El cometa interestelar 3I/ATLAS eleva la alerta de la NASA con emisiones de radio nunca antes observadasPor Carolina Costa
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La comunidad científica mundial permanece en alerta tras la detección de señales de radio anómalas procedentes del cometa 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar jamás identificado que cruza nuestro sistema solar. La naturaleza inusual de las emisiones llevó al Escritório de Coordenação de Defesa Planetária (PDCO) de la NASA a intensificar el seguimiento del cuerpo celeste, movilizando una red global de observatorios para descifrar el origen del fenómeno que desafía los modelos actuales de actividad cometaria.
Las emisiones, captadas por uno de los radiotelescopios más sensibles del mundo, no corresponden a patrones conocidos, lo que plantea dudas sobre los procesos físicos que ocurren en el objeto. Cientistas de varias agencias espaciales, incluida Agência Espacial Europeia (ESA), colaboran para analizar los datos y determinar si las ondas representan un fenómeno natural desconocido o algo más complejo.
El cometa fue descubierto el 1 de julio de 2025 por el sistema de alerta ATLAS (Asteroide Terrestrial-impacto Last Alert System), diseñado para identificar objetos cercanos a Terra. Embora su trayectoria no representa una amenaza de colisión, las características únicas de 3I/ATLAS lo han convertido en un objetivo de alta prioridad para las investigaciones, abriendo una nueva ventana para el estudio de materiales de otros sistemas estelares.
El enigmático origen de la señal de radio
La primera detección de las señales se produjo el 24 de octubre de 2025, cuando el radiotelescopio MeerKAT, ubicado en África de Sul, estaba realizando un escaneo de rutina. Los astrónomos registraron una emisión de radio concentrada a una frecuencia de 1,6 GHz, con una intensidad y modulación que difiere significativamente de las emisiones térmicas o de plasma típicamente asociadas con los cometas cuando interactúan con el viento solar.
Los expertos que analizaron los datos preliminares descartaron interferencias terrestres o satelitales debido a la coherencia de la señal con el movimiento del cometa. La principal hipótesis bajo estudio es que la composición química única de 3I/ATLAS, cuando se calienta con Sol, puede generar reacciones que produzcan estas emisiones de radio enfocadas, un proceso nunca antes observado en astronomía.
Análisis y teorías sobre las emisiones.
La búsqueda para descifrar la naturaleza de las señales 3I/ATLAS está en pleno apogeo, y la comunidad científica está considerando varias teorías. La principal hipótesis sugiere que el cometa tiene una composición química extremadamente rara, quizás rica en elementos o moléculas que, bajo la influencia de la radiación solar, inician un proceso astrofísico máser, amplificando naturalmente las ondas de radio. La teoría de Essa está respaldada por la estructura de la señal, que muestra picos de intensidad consistentes con la rotación del núcleo del cometa. La posibilidad Outra investigada es una interacción magnética inusual entre el campo generado por el propio cometa y el viento solar, un fenómeno que podría crear emisiones de radio potentes y direccionales. Embora la posibilidad de un origen artificial es científicamente remota y no constituye la principal línea de investigación, los protocolos Busca by Inteligência Extraterrestre (SETI) exigen que cualquier señal estructurada y anómala sea rigurosamente comprobada para eliminar todas las posibles explicaciones naturales antes de ser descartada. Por lo tanto, se están asignando observatorios adicionales para confirmar los datos y garantizar que no se ignore ninguna posibilidad en el proceso de análisis.
La trayectoria del cometa 3I/ATLAS
Cálculos precisos de la órbita del cometa 3I/ATLAS indican que el objeto pasó por su punto de máxima aproximación a Terra el 19 de diciembre de 2025. En la fecha Nesta, se encontraba a una distancia segura de aproximadamente 270 millones de kilómetros, lo que equivale a casi 700 veces la distancia entre Terra y Lua, eliminando por completo cualquier riesgo de impacto con nuestro planeta.
La movilización internacional y la red de defensa planetaria.
La detección activó una respuesta coordinada entre las principales agencias espaciales del mundo.
El PDCO de la NASA está liderando el esfuerzo, compartiendo datos en tiempo real con socios como la ESA para una cobertura de observación continua del objeto.
Esta colaboración es esencial para cruzar información de diferentes instrumentos y ubicaciones, validar los hallazgos y garantizar un análisis más sólido del fenómeno.
Observatorios espaciales como Hubble y James Webb también han sido el objetivo de estudiar la composición de la coma del cometa, la nube de gas y polvo que rodea su núcleo.
Contexto de los visitantes interestelares
La llegada de 3I/ATLAS lo sitúa en una categoría exclusiva de objetos celestes, junto a sus predecesores 1I/’Oumuamua y 2I/Borisov.
Estos visitantes de otros sistemas estelares ofrecen a los científicos una oportunidad sin precedentes de estudiar la materia formada alrededor de otras estrellas, proporcionando pistas valiosas sobre la formación y evolución de planetas en otras partes de la galaxia.
Próximos pasos en la investigación científica
La máxima prioridad de los equipos de investigación es obtener más datos en diferentes longitudes de onda. Para, grandes telescopios, como el Very Large Telescope (VLT) en Chile y los observatorios en Havaí, ya se han activado para realizar observaciones detalladas.
El objetivo de estas nuevas observaciones es analizar la luz reflejada por el cometa para determinar su composición química y mineralogía. La espectroscopia puede identificar las moléculas presentes en el gas que emana del núcleo, lo que podría ayudar a explicar el origen de las emisiones de radio.
Además, los astrónomos buscan medir con mayor precisión el tamaño, la forma y la velocidad de rotación del núcleo del cometa. La información física de Essas es crucial para construir un modelo completo del objeto y comprender los mecanismos en juego.
La comunidad científica espera que combinando datos de radio con observaciones ópticas e infrarrojas sea posible resolver el misterio 3I/ATLAS en las próximas semanas. El análisis continuo de la trayectoria también nos permitirá refinar las predicciones de su trayectoria fuera del sistema solar.
Comparación con otros objetos interestelares.
El descubrimiento de 3I/ATLAS sigue los pasos de otros dos visitantes importantes de fuera de nuestro sistema solar. El primero, 1I/’Oumuamua, detectado en 2017, cautivó a los científicos por su forma extremadamente alargada y su aceleración no gravitacional, que no podía explicarse por la liberación de gases, como en un cometa típico.
2I/Borisov, identificado en 2019, fue el primer cometa interestelar claramente activo observado y exhibió una cola y una coma similares a las de los cometas que se originan en nuestro sistema solar. El análisis de su composición reveló similitudes, pero también diferencias sutiles, lo que sugiere un origen en un ambiente rico en monóxido de carbono. 3I/ATLAS, con sus señales de radio, añade un nuevo nivel de complejidad a este rompecabezas cósmico, demostrando que los objetos interestelares pueden tener propiedades aún más variadas de lo que se imaginaba anteriormente.








