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Mix Vale

La sonda china Tianwen-1, que opera en la órbita de Marte, realizó una hazaña sin precedentes al capturar imágenes detalladas del cometa interestelar 3I/ATLAS. Los registros, obtenidos a una distancia de aproximadamente 29 millones de kilómetros de la superficie marciana, fueron publicados recientemente por Escritório Nacional de Ciência Espacial de China y marcan el primer seguimiento de un objeto procedente del exterior de Sistema Solar del planeta rojo.

3I/ATLAS es el tercer objeto con origen interestelar confirmado detectado por los astrónomos, identificado por primera vez en julio por observatorios terrestres. La trayectoria hiperbólica de Sua y su alta velocidad de alrededor de 58 kilómetros por segundo son una clara evidencia de que no se originó en nuestro sistema, lo que lo convierte en un objetivo de gran interés científico para las agencias espaciales de todo el mundo.

Cometa 3I - Atlas
Cometa 3I – Atlas – Foto: NASA
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El logro de la misión Tianwen-1 representa un avance significativo en las capacidades de observación del espacio profundo y aporta datos valiosos al esfuerzo internacional para analizar la composición y el comportamiento de estos raros visitantes cósmicos. Las imágenes proporcionan información crucial sobre la estructura del núcleo y la coma del cometa.

Adaptación técnica para un objetivo rápido.

Capturar imágenes del cometa 3I/ATLAS requirió una compleja adaptación de los instrumentos de la sonda Tianwen-1, que no fueron diseñados originalmente para rastrear objetivos pequeños, oscuros y de rápido movimiento. Los ingenieros han ajustado el software de la cámara HiRIC de alta resolución, cuya función principal es mapear la superficie de Marte en tierra para rastrear el objeto con precisión. Foram utilizó secuencias de exposiciones cortas, de apenas 30 segundos de duración, para evitar que la alta velocidad orbital de la sonda y el propio cometa emborronaran las imágenes, un desafío técnico considerable.

El éxito de la operación dependió también de unas maniobras precisas de orientación de la sonda y de una gestión cuidadosa de la estabilidad térmica del equipo durante el apuntamiento. La transmisión de datos al centro de control en Pequim fue otro obstáculo superado, asegurando que la información llegara intacta para su procesamiento. Las imágenes revelan un núcleo rocoso con un diámetro estimado de 5,6 kilómetros, rodeado por una extensa coma gaseosa que se extiende miles de kilómetros en el espacio, testimonio de la sublimación del hielo bajo la influencia de la radiación solar.

Lo que revelan las imágenes sobre 3I/ATLAS

Las fotografías tomadas por la sonda china muestran el núcleo del cometa con una tonalidad rojiza, lo que sugiere la presencia de polvo rico en compuestos orgánicos en su superficie.

La coma, una nube difusa de gas y polvo que rodea el núcleo, parece muy activa, lo que indica una fuerte evaporación de hielo a medida que el objeto se acerca a Sol.

Un rastro de polvo y gas, conocido como cola, se extiende por más de 56.000 kilómetros, siendo empujado por la presión de la radiación solar.

Los análisis espectrales preliminares, basados ​​en los datos recopilados, ya han detectado la presencia de hielo de agua, dióxido de carbono y posibles trazas de monóxido de carbono en la composición del cometa.

Una operación coordinada en el espacio profundo

El esfuerzo por estudiar el cometa 3I/ATLAS no se limitó a China, sino que implicó una colaboración global entre diferentes agencias espaciales que tienen equipos operando en Marte. Agência Espacial Europeia (ESA) utilizó sus orbitadores Mars Express y ExoMars Trace Gas Orbiter para analizar las emisiones de gases de la coma del cometa, proporcionando datos complementarios que, combinados con imágenes de Tianwen-1, permiten una visión tridimensional del fenómeno. La NASA también participó activamente, con Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) capturando imágenes de muy alta resolución del núcleo del cometa. En la superficie, el rover Perseverance intentó detectar visualmente el objeto desde el suelo marciano, mientras que la sonda Hope, del Emirados Árabes Unidos, monitorizó posibles interacciones entre la cola del cometa y la atmósfera superior del planeta. Esse un conjunto de observaciones coordinadas es esencial para perfeccionar los modelos sobre la trayectoria y las fuerzas no gravitacionales que actúan sobre estos visitantes interestelares.

Planificación y ejecución de la maniobra.

La planificación de la observación de 3I/ATLAS se inició meses antes, poco después de confirmarse su trayectoria.

Los equipos de ingeniería realizaron extensas simulaciones para predecir la órbita exacta y la baja luminosidad del cometa, preparando la sonda para el desafío.

Se llevaron a cabo rigurosas pruebas de telemetría para garantizar una transmisión segura y estable de imágenes a una distancia de casi 30 millones de kilómetros.

Implicaciones para futuras misiones

Esta exitosa operación valida protocolos de seguimiento de objetivos rápidos y con poca luz que serán esenciales para futuras misiones.

Las lecciones aprendidas de la observación 3I/ATLAS ya se están aplicando en la planificación de la misión Tianwen-2, programada para recolectar muestras de asteroides.

Historial de la misión Tianwen-1

La misión Tianwen-1 se lanzó en julio de 2020 y entró en la órbita Marte en febrero de 2021, lo que representa un hito para el programa espacial chino.

Además del orbitador, la misión incluía el rover Zhurong, que exploró la llanura Utopia Planitia en la superficie marciana durante aproximadamente un año terrestre.

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