Con el puesto en la cima de su grupo ya asegurado, la selección brasileña espera el resultado del Grupo F para enfrentarse a su primer rival en los octavos de final. A partir de las 20 horas (hora de Brasilia) de este jueves, los partidos finales de la fase de grupos definirán cuál de los tres posibles oponentes -Holanda, Japón o Suecia- será el próximo desafío del equipo de Carlo Ancelotti. El elenco sabe que, entre las opciones, existen distintos grados de dificultad.
La indefinición es una característica del nuevo formato del Mundial, pero la única certeza para los brasileños es que el enfrentamiento inicial de los octavos de final será contra el segundo clasificado del Grupo F. Esta espera genera expectativas, ya que uno de los potenciales rivales parece ser considerablemente más accesible que los demás.
Este periodo de espera permite al cuerpo técnico y jugadores estudiar en profundidad las características y estrategias de cada uno de los equipos candidatos, preparándose para los diferentes estilos de juego que se pueden afrontar. El análisis táctico se vuelve fundamental en este momento decisivo de la competición.
Escenarios decisivos para el Grupo F del Mundial
La última jornada del Grupo F promete un intenso análisis matemático a lo largo de los noventa minutos de juego. Holanda encabeza el grupo con cuatro puntos y se enfrentará a Túnez, uno de los pocos equipos ya eliminados, lo que indica un camino teóricamente más fácil para asegurar su posición.
Cómo funciona la fase de eliminación directa en el Mundial
Mientras tanto, Japón, que también tiene cuatro puntos y la misma diferencia de goles que Holanda, tendrá un choque directo contra Suecia, que tiene tres puntos. Este partido es crucial para definir el segundo lugar del grupo.
Un choque que la selección brasileña y sus observadores seguramente preferirían evitar tan pronto sería contra los holandeses. Además de la gran tradición en el fútbol mundial y una plantilla llena de talentosos deportistas, el equipo dirigido por Ronald Koeman demostró un gran poder ofensivo en la goleada de 5-1 a Suecia. El equipo destaca por su capacidad para construir jugadas rápidamente por las bandas y finalizar con precisión, un punto que puede dejar al descubierto la fragilidad defensiva, considerada uno de los talones de Aquiles de la formación de Ancelotti.
Sin embargo, no hay que subestimar la evolución de la selección japonesa. Bajo la dirección de Hajime Moriyasu, que disputa su segundo Mundial, Japón hace gala de movimientos inteligentes, valorando la agilidad en el juego apoyado y la sencillez en los intercambios de pases. Graham Potter, entrenador de Suecia, evitó destacar a individuos del equipo japonés en una entrevista reciente, prefiriendo elogiar la fuerza de su equipo.
“Estoy muy impresionado con Japón. Han estado juntos durante mucho tiempo y saben lo que quieren hacer”, dijo Potter, destacando la cohesión del elenco asiático.
La preocupación del técnico inglés no es infundada. Ante un equipo con un modelo de juego consolidado, necesita resolver sus propias incertidumbres defensivas. Después de la derrota sufrida ante Holanda, el sistema defensivo de Suecia comenzó a ser evaluado rigurosamente, y encontrar una manera de hacerlo más resistente se convirtió en una prioridad para Potter.
Los analistas que conocen en profundidad el fútbol asiático y escandinavo no tienen dudas sobre cuál de los equipos representa el mayor obstáculo para la selección brasileña.
Makoto Asahara, reportero del diario sueco Aftonbladet, con experiencia en las selecciones de ambos países, cree que “Japón ya ha demostrado lo que puede hacer contra equipos del nivel de Brasil y ganó el último partido entre los dos. Quizás sea un rival más difícil que Holanda”. También añade una perspectiva táctica: “Brasil no subestimará a Holanda, y existe la posibilidad de que Ronald Koeman sobreestime a este Brasil y opte por un enfoque más defensivo del que debería”.
Si bien existe la percepción en la prensa internacional de que el Brasil actual es más accesible que equipos de otras épocas, todavía prevalece la idea de que enfrentar a Marruecos sería más conveniente que enfrentar a los brasileños. Esta perspectiva es aún más fuerte entre los periodistas japoneses consultados.
El entrenador Moriyasu, por su parte, mantiene una postura neutral y refuerza la confianza de su grupo. “No sabemos a qué equipo nos enfrentaremos en la siguiente fase, pero lo importante es que seamos sólidos. Creo que podremos enfrentarnos a cualquier equipo que venga”, declaró.

