Sismo de magnitud 7,2 y 7,5 genera alerta y causa graves daños en el norte de Venezuela y la capital Caracas

Bandeira de Venezuela na terra rachada, conceito de terremoto

Bandeira de Venezuela na terra rachada, conceito de terremoto - ollegN/ Istockphoto.com

Una serie de terremotos de gran intensidad, con magnitudes de 7,2 y 7,5, sacudieron la región norte de Venezuela y su capital, Caracas. Las informaciones preliminares indican el derrumbe de varios edificios de la ciudad y el derrumbe del tejado del principal aeropuerto. El número exacto de víctimas, entre heridos y muertos, sigue siendo incierto en este momento.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó dos potentes sismos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, separados por un intervalo de apenas 39 segundos, que afectaron la tarde de este miércoles a múltiples zonas de Venezuela. El punto central de los temblores se identificó al noroeste de Montalbán, en el estado Carabobo, en la zona central del país. Incluso a 300 kilómetros de distancia, la vibración se percibía claramente en la capital, Caracas. El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos aclaró que esta secuencia de eventos se conoce como “doble sísmico”, caracterizado por la ocurrencia de dos grandes terremotos en rápida sucesión en la misma zona.

El Ministro del Interior, Diosdado Cabello, informó a la nación sobre un fuerte temblor, cuya intensidad superó la marca de 7,0. Detalló que el sismo se notó en localidades como Trujillo, Yaracuy, Carabobo, Aragua, Miranda, Caracas y La Guaira, concentrándose los impactos más severos en la zona del epicentro. Cabello confirmó el derrumbe de edificios en Caracas y la declaración de “situación alarmante” para varias localidades de la capital. Entre las zonas más afectadas se encuentran Palos Grandes, conocida por su actividad sísmica, y Altamira, donde al menos un edificio colapsó por completo. En el Aeropuerto de Maiquetía el techo principal cedió, lo que provocó la cancelación de todas las salidas y llegadas. El ministro aconsejó a los ciudadanos evitar sus domicilios por el riesgo de nuevas réplicas, reiterando que el número de víctimas aún es indeterminado.

Ante la intensidad del temblor, los vecinos se apresuraron a evacuar los edificios. Los registros audiovisuales que circularon por toda la capital venezolana muestran confusión y devastación generalizadas, con al menos un edificio completamente derrumbado y muchos otros mostrando importantes daños estructurales.

Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el temblor se originó a una profundidad de 13,2 kilómetros, lo que lo caracteriza como un evento sísmico superficial o “superficial”. Tras el sismo principal, el Sistema de Alerta de Tsunamis de EE.UU. emitió una advertencia para las regiones de Puerto Rico y las Islas Vírgenes, indicando la posibilidad de olas anómalas.

Residente en Chivacoa, al norte del país, la veterinaria María José del Pino describió la experiencia en su hogar. Ella informó haber escuchado un fuerte golpe mientras almorzaba con sus hijos, inicialmente lo confundió con un camión, antes de que el suelo comenzara a temblar. “La gente corría aterrorizada por las calles, algunos gritando. Todavía estamos afuera; el temor de entrar a nuestras casas es grande, dada la conocida fragilidad estructural de muchas construcciones en Venezuela, factor de constante preocupación en una región sísmicamente activa”, afirmó, según Maolis Castro. Agregó que la falta de señal de celular, dejando solo wifi, dificultaba la comunicación con familiares en Caracas. Su tío, en el centro de Chivacoa, vio cómo postes y cables eléctricos se balanceaban visiblemente.

Favio, un conductor que circulaba por una carretera de Caracas, describió la sensación inicial: “Sentí como si hubiera golpeado algo con el auto”. Observó la posterior evacuación de edificios, la aparición de grietas en muros y el derrumbe de objetos y estructuras en distintos puntos de la ciudad.

La capital venezolana guarda el recuerdo de un devastador terremoto anterior, ocurrido en 1967, que representó hasta entonces el evento sísmico más intenso registrado en la región. Ese shock, de magnitud 6,7 en la escala de Richter, dejó 236 muertos y aproximadamente dos mil heridos, sirviendo como hito histórico de la vulnerabilidad de la ciudad ante tales fenómenos.

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