos humanos y la libertad civil entre la diáspora iraní.
Las normas de la FIFA estipulan la prohibición de cualquier manifestación de carácter político dentro de los estadios. Sin embargo, la aplicación de estas directrices ha sido inconsistente a lo largo de la historia, generando debate e incertidumbre sobre los criterios utilizados para identificar y castigar tales actos, lo que a menudo frustra tanto a organizadores como a activistas.
En vísperas del Mundial de 2026, el Ministro de Deportes de Irán, Ahmad Donyamali, ya había declarado públicamente que el gobierno vigilaría de cerca la conducta pública. En ese momento, el representante iraní no descartó la posibilidad de aplicar medidas estrictas contra actos considerados hostiles.

