El cometa interestelar 3I/ATLAS intrigó a los científicos con una emisión de radio única durante su rara visitaPor Carolina Costa
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El paso de un raro visitante procedente de fuera de nuestro Sistema Solar, el cometa 3I/ATLAS, generó una intensa movilización científica global a lo largo de 2025. Identificado a principios de año, el objeto fue rápidamente clasificado como interestelar debido a su trayectoria única, pero fue una emisión de radio inusual y continua que desencadenó protocolos de seguimiento intensivo por parte de la NASA y otras agencias espaciales.
El análisis de la señal, aunque luego se confirmó que era de origen natural, justificó una investigación en profundidad por su intensidad y regularidad. La colaboración internacional, en la que participa Agência Espacial Europeia (ESA), utilizó una red global de observatorios para rastrear el cometa y recopilar la mayor cantidad de datos posible durante su breve paso por nuestro sistema.
Como el tercer objeto interestelar jamás registrado por la ciencia, la visita 3I/ATLAS representó una oportunidad única para estudiar materiales de otro sistema estelar. Los equipos científicos se centraron en descubrir secretos sobre su composición química y el entorno del que fue expulsado hace millones de años, antes de continuar su viaje hacia el espacio profundo.
Descubrimiento y características del visitante.
El cometa 3I/ATLAS fue detectado por primera vez el 1 de julio de 2025. La identificación se produjo gracias al sistema de reconocimiento astronómico ATLAS (Asteroide Terrestrial-impact
Poco después de su descubrimiento, astrónomos de todo el mundo calcularon su órbita y velocidad. La estrella viajaba a aproximadamente 100.000 km/h con respecto a Sol, siguiendo una trayectoria hiperbólica. La curva abierta de Essa, que no se cierra en una órbita, sirvió como confirmación definitiva de su origen extrasolar, indicando que estaba de paso.
Los análisis preliminares, coordinados por equipos de Universidade, Havaí y la ESA, indicaron que 3I/ATLAS era un fragmento compuesto de roca y hielo. La teoría más aceptada es que fue expulsado de su sistema estelar de origen por un evento gravitacional de gran magnitud, como la interacción con un planeta gigante, siendo lanzado en un viaje solitario a través del espacio interestelar.
Las estimaciones sobre el tamaño de su núcleo variaron considerablemente, oscilando entre 320 metros y 5,6 kilómetros de diámetro. El núcleo estaba rodeado por una coma, una nube de gas y polvo formada por la sublimación del hielo bajo el calor de Sol, un comportamiento típico de los cometas activos y una clara señal de su naturaleza dinámica.
La enigmática señal de radio capturada
El aspecto más fascinante del cometa 3I/ATLAS se reveló el 24 de octubre de 2025, cuando el radiotelescopio MeerKAT, en África de Sul, capturó una emisión de radio constante del objeto. La señal se registró a una frecuencia de 1,6 GHz, banda que corresponde a una de las líneas de emisión de moléculas de hidroxilo (OH), un subproducto común de la descomposición de las moléculas de agua (H2O) por la radiación solar en los cometas activos. Embora el origen de la señal fue natural, su intensidad y regularidad se consideraron destacables, descartándose cualquier posibilidad de interferencia terrestre o artificial. La emisión de Essa no solo validó la clasificación de 3I/ATLAS como cometa activo, sino que también ofreció a los científicos una herramienta innovadora para medir la tasa de sublimación del agua en su superficie, proporcionando datos cruciales sobre su composición interna y su reacción al entorno de nuestro Sistema Solar.
Protocolos de seguridad planetaria activados
A pesar de la confirmación del origen natural de la señal, la combinación de una trayectoria interestelar y un comportamiento atípico llevó al Escritório de Coordenação de Defesa Planetária (PDCO) de la NASA a intensificar el seguimiento del objeto.
La función principal del PDCO es supervisar los esfuerzos para detectar, rastrear y caracterizar objetos cerca de Terra que puedan representar una amenaza. La aprobación de 3I/ATLAS sirvió como un ejercicio valioso para probar y mejorar los sistemas de respuesta global y el análisis de datos en tiempo real, preparando a las agencias para futuros visitantes inesperados.
Los observatorios más avanzados del mundo, como Very Large Telescope (VLT) en Chile y Telescópio Espacial James Webb, han dedicado tiempo de observación a analizar el espectro químico de la coma del cometa y obtener la mayor cantidad de información posible sobre su composición.
Trayectoria hiperbólica y riesgo de impacto.
Cálculos orbitales detallados, realizados de forma independiente por la NASA y la ESA, confirmaron que el cometa 3I/ATLAS no presentaba peligro de colisión con Terra u otros planetas en Sistema Solar. Su trayectoria, aunque pasó por nuestro vecindario cósmico, estaba bien definida y no presentaba amenazas directas, lo que permitió que el enfoque siguiera siendo puramente científico.
Su máximo acercamiento a nuestro planeta se produjo el 19 de diciembre de 2025, a una distancia segura de 270 millones de kilómetros, lo que equivale a casi el doble de la distancia promedio entre Terra y Sol. Cuando Após alcanzó el perihelio, su punto más cercano a Sol, la gravedad de nuestra estrella actuó como una catapulta, acelerándola en su viaje de regreso al espacio profundo, de donde nunca regresará.
Comparaciones con otros viajeros interestelares
3I/ATLAS se ha unido a una selecta lista de objetos interestelares confirmados, que incluye 1I/’Oumuamua, detectado en 2017, y 2I/Borisov, observado en 2019. Cada uno de estos visitantes ofrece distintas piezas del rompecabezas sobre la formación de otros sistemas planetarios.
A diferencia de ‘Oumuamua, que tenía una forma alargada y no mostraba un coma visible, 3I/ATLAS demostró una clara actividad cometaria, más similar a 2I/Borisov. Sin embargo, la intensidad de su señal de radio lo diferenciaba de ambos, sugiriendo una composición o estructura interna única que aún está en estudio.
La importancia del seguimiento continuo
Eventos como el paso de 3I/ATLAS refuerzan la importancia de sistemas de monitoreo continuo como ATLAS. Los programas Esses son esenciales para detectar visitantes inesperados con antelación, permitiéndoles calcular con precisión sus órbitas para garantizar la seguridad planetaria y planificar misiones de observación.
Observaciones y enfoque científico.
Incluso con el cometa alejándose, el seguimiento de 3I/ATLAS sigue siendo una prioridad para los astrónomos. Las observaciones actuales buscan rastrear las variaciones en la composición de su cola y la reflectividad de su núcleo a medida que avanza hacia regiones más frías del espacio.
Los datos recopilados ayudarán a comprender cómo el calor de Sol afectó a su estructura interna durante su paso por nuestro sistema, proporcionando información valiosa sobre la resiliencia y evolución de los cuerpos celestes en ambientes estelares diferentes a su lugar de origen.








