Los científicos descubren el significado oculto detrás del lamido mutuo de gatos, revelando diferentes intenciones

Gato

Gato - Miles Duskfield/shutterstock.com

Muchos dueños de felinos conviven con más de un gato en casa y la interacción entre ellos no siempre es pacífica, lo que genera intensos maullidos y conflictos. Investigadores de las universidades de Gante, Bélgica, y Lincoln, Reino Unido, descubrieron que lamer, a menudo visto como una muestra de afecto, en realidad puede ser una invitación a la discordia.

La conducta de lamer a otro animal de la misma especie se llama “allogrooming” y no siempre indica afecto o acicalamiento recíproco. Tras analizar vídeos de 53 hogares con parejas de gatos, los científicos descubrieron que la finalidad del lamido varía en función del nivel de conexión o de la existencia de tensión social. Los resultados de esta investigación se publicaron el 7 de mayo en la revista Applied Animal Behavior Science.

Identificar los signos: lo que lamer diferentes partes del cuerpo revela sobre los gatos

La forma de identificar la intención detrás de una lamida es en el contexto en el que se produce y la zona del cuerpo del gato que se está lamiendo, según los investigadores.

Cuando la intención es fortalecer vínculos, el “allogrooming” funciona como una herramienta de higiene y relajación. En estas situaciones de “buen” lamido, los gatos demuestran una estrategia clara, buscando el contacto físico para acurrucarse cerca del animal al que quieren complacer. En el 41% de los registros, este comportamiento culminó en una interacción amistosa.

Además de buscar comodidad, los felinos también buscan armonizar sus posturas, enviando una señal de que el entorno es seguro para jugar y que es apto para lamer detrás de las orejas, zona rica en glándulas odoríferas que les resultan agradables.

Sin embargo, cuando el objetivo es jugar, los lamidos migran desde las orejas hasta la zona del cuello, lo cual es por una razón. Durante las interacciones lúdicas entre gatos, que a menudo simulan peleas con rodaduras y golpes ligeros, el cuello lamido suele convertirse en blanco de mordeduras.

La situación se vuelve más delicada cuando el lamido se utiliza como signo de agresión pasiva, en una dinámica sutil que puede parecerse a interacciones en redes sociales humanas. This approach reflects cats’ reputation for being elegant creatures, preferring to issue a discreet warning rather than immediately resorting to claws and teeth to start a fight.

Esta forma de disputa puede surgir, por ejemplo, cuando varios gatos quieren ocupar el mismo lugar soleado para descansar. En estos momentos, la “etiqueta” silenciosa de estos animales sugiere que un gato lame el cuello del otro para expresar su intención, mientras que el receptor, insatisfecho, puede bajar las orejas en señal de molestia.

Además de estos comportamientos, se observaron otras manifestaciones de tensión, como rascarse, morder y manosear. Sin embargo, los gatos no se limitan sólo a estos gestos y lamidos para expresar estrés; Sacudir la cabeza, rascarse detrás de las orejas, bostezar o lamerse los labios también son indicadores importantes que los dueños deben observar en sus felinos.

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