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Un análisis detallado realizado por el astrofísico Avi Loeb, de Universidade Harvard, trajo tranquilidad a la comunidad científica y al público sobre el paso del cometa interestelar 3I/Atlas. El estudio, centrado en los materiales liberados por el objeto, concluyó que no existe ninguna amenaza para la seguridad del Terra, incluso con la detección de cianuro en su composición gaseosa.

El cometa, que representa el tercer visitante externo a nuestro Sistema Solar ya confirmado, alcanzó su máxima aproximación a nuestro planeta el 19 de diciembre de 2025. En ese momento, se encontraba a una distancia segura de aproximadamente 269 millones de kilómetros, un factor crucial para la ausencia de riesgos directos.

Las conclusiones de Loeb se basan en datos recopilados por observatorios de vanguardia como Telescópio Espacial James Webb. La acción del viento solar y la gran distancia orbital han sido identificadas como mecanismos naturales que aseguran la dispersión de compuestos potencialmente dañinos mucho antes de que puedan representar un peligro.

Avi Loeb
Avi Loeb – Reprodução/Yotube

Descubrimiento y trayectoria del visitante interestelar.

El cometa 3I/Atlas fue identificado por primera vez el 1 de julio de 2025 por el sistema de reconocimiento astronómico ATLAS (Asteroide Terrestrial-impacto Last Alert System), ubicado en Chile. La detección de Sua rápidamente llamó la atención de los astrónomos de todo el mundo debido a su trayectoria inusual. Los orbitales Análises confirmaron que el objeto siguió una trayectoria hiperbólica, lo que indica que no estaba ligado gravitacionalmente al Sol y, por lo tanto, se originó en el espacio interestelar. La velocidad de Sua, superando los 60 kilómetros por segundo, reforzó esta clasificación, colocándolo en la selecta lista de visitantes de otros sistemas estelares, junto a ‘Oumuamua y Borisov. El viaje de 3I/Atlas a través de nuestro sistema fue monitoreado meticulosamente, brindando una oportunidad única de estudiar la composición de un cuerpo celeste formado alrededor de otra estrella.

El máximo acercamiento del cometa a Sol, conocido como perihelio, se produjo el 29 de octubre de 2025, a una distancia de 1,36 Unidades Astronômicas (AU) de nuestra estrella. Após esta maniobra continuó su recorrido pasando por el punto más cercano a Terra en diciembre del mismo año. La separación mínima entre la trayectoria del cometa y la órbita del Terra se calculó en más de 55 millones de kilómetros, un margen de seguridad que eliminaba cualquier posibilidad de colisión. Telescópios, al igual que Hubble y James Webb, registraron la evolución de su apariencia, que pasó de una coma rojiza inicial a tonos verdosos, fenómeno asociado a la liberación de gases específicos bajo la influencia de la radiación solar. Após su paso, el objeto celeste continuó su viaje, destinado a abandonar nuestro Sistema Solar y regresar al vasto espacio interestelar.

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La composición química revelada por James Webb

El análisis espectroscópico realizado con el potente Telescópio Espacial James Webb fue fundamental para revelar los secretos químicos del 3I/Atlas. Los datos revelaron que el dióxido de carbono (CO2) era el componente dominante que se sublimaba desde su núcleo helado, una característica observada en muchos cometas. Sin embargo, la detección de otros compuestos ha proporcionado información valiosa sobre su lugar de origen. En la nube de gas que rodea el núcleo se identificaron Traços de cianuro (CN) y cianógeno, el llamado coma. Aunque la presencia de cianuro es común en nuestros propios cometas Sistema Solar, su cuantificación en un objeto interestelar es crucial para comparar la química de diferentes sistemas planetarios. De estos, los instrumentos de Além también encontraron evidencia de monóxido de carbono, vapor de agua e incluso níquel, un elemento metálico que ofrece pistas sobre las condiciones de formación del cometa. La ausencia de aceleraciones no gravitacionales significativas indicó que la actividad del cometa estaba impulsada puramente por la sublimación de sus hielos, comportándose como un cometa natural sin características anómalas.

Evaluación de riesgos por Avi Loeb

El astrofísico Avi Loeb utilizó datos sobre la tasa de pérdida de masa de 3I/Atlas, medida por James Webb, para calcular la dispersión de sus materiales en el espacio.

Su objetivo principal era determinar el destino de los gases, incluido el cianuro, que se desprenden del núcleo cuando el cometa se acerca a Sol.

Los cálculos han demostrado que estos gases son rápidamente arrastrados por el viento solar y la presión de la radiación, formando una cola que se extiende a lo largo de millones de kilómetros, pero que se diluye a niveles insignificantes a grandes distancias.

Distancia y protección natural

El máximo acercamiento del cometa el 19 de diciembre de 2025 se produjo a una distancia superior a 1,8 Unidades Astronômicas, lo que constituye en sí mismo una barrera de seguridad insuperable.

Esta vasta separación espacial impide que la nube de gas y polvo que forma la coma del cometa interactúe significativamente con la atmósfera terrestre.

El viento solar actúa como un escudo adicional, alejando las partículas de la dirección de nuestro planeta, asegurando que el paso sea un evento puramente observacional.

Cualquier partícula sólida que pudiera, hipotéticamente, cruzarse en el camino de Terra tendría un tamaño microscópico y se desintegraría por completo al entrar en la atmósfera, generando como mucho un breve meteoro.

Observaciones científicas continuas.

Además de James Webb, una red global de observatorios, incluidos los telescopios Gemini y Hubble, siguieron al 3I/Atlas durante su paso.

Las imágenes capturadas por estos instrumentos mostraron detalles fascinantes, como chorros complejos que emanan del núcleo y un coma que cambia de forma en constante expansión.

Se recopilaron datos recopilados por agencias espaciales como la NASA y la ESA para crear un perfil completo del objeto, reforzando su clasificación como cometa de origen natural.

Estas observaciones comparativas con visitantes interestelares anteriores, ‘Oumuamua y Borisov, son vitales para construir un censo de las propiedades de los objetos formados en otros sistemas estelares.

Lo que el pasaje 3I/Atlas enseña a la ciencia

Cada objeto interestelar que cruza nuestro Sistema Solar ofrece una muestra gratuita de material de otra parte de la galaxia, un regalo invaluable para la ciencia planetaria.

El estudio de la composición de 3I/Atlas ayuda a los científicos a comprender la diversidad de “bloques de construcción” planetarios que existen alrededor de otras estrellas, informando y refinando modelos de formación de planetas y cometas.

Las partículas sólidas y el escudo atmosférico.

Loeb también consideró el riesgo de fragmentos sólidos más grandes, pero estimó que recientemente se habían liberado menos de un millón de objetos de tamaño considerable, una cantidad insuficiente para representar una amenaza estadística dada la enorme distancia involucrada.

Conclusiones sobre la seguridad planetaria

Los cálculos de Loeb y las observaciones de múltiples telescopios convergen en la misma certeza: el paso del cometa 3I/Atlas fue un espectáculo astronómico completamente seguro para Terra.

La combinación de enormes distancias orbitales, la física de la dispersión del gas por el viento solar y la protección natural ofrecida por la atmósfera terrestre garantizaron que el evento no representara ningún riesgo planetario.

Luís Henrique Costa é jornalista formado pela FMU, editor-chefe e fundador do Mix Vale, portal de notícias em atividade desde 2013. Responde pela direção editorial do veículo, que cobre Brasil e mundo em economia, benefícios sociais, esportes, tecnologia, ciência e entretenimento. Atua na área há mais de 15 anos e lidera uma equipe de cerca de 15 colaboradores.

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