Michael Schumacher sufrió un grave accidente de esquí el 29 de diciembre de 2013 en Méribel, en los Alpes franceses, que le provocó un grave traumatismo craneoencefálico. El siete veces campeón de Fórmula 1, que entonces tenía 44 años, se salía esquiando de la pista balizada con su hijo Mick cuando chocó con una roca y salió lanzado contra otra. El impacto, incluso con casco, provocó lesiones críticas que requirieron intervención médica inmediata. Fue trasladado en helicóptero al hospital de Grenoble, donde fue operado de urgencia.
Primeras llamadas
El rescate se produjo en menos de diez minutos y Schumacher fue trasladado inicialmente al hospital Moutiers, a 17 km de distancia. Debido a la gravedad, fue trasladado a Grenoble, especializado en traumatismos craneoencefálicos. Llegó en coma, con hematomas intracraneales y edema difuso.
Los médicos realizaron una neurocirugía de emergencia para aliviar la presión sobre el cerebro. El casco fue crucial para evitar la muerte inmediata, según los expertos.
Intervenciones quirúrgicas
Schumacher se sometió a dos cirugías en Grenoble para tratar un traumatismo craneoencefálico. La primera intervención se centró en reducir los hematomas intracraneales. El segundo abordó el edema cerebral, estabilizando el estado crítico.
Lo mantuvieron en coma inducido con hipotermia controlada, manteniendo su temperatura corporal en torno a los 34°C, para proteger su cerebro.
Los neurocirujanos, como el amigo de Schumacher, Gérard Saillant, supervisaron los procedimientos. La condición fue descrita como inestable y potencialmente mortal.
Coma inducido y recuperación temprana
Después de las cirugías, Schumacher permaneció en coma inducido médicamente hasta abril de 2014. Aparecieron pequeños signos de conciencia, lo que permitió que el coma se redujera gradualmente. En junio, fue trasladado al Hospital de Lausana, Suiza.
El equipo médico informó un progreso lento, pero sin garantía de recuperación total. En septiembre de 2014, lo llevaron a su casa en Gland, Suiza.
La mansión ha sido modernizada con equipo médico avanzado. Un equipo de hasta 15 profesionales empezó a vigilarlo las 24 horas del día.
La familia optó por el secreto, limitando la información sobre su condición. Sólo personas cercanas a él, como Jean Todt, tuvieron acceso al ex piloto.
Rehabilitación en el hogar
Desde 2014, Schumacher se encuentra en rehabilitación intensiva en Gland. La fisioterapia diaria se centra en el mantenimiento y la movilidad de los músculos. Las terapias cognitivas buscan estimular las respuestas neurológicas.
Las tecnologías de comunicación no verbal, como el seguimiento ocular, se utilizan para interacciones limitadas. Los informes indican un progreso gradual, pero sin detalles oficiales.
Tratamiento de pruebayo
En 2019, Schumacher ingresó en el Hospital Georges-Pompidou de París para un procedimiento con células madre. La terapia tenía como objetivo reducir la inflamación neurológica.
El cirujano Philippe Menasché dirigió el tratamiento, pero los resultados no se publicaron. La familia reforzó la privacidad, evitando especulaciones.
Atención continua
La recuperación de Schumacher es lenta y compleja, con personal médico reducido en Gland. Corinna, su esposa, supervisa los cuidados, limitando las visitas.
Jean Todt, en 2024, mencionó que Schumacher ve las carreras de F1 por televisión, lo que sugiere cierta conexión con el medio ambiente. El progreso, como las respuestas a los estímulos, es limitado.
La familia invirtió millones en equipos y profesionales. La estricta privacidad protege a Schumacher de la exposición pública mientras mantiene el enfoque en la rehabilitación.
