Una niña de dos años con un coeficiente intelectual de 146 se suma a Mensa, la sociedad de superdotados, y sorprende a los expertos

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teste qi - Kittyfly/Shutterstock.com

Un niño prodigio de dos años que vive en Los Ángeles ha sido aceptado oficialmente en Mensa, la reconocida sociedad internacional para personas con un alto coeficiente intelectual. Con un coeficiente intelectual de 146 puntos, Kashe Quest se convirtió en el miembro más joven en la historia de la organización, una hazaña que la ciencia todavía lucha por comprender.

Kashe, a la temprana edad de dos años, impresiona por tener un coeficiente intelectual 48 puntos superior al promedio de la población estadounidense. Esta notable habilidad le permite identificar los 50 estados de los Estados Unidos en un mapa, navegar por la tabla periódica de elementos químicos y comenzar a aprender español, todo mientras sigue disfrutando de los dibujos animados para niños.

Sukhjit Athwal, la madre de Kashe y educadora experimentada, tiene un conocimiento profundo del desarrollo infantil. Sin embargo, incluso con su experiencia, se encontró en un dilema cuando su hija, a los 17 meses, ya dominaba el alfabeto completo, los números, los colores y las formas geométricas. El rápido ritmo de aprendizaje de Kashe no se ajustaba a los patrones convencionales descritos en los manuales de desarrollo. El pediatra de la familia, al notar el extraordinario progreso de la niña, sugirió un enfoque inusual: registrar y documentar cada paso.

En los meses siguientes, la madre observó que la memoria de Kashe trascendía la mera absorción de información; se caracterizó por la retención y aplicación práctica del conocimiento. La niña asimiló algo una vez e inmediatamente comenzó a utilizarlo. Devon Quest, padre de Kashe, simplificó la percepción al describir que, si su hija no sabe algo, busca incesantemente saber qué es y cómo funciona, aplicando el nuevo aprendizaje casi al instante. Esta combinación de curiosidad insaciable y capacidad de asimilación inmediata fue un factor decisivo para los peritos que siguieron el caso.

La valoración que validó las sospechas de los padres

Ante tantas señales, la familia de Kashe decidió acudir a un psicólogo para una evaluación profesional.

Los resultados de la prueba Mensa IQ revelaron una puntuación de 146 para Kashe. Para ilustrar la magnitud de este número, el coeficiente intelectual promedio en los Estados Unidos es de 98 puntos. Esto coloca a Kashe 48 puntos por encima del promedio y la ubica en el grupo del 2% de la población estadounidense que tiene un coeficiente intelectual significativamente más alto.

La evaluación no se limitó a comprobar los conocimientos memorizados por el niño de dos años. La prueba se centró en la memoria receptiva, las habilidades cognitivas y el razonamiento lógico, no siendo un simple cuestionario de preguntas y respuestas, sino un análisis en profundidad de la capacidad mental. Kashe logró una puntuación que la sitúa entre las mentes más brillantes del mundo, en una etapa de la vida en la que la mayoría de los niños aún están aprendiendo a manejar los cubiertos.

IQ, concepto de inteligencia, cerebro – cosinart/ iStock

Mensa y la inesperada ruptura del récord del integrante más joven

Mensa es reconocida mundialmente como la sociedad más antigua, más grande y más prestigiosa para personas con alto coeficiente intelectual, aceptando solo a aquellos que pueden demostrar que se encuentran entre el 2% más inteligente de la población. El criterio de admisión es único y objetivo: el candidato debe demostrar que su coeficiente intelectual supera el percentil 98 de la población general, a través de pruebas realizadas por profesionales calificados.

Con una puntuación de 146, Kashe Quest fue aceptado formalmente, convirtiéndose en el miembro más joven de American Mensa. Trevor Mitchell, director ejecutivo de la organización, ha expresado públicamente la esperanza de que este descubrimiento temprano permita a los padres guiar a la niña para que alcance su máximo potencial. Nadie en Mensa había previsto que el récord del socio más joven lo superaría alguien que todavía estaba aprendiendo a atarse los zapatos.

Las impresionantes habilidades de Kashe a los dos años

La lista de habilidades que Kashe Quest domina a los dos años de edad es extensa. Puede contar hasta 100, identificar individualmente todos los estados americanos por su forma y ubicación en el mapa, domina la tabla periódica de elementos, es bilingüe y está mejorando su conocimiento del lenguaje de señas. Son habilidades que muchos adultos no poseen con la misma precisión.

Lo que más intriga a los investigadores no es la cantidad de información que absorbe, sino la forma en que la procesa. Kashe no se limita a repetir el contenido memorizado; razona en base a lo aprendido, estableciendo conexiones. Es esta capacidad de relacionar ideas y no sólo acumularlas lo que hace que el caso de este niño de dos años sea un verdadero desafío para la ciencia del desarrollo cognitivo. La madre destaca que nunca impuso una dirección concreta a su hija, sino que siempre ofreció recursos en casa y siguió los intereses de Kashe, sin forzar ritmos ni contenidos.

El posicionamiento de la neurociencia y sus desafíos actuales

La ciencia del desarrollo infantil todavía debate la validez y los límites de lo que una prueba de coeficiente intelectual puede medir en un niño de tan solo dos años. Fabiano de Abreu, neurocientífico y miembro de Mensa, expresó que, como científico, considera “precoz” aplicar una prueba tan tempranamente, ya que el cerebro está en un desarrollo intenso y varios matices pueden influir en los resultados. Sin embargo, también reconoció la competencia de los expertos de Mensa y el rigor con el que se llevó el proceso.

La gran pregunta de la neurociencia, que aún carece de una respuesta clara, es por qué algunos niños nacen con esta capacidad de absorción acelerada, mientras que otros, expuestos a ambientes similares, no desarrollan el mismo patrón. La herencia contribuye en parte, al igual que el medio ambiente. Sin embargo, la suma de estos dos factores aún no ofrece una explicación completa. Casos como el de Kashe Quest son fundamentales para resaltar que existe un componente en el desarrollo cognitivo que la ciencia aún no ha mapeado del todo.

La infancia preservada de un niño superdotado

A pesar de la gran atención que generó el caso, los padres de Kashe mantienen una postura tranquila. La madre dijo a la prensa estadounidense que la prioridad es garantizar que su hija siga siendo sólo una niña, preservando su infancia. El padre agregó que si la niña manifiesta interés en estudiar elementos o estados un sábado por la mañana, la apoyan. Pero cuando decide ver Patrulla Canina, eso es exactamente lo que hace.

La familia no impone ninguna agenda de aceleración intelectual o presión para el desempeño. Entienden que tener un niño de dos años con un coeficiente intelectual Mensa de 146 no es un trofeo que deba exhibirse, sino más bien una responsabilidad que requiere un delicado equilibrio entre fomentar el potencial y preservar la inocencia infantil. El reto actual, según los propios padres, es conseguir que Kashe reciba la educación adecuada a sus capacidades, sin renunciar a las experiencias que cualquier niño de su edad tiene derecho a vivir.

Kashe Quest escribió una página en la historia sin ser consciente de ello. Sin embargo, los científicos, educadores y padres que siguen su recorrido se dan cuenta de que lo que se observa va más allá de un simple registro de Mensa. Es una oportunidad única para profundizar la comprensión del vasto potencial de la inteligencia humana, especialmente cuando se manifiesta de una manera tan temprana e inesperada para la ciencia.

La historia de Kashe fue objeto de un segmento del programa “Inexplicable con William Shatner”, transmitido en el canal History, y fue reportada inicialmente, entre otros vehículos, por G1 en julio de 2021.

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