Un equipo de astrónomos ha publicado nueva información sobre Terzan 5, un cuerpo celeste crucial en el centro de la Vía Láctea. Los hallazgos son el resultado del análisis conjunto de los datos capturados por los telescopios espaciales James Webb y Hubble.
El estudio revela que Terzan 5, que alguna vez se pensó que era un cúmulo globular ordinario, ahora alberga hasta cuatro generaciones estelares distintas. Esta particularidad lo convierte en un objeto cósmico raro, esencial para comprender el proceso de formación de la propia Vía Láctea. Las conclusiones fueron presentadas en la 248ª reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense y detalladas en la publicación “Astronomy & Astrophysics”.
La reclasificación de Terzan 5: de cúmulo globular a fragmento de abultamiento
El bulbo galáctico, la zona central de la Vía Láctea, concentra estrellas en gran densidad y está rodeada de densas nubes de gas y polvo. Terzan 5 se encuentra en esta región, a unos 22.000 años luz de nuestro planeta, en dirección a la constelación de Sagitario.
Los cúmulos globulares convencionales suelen consistir en un único conjunto de estrellas viejas, formadas en un período similar. Sin embargo, Terzan 5 generó discusiones entre expertos debido a observaciones previas que indicaban estrellas con variaciones significativas en hierro. Ahora, los investigadores lo clasifican como el prototipo de una nueva clase de objeto: un “fragmento fósil abultado” o BFF.
Se cree que al comienzo del universo, los discos ricos en gas se fragmentaron, creando innumerables cúmulos estelares masivos. Estos cúmulos migraron al centro de las galaxias y se juntaron, culminando en la formación de los bulbos que observamos hoy.
Los “restos de formación de protuberancias” se definen como cúmulos de estrellas primordiales que sobrevivieron al proceso de fusión, evitando la asimilación completa. Se trata de cúmulos gigantes, autosuficientes y abundantes en elementos pesados. Su intensa gravedad les permitió retener residuos de supernovas (gases que contienen elementos más densos que el hidrógeno y el helio), permitiendo la formación continua de nuevas generaciones de estrellas. Son, de hecho, “fósiles” cósmicos que conservan la apariencia de hace miles de millones de años, cuando se estaba formando el abultamiento de la Vía Láctea.
Según información de la NASA, actualmente sólo dos objetos celestes son reconocidos como restos de esta formación de bulbo: Terzan 5 y Liller 1, lo que pone de relieve la rareza y la importancia del descubrimiento.
Located in the bulge of our Milky Way galaxy, Terzan 5 resembles a globular cluster 🪩 a dense ball of ancient stars. However, observations from @Hubble_Space and Webb have revealed that it contains four distinct populations of stars.
This makes it the prototype of a new class… pic.twitter.com/N2JoWqteIK— ESA Webb Telescope (@ESA_Webb) June 16, 2026
Avances en análisis revelan cuatro momentos de formación estelar
Los investigadores tuvieron acceso a una amplia colección de datos, que suman más de dos décadas de observaciones. Combinaron nuevas imágenes de la NIRCam (cámara de infrarrojo cercano) del Telescopio Espacial Webb, conocida por su capacidad para atravesar nubes de polvo y producir imágenes claras, con doce años de datos históricos del Telescopio Espacial Hubble.
La observación de la región del bulbo galáctico presenta desafíos importantes, ya que la alta concentración de estrellas y gas puede incluir objetos que no están alineados con la línea de visión. Además, la presencia de polvo cósmico provoca la absorción y el enrojecimiento de la luz, fenómeno conocido como extinción interestelar.
Para superar estas dificultades, el equipo investigó el movimiento propio de las estrellas, identificando y seleccionando sólo los cuerpos celestes pertenecientes a Terzan 5. Con correcciones de alta resolución para variaciones en la atenuación espacial, fue posible crear un diagrama color-magnitud sin precedentes, que ilustra la relación entre el brillo y el color de las estrellas.
El análisis detectó varios “puntos de inflexión”, que indican la etapa en la que las estrellas evolucionan desde la secuencia principal hasta convertirse en gigantes. Utilizando modelos teóricos, los investigadores determinaron las edades de dos cúmulos estelares principales, formados hace unos 12,5 mil millones y 4,7 mil millones de años. Además, se encontró evidencia de un tercer cúmulo que data de hace 3.800 millones de años, y evidencia de un cúmulo más joven, con actividad estelar que data de aproximadamente 2.500 millones de años.
Profundizando en la comprensión de la formación de centros galácticos
Inicialmente, una explicación para las diferentes edades estelares en Terzan 5 sería una colisión pasada con otro cúmulo globular o nube molecular, lo que habría desencadenado una nueva fase de formación estelar. Sin embargo, el reciente descubrimiento de cuatro intensos eventos de formación estelar en Terzan 5 cuestiona los escenarios que dependen de factores externos. En cambio, refuerza la teoría de que Terzan 5, con una masa aproximadamente 2 millones de veces la del Sol, ha producido continuamente estrellas utilizando sólo su propio material.
El profesor Francesco R. Ferraro, de la Universidad de Bolonia y coautor del estudio, informó que se realizarán investigaciones similares en otros 40 a 50 cúmulos globulares ubicados en el bulbo galáctico. La expectativa es que el Telescopio Espacial Webb, fundamental para esta nueva metodología, continúe aportando conocimientos cruciales para comprender la formación del abultamiento central de la Vía Láctea.

