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La comunidad científica continúa analizando los datos recopilados del cometa interestelar 3I/ATLAS, que realizó su máxima aproximación a Terra a finales de 2025. El objeto, originado fuera de nuestro Sistema Solar, despertó gran interés por su composición, que incluye la liberación de gases como el cianuro, una sustancia común en los cuerpos celestes de esta naturaleza.

Durante su paso, el cometa se encontraba a una distancia segura de aproximadamente 269 millones de kilómetros de nuestro planeta, eliminando cualquier posibilidad de riesgo directo. Sin embargo, el análisis de su cola y los materiales que se desprenden de su núcleo ofrece una ventana poco común para comprender la química de otros sistemas estelares.

Las observaciones, dirigidas por grandes observatorios espaciales y terrestres, se centran en determinar la tasa de pérdida de masa del cometa y la trayectoria de las partículas y gases liberados. Especialistas, al igual que el astrónomo Avi Loeb, investigan la posibilidad, aunque remota, de que se puedan capturar fragmentos milimétricos para estudiarlos en órbita.

El descubrimiento y viaje del visitante cósmico

Identificado por primera vez en julio de 2025, 3I/ATLAS fue detectado por el sistema de alerta de asteroides ATLAS, ubicado en Chile, lo que lo marca como el tercer objeto interestelar confirmado que visita nuestro Sistema Solar. La trayectoria de Sua, catalogada como hiperbólica, es la principal evidencia de su origen extrasolar, indicando que tiene velocidad suficiente para escapar de la gravedad de Sol y continuar su viaje a través de la galaxia sin regresar. La característica Essa lo distingue de los cometas y asteroides que orbitan alrededor de nuestra estrella, lo que hace que cada observación sea valiosa para la ciencia planetaria comparada.

La trayectoria del cometa fue seguida meticulosamente. Ele alcanzó el perihelio, su punto más cercano a Sol, en octubre de 2025, a una distancia de unos 210 millones de kilómetros. Dois meses después, en diciembre, alcanzó su mayor aproximación a Terra. Embora “cerca” en términos astronómicos, la distancia de 269 millones de kilómetros es casi el doble de la distancia entre Terra y Sol, lo que garantiza que su paso no ejerció ninguna influencia gravitacional detectable sobre nuestro planeta o su órbita, manteniendo intacta la estabilidad del sistema.

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Composición química del 3I/ATLAS

El análisis espectroscópico de la columna de gas del cometa, conocida como coma, reveló la presencia de compuestos químicos familiares para los astrónomos. Entre entre ellos destacan el cianuro (CN) y el cianuro de hidrógeno (HCN), moléculas que se encuentran frecuentemente en cometas de nuestro propio Sistema Solar.

Aunque la presencia de estos gases es esperable, su cuantificación en un objeto de origen interestelar proporciona datos cruciales sobre las condiciones químicas del sistema estelar donde se formó 3I/ATLAS. La información de Essas ayuda a construir una imagen más completa de la diversidad de la “guardería” planetaria en Via Láctea.

Los instrumentos de alta precisión, como los que se encuentran a bordo de Telescópio Espacial James Webb, fueron clave para medir la velocidad a la que el cometa perdió masa. Estimativas indican que cada segundo se liberaban cientos de kilogramos de gas y polvo, alimentando su coma y cola visibles.

El escudo protector del viento solar

La interacción del cometa con el entorno interplanetario está dominada por fuerzas invisibles pero poderosas que emanan de Sol. El viento solar, una corriente continua de partículas cargadas, desempeña un papel clave en la dispersión de los materiales liberados por 3I/ATLAS.

Las moléculas de gas, como el cianuro de hidrógeno, son rápidamente ionizadas por la radiación ultravioleta de Sol y luego arrastradas por el viento solar. El proceso Esse forma la cola de iones del cometa, que siempre apunta directamente en dirección opuesta al Sol, independientemente de la dirección de movimiento del objeto.

Las partículas de polvo, a su vez, reaccionan de forma diferente. Grãos micrómetros, muy pequeños, son empujados por la propia presión de la luz solar, formando una cola de polvo curva. Fragmentos los más grandes, que miden unos pocos milímetros, se ven menos afectados y tienden a seguir una trayectoria más cercana a la del cometa.

Esta dinámica, combinada con la enorme distancia del cometa, aseguró que ninguno de los gases tóxicos o el polvo denso se acercara a la atmósfera de la Tierra. El viento solar actuó como una barrera natural, arrastrando material hacia el espacio profundo y alejándolo de la órbita de Terra.

Oportunidades científicas sin precedentes

El paso de un objeto como 3I/ATLAS representa una oportunidad única para estudiar material prístino de otro sistema estelar sin necesidad de enviar una sonda a años luz de distancia. Aunque una misión de muestreo directa no fue posible debido a la poca antelación, los científicos están explorando otras formas de analizar los restos dejados por el cometa. La principal esperanza reside en la recolección de partículas de polvo milimétricas que, al estar menos influenciadas por el viento solar, teóricamente podrían cruzar la órbita de Terra. Propõe utiliza recolectores especializados en satélites o Estação Espacial Internacional para capturar estos pequeños mensajeros interestelares. El análisis de laboratorio de uno de esos granos proporcionaría información directa y sin precedentes sobre la composición de los bloques de construcción planetarios en otras regiones de la galaxia, lo que haría avanzar significativamente campos como la astrofísica y la astrobiología. Los datos obtenidos con 3I/ATLAS son ahora cruciales para el desarrollo de futuras misiones de interceptación rápida diseñadas para llegar al próximo visitante interestelar que se detecte.

Imágenes detalladas revelan un comportamiento activo

Las observaciones visuales realizadas por los telescopios espaciales Hubble y James Webb a finales de 2025 proporcionaron imágenes de muy alta resolución. Elas reveló un comportamiento cometario complejo y activo, incluida la formación de chorros asimétricos de gas y polvo y una “anti-cola”, una característica óptica que aparece cuando Terra cruza el plano orbital de un cometa.

Comparaciones con otros viajeros interestelares

El estudio de 3I/ATLAS permite a los científicos contextualizarlo con visitantes interestelares anteriores. El primero, 1I/’Oumuamua, era un objeto rocoso y alargado sin actividad cometaria visible, lo que generó un intenso debate sobre su naturaleza. El segundo, 2I/Borisov, en cambio, se comportó como un cometa típico, con una coma y una cola bien definidas.

3I/ATLAS se parece más a 2I/Borisov en su actividad, pero cada objeto tiene una firma química única. Essa El aumento de muestreo de cuerpos interestelares ayuda a demostrar la variedad de pequeños planetesimales que existen en la galaxia, refinando los modelos de formación planetaria y la frecuencia con la que estos viajeros cósmicos pasan a través de nuestro Sistema Solar.

Luís Henrique Costa é jornalista formado pela FMU, editor-chefe e fundador do Mix Vale, portal de notícias em atividade desde 2013. Responde pela direção editorial do veículo, que cobre Brasil e mundo em economia, benefícios sociais, esportes, tecnologia, ciência e entretenimento. Atua na área há mais de 15 anos e lidera uma equipe de cerca de 15 colaboradores.

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