Las ondas de radio del cometa 3I/ATLAS intrigan a los astrónomos y desencadenan protocolos de seguimiento globalPor Luís Henrique Costa
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En 2025 se movilizó una intensa campaña global de observación tras la detección de un objeto de origen interestelar que cruzaba Sistema Solar a gran velocidad. Identificado al igual que 3I/ATLAS, el cuerpo celeste demostró un comportamiento atípico al emitir una señal de radio continua, lo que llevó a la NASA a activar su equipo de defensa planetaria para un seguimiento detallado y riguroso.
El descubrimiento inicial se produjo el 1 de julio de 2025, a través del sistema de alerta ATLAS (Asteroide Terrestrial-impacto Last Alert System), operado en Chile. Este fue el tercer objeto confirmado proveniente de fuera de nuestro sistema estelar, viajando a una velocidad de aproximadamente 100 mil kilómetros por hora en relación con Sol, en una trayectoria que garantizaba una visita única y sin retorno.
La emisión de ondas de radio, un fenómeno poco común en los cometas observados a tan distancia, fue el principal factor que desencadenó la acción coordinada. Embora sus cálculos de ruta descartaron cualquier riesgo de colisión con Terra, la naturaleza enigmática del objeto y su señal persistente activaron protocolos de seguridad para un análisis completo.
Detalles de la emisión de radio capturada.
La señal fue registrada por primera vez el 24 de octubre de 2025 por el radiotelescopio MeerKAT, en África de Sul. El equipo operativo detectó una transmisión clara y consistente en la frecuencia de 1,6 GHz, espectro que de inmediato despertó el interés de la comunidad científica mundial por sus potenciales implicaciones y la claridad de la detección.
Análisis posteriores confirmaron que la frecuencia correspondía a las líneas espectrales del hidroxilo (OH), una molécula que resulta directamente de la sublimación del hielo de agua cuando se expone a la radiación solar. El descubrimiento de Essa fue crucial para reforzar la clasificación de 3I/ATLAS como cometa activo, indicando la presencia de una gran reserva de agua congelada en su superficie y descartando hipótesis más exóticas sobre el origen de la señal.
Los investigadores eliminaron la posibilidad de interferencias de fuentes terrestres o satélites, confirmando que el origen de la emisión fue el propio cometa. La intensidad y regularidad de la señal se monitorearon continuamente, proporcionando datos valiosos sobre la velocidad de desgasificación y la composición de la nube de gas y polvo, conocida como coma, que rodea el núcleo del objeto.
Características físicas de 3I/ATLAS
Los científicos de Universidade de Havaí, responsables del proyecto ATLAS, en colaboración con Agência Espacial Europeia (ESA), clasifican 3I/ATLAS como un fragmento planetario. La teoría más aceptada es que fue expulsado de su sistema estelar de origen hace millones de años, viajando a través del vacío interestelar antes de ser capturado temporalmente por la gravedad de nuestro Sol.
Las estimaciones sobre el tamaño de su núcleo son amplias, oscilando entre los 320 metros y los 5,6 kilómetros de diámetro, lo que lo sitúa como un objeto de dimensiones considerables en el espectro de visitantes interestelares conocidos.
El núcleo está rodeado por una coma estable, una nube de gas y polvo liberada por la sublimación del hielo. La característica Essa lo diferencia de otros visitantes, como 2I/Borisov, que presentó una actividad desgasificadora mucho más intensa y errática durante su paso.
La estabilidad observada en 3I/ATLAS sugiere una composición más cohesiva y una rotación más regular, lo que proporciona a los científicos un modelo más predecible para estudiar la liberación de materiales volátiles bajo la influencia de la radiación solar.
Acción coordinada de defensa planetaria
Siguiendo los protocolos establecidos para objetos de origen desconocido que se acercan a nuestro planeta, el Escritório de Coordenação de la NASA
Instrumentos de vanguardia, incluido el Very Large Telescope (VLT) en Chile y Telescópio Espacial James Webb, fueron rápidamente apuntados hacia el cometa. Los observatorios Esses realizaron análisis espectroscópicos detallados del coma para identificar su composición química con alta precisión, buscando determinar si los compuestos presentes en 3I/ATLAS son similares a los encontrados en los cometas nativos de nuestro Sistema Solar.
Trayectoria y aproximación del sistema solar.
El cometa 3I/ATLAS siguió una trayectoria hiperbólica, lo que significa que tenía suficiente energía cinética para escapar de la atracción gravitacional de Sol. Ele entró en nuestro sistema, hizo su aproximación más cercana y luego continuó su viaje de regreso al espacio interestelar, sin posibilidad de regresar. La ruta Sua ha sido descrita como no gravitacional, un término técnico que indica que su trayectoria fue sutilmente alterada por fuerzas más allá de la gravedad, como la presión ejercida por chorros de gas que escapan de su núcleo calentado. El fenómeno Este es común en los cometas activos y es un factor crucial que los astrónomos consideran en los cálculos orbitales para predecir con precisión la trayectoria de dichos cuerpos celestes.
El punto de mayor aproximación a Terra ocurrió el 19 de diciembre de 2025. En ese momento, el cometa pasó a una distancia segura de 270 millones de kilómetros, lo que equivale a casi el doble de la distancia promedio entre Terra y Sol. El margen de seguridad de Essa se consideró extremadamente amplio según los estándares astronómicos. Tanto La NASA y la ESA fueron categóricas en sus comunicaciones públicas, afirmando que no había absolutamente ningún riesgo de impacto. El monitoreo continuo tenía propósitos puramente científicos, con el objetivo de aprovechar la rara oportunidad de estudio y refinar los modelos de predicción de trayectoria para objetos futuros que puedan cruzarse en el camino de Terra.
Lo que los científicos esperan aprender
El monitoreo 3I/ATLAS representó una oportunidad científica sin precedentes para la astronomía planetaria. Astrônomos centró sus esfuerzos en observar variaciones en la composición interna del cometa a medida que se acercaba a Sol y su superficie se calentaba progresivamente. Las oscilaciones de brillo y los cambios en la actividad de desgasificación proporcionaron pistas valiosas sobre su estructura interna, la distribución de materiales volátiles debajo de su corteza y su historia térmica. El pase 3I/ATLAS ofreció una oportunidad única de estudiar un mensajero de otro sistema estelar, permitiendo comparaciones directas con los dos visitantes anteriores, ‘Oumuamua y 2I/Borisov. Cada uno de estos objetos exhibió características distintas, y los datos recopilados por 3I/ATLAS enriquecieron el conocimiento sobre la diversidad de pequeños cuerpos que se forman alrededor de otras estrellas y sobre los procesos de expulsión de desechos durante la formación planetaria. El análisis espectral, en particular, fue clave para determinar la reflectividad y el color del núcleo, información esencial que ayuda a modelar la composición de los componentes básicos de los planetas en sistemas estelares distantes.
Próximos pasos en el seguimiento
Aunque el cometa ya se aleja en su viaje de regreso al espacio profundo, la campaña para analizar los datos recopilados en 2025 sigue siendo intensa. Equipes científicos de todo el mundo están procesando el gran volumen de información para publicar estudios detallados sobre la composición y el comportamiento de 3I/ATLAS, refinando hipótesis sobre su origen y naturaleza.








