El desafío del ‘círculo de piedras’ para la Argentina de Messi: cómo el segundo mundial requiere más que pases

Lionel Messi

Lionel Messi - X

Lionel Messi sigue siendo un pilar fundamental para el éxito del esquema de pases de la selección argentina. La aportación decisiva que se espera de la estrella es precisamente el “toque final” que marca la diferencia en el campo.

La selección argentina ha sido dominante en los últimos enfrentamientos, con control del balón y pases que garantizan una secuencia de resultados positivos. Sin embargo, esta aparente perfección táctica puede tener un punto débil: la monotonía en el ritmo del juego permite a las defensas contrarias ajustarse y anular las acciones ofensivas. El periodista deportivo Takeo Goto, analizando ejemplos del campeonato nacional con el Nankatsu SC y el entrenador Yoshihiro Kazama, destaca los obstáculos tácticos que los actuales campeones deben superar para soñar con ganar la Copa del Mundo por segundo año consecutivo.

La actuación de Messi en la lucha de Argentina por el segundo título

La superestrella Messi demostró su genio al anotar dos goles espectaculares en una actuación destacada, complementando el hat-trick ya logrado en el primer partido del torneo. Incluso fallando un penalti, el delantero fue crucial, marcando los goles que abrieron y cerraron el marcador, resaltando la importancia de su presencia para los actuales campeones del mundo.

Lionel Messi @leomessi

Antiguo juego del ‘anillo de piedra’ en México: un paralelo con el fútbol

Mucho antes de la llegada de los soldados españoles liderados por Hernán Cortés, en 1519, ya existía en México un ancestral juego de pelota, conocido hoy como “pelota”. En él se manipulaba con codos, rodillas y pies una enorme y pesada pelota de goma, dotada de protecciones. La dinámica del juego recordaba al voleibol, pero la victoria inmediata estaba asegurada cuando la pelota atravesaba un aro de piedra colocado en lo alto de la pared de la cancha. Aunque difícil, se dice que el capitán del equipo victorioso fue honrado con el sacrificio de su propio corazón, y no el perdedor.

Hacer pasar el balón por este aro, poco mayor que él mismo y suspendido en el aire, era una tarea ardua, comparable a la dificultad de marcar un gol en el fútbol moderno. Aunque una portería mide 7,32 metros de ancho por 2,44 metros de alto, la defensa está repleta de cinco o seis jugadores altos, de unos 190 cm, y a uno de ellos se le permite usar las manos para bloquear. Para romper esta barrera y encontrar el fondo de la red se requieren habilidades específicas: simular un disparo con efecto al lado contrario, controlar el balón con uno o dos toques y, en el momento en que el defensor abre las piernas, rematar en el córner más cercano. Anotar requiere un conjunto de talentos que son diferentes a la simple habilidad de intercambiar pases. Es por eso que, incluso con posesión del balón y proximidad a la portería contraria, muchos equipos no logran anotar, lo que hace que las derrotas sean algo común.

Ver También