Keiko Fujimori, candidata de derecha a la presidencia de Perú, estableció una ventaja considerada irreversible en el recuento final de la segunda vuelta electoral. Esta proyección indica que ella será la próxima jefa de Estado del país andino.
El político de derecha se presentó a las elecciones contra Roberto Sánchez, representante de la izquierda, en una segunda vuelta celebrada a principios de junio. El proceso de recuento de votos, conocido por su lentitud y que puede durar más de un mes, reveló una profunda polarización nacional, con un margen entre candidatos de sólo 0,1 puntos porcentuales. La intensa polarización y las acusaciones de irregularidades reflejan un legado complejo en la política peruana, a menudo asociado con la historia política de la familia Fujimori.
Sin embargo, la noche del pasado martes 23, la candidata Fujimori logró aumentar su ventaja. La diferencia numérica de votos entre ella y su oponente llegó a ser mayor que el número total de votos que quedaban por verificar.
Según la más reciente actualización del conteo, difundida la mañana del miércoles 24, Fujimori acumuló 9.206.241 votos, mientras que Sánchez registró 9.162.855. Con el 99,859% de las urnas verificadas, aproximadamente 40.000 votos aún estaban pendientes de escrutinio.
Medios peruanos indican que Keiko Fujimori será proclamada este miércoles nueva presidenta de Perú, pese a la negativa de Roberto Sánchez a aceptar el resultado oficial.
El análisis muestra que, incluso si Sánchez obtuviera todos los votos restantes, Keiko Fujimori mantendría su posición de liderazgo.
Roberto Sánchez cuestiona el resultado de la votación presidencial
Roberto Sánchez, candidato presidencial de izquierda en Perú, declaró el martes 23 que no aceptará el resultado de la segunda vuelta electoral, cuyo recuento parcial señala la victoria de su competidora, Keiko Fujimori.
Durante una rueda de prensa, Sánchez denunció la existencia de un “fraude continuo” en el proceso de recuento de votos y movilizó a sus seguidores para participar en nuevas manifestaciones previstas para el sábado 27.
“Creemos que el voto fue manipulado. No reconoceremos al gobierno de Fujimori”, dijo Sánchez, dirigiendo acusaciones de irregularidades contra la ONPE, el organismo electoral peruano, y la campaña de Fujimori, especialmente en relación con los votos provenientes del exterior.
Las autoridades electorales han estado revisando las papeletas cuestionadas de la segunda vuelta, que tuvo lugar el 7 de junio, durante más de dos semanas.
Inicialmente, Roberto Sánchez, militante del partido Juntos por el Perú, lideró la investigación durante varios días. Sin embargo, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, retomó el liderazgo, impulsada por los votos de los electores peruanos residentes fuera del país.
En el exterior, el candidato obtuvo el 63,206 % de los votos, mientras que en territorio peruano, Sánchez registró una ligera ventaja con el 50,113 %, según una actualización difundida este martes.
El lunes 22, el contendiente de izquierda formalizó una nueva solicitud, buscando anular los votos de los ciudadanos peruanos que residen fuera de las fronteras nacionales.
Sánchez señala supuestas fallas administrativas y problemas en la administración de las papeletas de voto por parte del organismo electoral durante la elección en el extranjero. Estos votos, que suman alrededor de 300 mil, habrían beneficiado en gran medida a Keiko Fujimori. Según el candidato, la exclusión de los votos del extranjero le daría una ventaja de aproximadamente 25 mil votos sobre su oponente.
Expertos en derecho electoral, consultados por el diario local El Comercio, sostienen que el recurso presentado no tiene fundamento legal y sólo sirve para posponer la proclamación oficial de los resultados de la elección.
Juntos por el Perú, el partido de Roberto Sánchez, consiguió la segunda mayor representación en el Congreso, con 32 de los 130 escaños en la Cámara de Diputados y 14 de los 60 en el Senado.
A su vez, el partido de Keiko Fujimori formará el grupo mayoritario, con 22 escaños en el Senado y 41 en la Cámara de Diputados, y declaró que esperará a la finalización completa del conteo para formalizar su proclamación de victoria.

