Las señales de radio del cometa 3I/ATLAS ponen a la NASA en alerta máxima para la defensa planetariaPor Luís Henrique Costa
5 min de lectura
![]() |
La comunidad científica internacional está en alerta tras la detección de inusuales señales de radio provenientes del cometa 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar jamás identificado que cruza nuestro sistema solar. El descubrimiento, realizado por una red global de radiotelescopios, motivó a la NASA a intensificar inmediatamente sus operaciones de defensa planetaria para monitorear la trayectoria y la naturaleza de este visitante cósmico.
El cometa fue identificado inicialmente el 1 de julio de 2025 por el sistema de estudio astronómico ATLAS (Asteroide Terrestrial-impacto Last Alert System), en Havaí. Desde entonces, su órbita hiperbólica confirmó su origen externo a nuestro sistema solar, convirtiéndolo en un objeto de inmenso interés para los astrónomos que buscan comprender la composición de otros sistemas estelares.
La principal preocupación radica en la combinación de su tamaño, estimado entre 320 metros y 5,6 kilómetros de diámetro, y su aproximación a Sol, que lo hará pasar a una distancia de aproximadamente 10 millones de kilómetros. La proximidad de Esta está activando al cometa, liberando gases y polvo que forman su coma y cola, y que ahora se ha revelado como la fuente de las señales de radio.
Características y origen del objeto interestelar.
3I/ATLAS sigue los pasos de otros dos visitantes interestelares conocidos, ‘Oumuamua y 2I/Borisov, pero tiene características distintas que lo hacen único. La composición de Sua parece ser rica en compuestos volátiles, como agua helada y monóxido de carbono, que se subliman a medida que se acerca a Sol. El análisis espectral preliminar, realizado por el Very Large Telescope (VLT) en el Chile, sugiere una estructura porosa y una superficie cubierta por una costra de polvo oscuro, que se descompone bajo la influencia de la radiación solar.
La trayectoria del cometa indica que ha estado viajando por el espacio durante millones de años desde que fue expulsado de su sistema estelar de origen. Estudar su composición química e isotópica ofrece una oportunidad sin precedentes para analizar material primordial de otras partes de la galaxia. Cientistas de Agência Espacial Europeia (ESA) y la NASA están colaborando para coordinar las observaciones en curso, utilizando telescopios terrestres y espaciales para mapear su superficie y analizar los gases liberados de su coma.
Detección de señales de radio.
El descubrimiento que elevó el nivel de alerta fue la captura de emisiones de radio en una frecuencia de 1,6 GHz por el radiotelescopio MeerKAT, ubicado en África de Sul, el 24 de octubre de 2025. Las señales, aunque de origen natural, exhiben una intensidad y variabilidad atípicas para los cometas de nuestro sistema solar. El análisis reveló que se trata de máseres de hidroxilo (OH), un fenómeno en el que las moléculas de hidroxilo, resultantes de la descomposición de las moléculas de agua por la luz solar, son estimuladas para emitir microondas de forma coherente, como un láser natural. La fuerza inusual de estos máseres sugiere que 3I/ATLAS está liberando una cantidad de vapor de agua mucho mayor de lo esperado, lo que indica un núcleo extremadamente activo o una composición que difiere significativamente de la de los cometas que conocemos. La intensa actividad de Essa es lo que preocupa a los expertos en defensa planetaria, ya que los eventos de fragmentación o cambios repentinos en la trayectoria se vuelven más probables a medida que el cometa se acerca al perihelio, su punto de mayor aproximación a Sol.
La respuesta de las agencias espaciales
En respuesta a la detección, el Escritório de Coordenação de Defesa Planetária (PDCO) de la NASA se activó en modo de alta vigilancia. El organismo, responsable de detectar y rastrear objetos cercanos a Terra (NEO), está dedicando recursos prioritarios a perfeccionar la órbita 3I/ATLAS y modelar su comportamiento futuro.
Se formó un grupo de trabajo internacional, que incluía a miembros de la ESA, para garantizar una cobertura de observación las 24 horas. El objetivo es monitorear cualquier desviación en su trayectoria que pueda representar un riesgo, incluso si la probabilidad de impacto con el Terra se considera extremadamente baja.
La NASA está considerando la posibilidad de reutilizar las sondas existentes o acelerar misiones futuras para obtener datos más cercanos. Embora no está prevista una misión de intercepción, se están revisando los protocolos de emergencia para garantizar una respuesta rápida ante cualquier acontecimiento inesperado.
También se ha intensificado la comunicación con el público, y las agencias buscan proporcionar información clara y objetiva para evitar alarmismo, destacando al mismo tiempo la importancia científica del evento y la solidez de los sistemas de monitoreo global.
Próximos pasos en observación
La atención se centra ahora en la ventana de observación que se abrirá cuando el cometa alcance su máxima aproximación a Terra, prevista para el 19 de diciembre de 2025, a una distancia segura de 27 millones de kilómetros. Durante el período Neste, telescopios como el James Webb y el Hubble apuntarán al objeto.
El objetivo principal será realizar un análisis espectrográfico detallado de los gases en tu coma. Isso nos permitirá determinar la abundancia de diferentes moléculas e isótopos, proporcionando pistas cruciales sobre las condiciones del sistema estelar donde se formó el cometa.
Además, la red de radiotelescopios seguirá vigilando los máseres de hidroxilo. Las variaciones en la intensidad y frecuencia de estas señales pueden indicar cambios en la tasa de liberación de gas, fragmentación del núcleo u otras actividades dinámicas que son vitales para predecir el comportamiento del cometa.
Vigilancia y seguridad planetaria.
Aunque el cometa 3I/ATLAS no representa una amenaza de colisión directa según su trayectoria actual, el evento sirve como una prueba crucial para la red global de defensa planetaria. La capacidad de detectar, rastrear y caracterizar un objeto interestelar con tanta antelación demuestra un avance significativo en las capacidades de vigilancia espacial.
Monitoreo continuo y descubrimientos futuros.
La campaña de observación 3I/ATLAS continuará durante meses, incluso después de su máximo acercamiento. Los datos recopilados ayudarán a perfeccionar los modelos sobre la formación de sistemas planetarios y la distribución de materia orgánica en la galaxia. El fallecimiento de este raro visitante cósmico refuerza la importancia de invertir en tecnologías de vigilancia del cielo, preparando a la humanidad para lo que el universo nos depare a continuación.








