Una emotiva operación de rescate trajo alivio en medio de la tragedia que afecta al Eje Cafetero de Colombia. El 12 de agosto de 2026, entre aplausos y celebraciones, Daniela Largo, de 32 años, fue rescatada con vida luego de pasar más de 35 horas atrapada en las ruinas de un hotel que se derrumbó en Pereira. El rescate se produjo luego de que un vecino escuchara los gritos de auxilio de la mujer y alertara a los equipos de emergencia, renovando la esperanza entre los bomberos en la búsqueda de sobrevivientes del terremoto más fuerte registrado en el país en este siglo.
El terremoto de magnitud 7,4, que azotó el país el 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, en la región del Chocó, provocó la destrucción de manzanas enteras y dejó un rastro de devastación. Las autoridades actualizaron el número oficial de víctimas, contabilizando 216 muertes, luego de correcciones en los datos divulgados por el gobierno del departamento del Valle del Cauca y el ayuntamiento de Cali.
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Graves impactos dejan ciudades sin electricidad y hospitales en las calles
Cali y Pereira destacan como los municipios más afectados por la catástrofe. En Pereira, la segunda ciudad con mayor número de víctimas, con un total de 72 muertes, la mayoría de sus 480.000 habitantes se enfrentan a la falta de electricidad, alimentos y agua embotellada. Ante el temor de nuevas réplicas o de haber perdido sus hogares, miles de familias duermen a la intemperie y en refugios improvisados instalados en parques públicos.
La infraestructura local sufrió daños importantes: los hospitales afectados tuvieron que organizar servicios de emergencia en las aceras, se suspendieron las clases y seis aeropuertos registraron impactos, dos de ellos permanecieron cerrados a los vuelos comerciales.
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La comunidad se moviliza y el gobierno declara el estado de emergencia nacional
La operación de rescate moviliza a bomberos, voluntarios, perros rastreadores y maquinaria pesada. En medio del escenario de destrucción, los vecinos forman cadenas humanas para retirar los escombros con manos, palas y picos. Escuchar atentamente en busca de pequeñas señales de vida, como silbidos debajo de las ruinas, ya ha permitido salvar a otros supervivientes, entre ellos un hombre y su nieto recién nacido.
El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió el cargo el 7 de agosto de 2026, declaró el estado de emergencia nacional, visitó las zonas afectadas y prometió ayuda financiera y subsidios de vivienda para las personas sin hogar. La catástrofe actual recuerda a la tragedia del terremoto de 1999 en la misma región, que provocó la muerte de unas 1.200 personas. La comunidad internacional ya ha comenzado a enviar apoyo: el gobierno de Estados Unidos anunció la liberación de 15,5 millones de dólares, mientras que la Unión Europea destinó 2 millones de euros para acciones de emergencia.

