El cometa interestelar 3I/ATLAS y su inusual señal de radio han movilizado a agencias espaciales de todo el mundoPor Carolina Costa
5 min de lectura
![]() |
El paso de un raro visitante procedente de fuera de nuestro sistema solar, el cometa 3I/ATLAS, generó una intensa movilización científica global en 2025. El objeto, rápidamente clasificado como interestelar por su trayectoria única, se convirtió en foco de atención mundial tras la detección de una continua e inusual emisión de radio, lo que llevó a la NASA y otras agencias espaciales a activar protocolos intensivos de seguimiento.
El análisis de la señal, aunque luego se confirmó que era de origen natural, justificó una investigación en profundidad debido a su notable intensidad y regularidad. La colaboración internacional, en la que participó Agência Espacial Europeia (ESA), empleó una red global de observatorios para rastrear el cometa y recopilar la mayor cantidad de datos posible durante su breve paso por nuestro sistema.
Como el tercer objeto interestelar jamás registrado por la ciencia, la visita 3I/ATLAS representó una oportunidad única para estudiar materiales de otro sistema estelar. Los equipos científicos se centraron en desvelar secretos sobre su composición química y el entorno del que fue expulsado hace millones de años, antes de continuar su viaje al espacio profundo.
El origen y viaje del visitante cósmico
El cometa 3I/ATLAS fue detectado por primera vez el 1 de julio de 2025, gracias al sistema de exploración astronómica ATLAS (Asteroide Terrestrial-impacto Last Alert System), operado desde el observatorio en Río Hurtado, en Chile. Imediatamente tras su descubrimiento, los astrónomos de todo el mundo se apresuraron a calcular su órbita y velocidad. El cuerpo celeste viajaba a aproximadamente 100.000 km/h con respecto a Sol, siguiendo una trayectoria hiperbólica. La curva abierta de Essa, que no se cierra en una órbita, sirvió como confirmación definitiva de su origen extrasolar. El Análises preliminar, coordinado por equipos de Universidade, Havaí y la ESA, indicó que 3I/ATLAS era un fragmento compuesto de roca y hielo. La teoría más aceptada es que fue expulsado de su sistema estelar de origen por un evento gravitacional de gran magnitud, como la interacción con un planeta gigante. Las estimaciones sobre el tamaño de su núcleo variaban considerablemente, entre 320 metros y 5,6 kilómetros de diámetro, y estaba rodeado por una coma, una nube de gas y polvo formada por la sublimación del hielo bajo el calor de Sol, comportamiento típico de los cometas activos.
Detalles de la enigmática transmisión radial
El aspecto más fascinante del cometa 3I/ATLAS se reveló el 24 de octubre de 2025, cuando el radiotelescopio MeerKAT, en África de Sul, capturó una emisión de radio constante proveniente del objeto. La señal se registró a una frecuencia de 1,6 GHz, banda que corresponde a una de las líneas de emisión de moléculas de hidroxilo (OH), un subproducto común de la descomposición de las moléculas de agua (H2O) por la radiación solar en los cometas activos. Embora el origen de la señal fue natural, su intensidad y regularidad se consideraron notables, descartándose cualquier posibilidad de interferencia terrestre o artificial.
Esta emisión no sólo validó la clasificación de 3I/ATLAS como cometa activo, sino que también ofreció a los científicos una herramienta innovadora para medir la tasa de sublimación del agua en su superficie. Isso proporcionó datos cruciales sobre su composición interna y su reacción al entorno de nuestro sistema solar. El análisis detallado permitió estimar la cantidad de material que iba perdiendo el cometa a medida que se acercaba a Sol, ofreciendo valiosas pistas sobre la constitución de los cuerpos celestes formados alrededor de otras estrellas.
La respuesta de las agencias espaciales globales
A pesar de la confirmación del origen natural de la señal, la combinación de una trayectoria interestelar con un comportamiento atípico llevó al Escritório de Coordenação de Defesa Planetária (PDCO) de la NASA a activar sus protocolos de seguimiento.
La función principal del PDCO es supervisar los esfuerzos para detectar, rastrear y caracterizar objetos cerca de Terra. La aprobación de 3I/ATLAS sirvió como un ejercicio valioso para probar y mejorar los sistemas de respuesta global y el análisis de datos en tiempo real.
Los observatorios más avanzados del mundo, como Very Large Telescope (VLT) en Chile y Telescópio Espacial James Webb, han dedicado tiempo de observación para analizar el espectro químico de la coma del cometa y obtener la máxima información.
La colaboración internacional fue clave para garantizar una cobertura continua del objeto, permitiendo a diferentes equipos de todo el mundo compartir descubrimientos y validar observaciones de forma independiente.
Trayectoria segura a través del sistema solar
Cálculos orbitales detallados, realizados de forma independiente por la NASA y la ESA, confirmaron que el cometa 3I/ATLAS no representaba ninguna amenaza de colisión con Terra u otros planetas del sistema solar.
Su máximo acercamiento a nuestro planeta se produjo el 19 de diciembre de 2025, a una distancia segura de 270 millones de kilómetros, lo que equivale a casi el doble de la distancia promedio entre Terra y Sol.
Comparación con otros objetos interestelares.
3I/ATLAS se unió a una selecta lista de objetos interestelares confirmados, que incluye 1I/’Oumuamua, detectado en 2017, y 2I/Borisov, observado en 2019.
Cada uno de estos visitantes ofrece distintas piezas del rompecabezas sobre la formación de otros sistemas planetarios y la diversidad de cuerpos celestes en el universo.
A diferencia de ‘Oumuamua, que tenía una forma alargada y no mostraba un coma visible, 3I/ATLAS demostró una clara actividad cometaria, más similar a 2I/Borisov. Sin embargo, la intensidad de su señal de radio lo diferenciaba de ambos, sugiriendo una composición o estructura interna única.
La importancia de los sistemas de escaneo celeste.
Eventos como el paso de 3I/ATLAS refuerzan la importancia de sistemas de monitoreo continuo como ATLAS. Los programas Esses son clave para detectar visitantes inesperados con antelación, permitiendo un cálculo preciso de sus órbitas para garantizar la seguridad planetaria y maximizar las oportunidades científicas.
El legado científico del cometa 3I/ATLAS
Incluso cuando se aleja, el seguimiento de 3I/ATLAS sigue siendo una prioridad para la comunidad científica. Las observaciones continuaron rastreando variaciones en la composición de su coma y la reflectividad de su núcleo a medida que regresaba al frío del espacio profundo.
Los datos recopilados ayudarán a comprender cómo el calor de Sol afectó a su estructura interna durante su paso por nuestro sistema, proporcionando información valiosa sobre la resiliencia y evolución de los cuerpos celestes en entornos estelares diferentes a su original.








