Un observatorio espacial en Nasa ha identificado moléculas orgánicas asociadas con procesos químicos que preceden a la formación de vida en el cometa interestelar 3I/Atlas. Las detecciones se produjeron durante la trayectoria del objeto a través de Sistema Solar, entre finales de 2025 y principios de 2026, cuando el cometa se acercó a Sol y pasó cerca de la órbita terrestre.
Los compuestos detectados incluyen metanol, cianuro de hidrógeno y metano, liberados en la coma del cometa mientras se calentaba. Los elementos Esses, aunque no representan directamente la vida, son reconocidos como componentes fundamentales en reacciones que pueden conducir a estructuras biológicas en condiciones adecuadas.
El cometa fue descubierto en julio de 2025 por el sistema Atlas y clasificado como interestelar, originándose fuera de Sistema Solar. El paso de Sua permitió realizar observaciones detalladas, revelando una composición química que sugiere la presencia de materia orgánica compleja en ambientes cósmicos distantes.
Detalles del descubrimiento
El telescopio SpherEx, lanzado en marzo de 2025 para cartografiar el cielo en infrarrojo, capturó las firmas químicas entre el 8 y el 15 de diciembre de 2025. Durante este período, el cometa ya había atravesado el perihelio, el punto más cercano a Sol, y exhibió una intensa actividad con liberación de gases y polvo.
Los expertos analizaron los datos y confirmaron la presencia de moléculas que forman los componentes básicos de los procesos prebiológicos. Las observaciones de Essas proporcionan información sobre la química primordial de los objetos formados alrededor de otras estrellas hace miles de millones de años.
Composición química revelada
Las moléculas orgánicas detectadas indican que el cometa transporta materiales similares a los que se encuentran en otros cuerpos celestes. El metanol y el metano, por ejemplo, son comunes en ambientes interestelares y pueden participar en reacciones que generan compuestos más complejos.
Además, el cianuro de hidrógeno es conocido por su papel en la síntesis química que conduce a los aminoácidos, las bases de las proteínas. La detección refuerza la idea de que dichos ingredientes están ampliamente distribuidos en el universo.
El cometa también liberó hielo de agua durante su erupción, lo que contribuye a comprender la dinámica de los objetos interestelares cuando interactúan con estrellas como Sol. Las liberaciones de Essas ocurren cuando el calor solar sublima materiales volátiles a la superficie.

Trayectoria y observaciones.
3I/Atlas fue monitoreado por varios instrumentos en Nasa, incluidos Hubble y Webb, que proporcionaron imágenes de alta resolución. La trayectoria de Sua lo llevó a 270 millones de kilómetros de Terra en diciembre de 2025, lo que permitió capturas detalladas.
Los astrónomos notaron un aumento en el brillo del cometa después del perihelio en octubre de 2025, asociado con la expansión de la coma. El fenómeno Esse facilitó la identificación de compuestos volátiles que escaparon al espacio.
Las observaciones continuaron hasta principios de 2026, cuando el cometa se acercó a Júpiter en marzo. La proximidad de Essa puede influir en su trayectoria futura, aunque se dirige hacia el espacio interestelar.
Los investigadores utilizan estos datos para compararlos con los cometas solares, destacando diferencias en la composición química. 3I/Atlas representa el tercer objeto interestelar confirmado, después de 1I/’Oumuamua y 2I/Borisov.
Implicaciones para la astrobiología
La presencia de moléculas orgánicas en un visitante interestelar sugiere que la química prebiológica puede ser común más allá de Sistema Solar. Cientistas evalúa cómo se forman estos compuestos en discos protoplanetarios alrededor de otras estrellas y sobreviven a largos viajes interestelares. Los hallazgos de Tais respaldan modelos que proponen panspermia, donde los materiales orgánicos viajan entre sistemas estelares, potencialmente sembrando ambientes habitables. Sin embargo, las condiciones en el cometa no favorecen la vida activa, dado el vacío extremo y el entorno de radiación.
Monitoreo continuo
Los equipos de Nasa planean observaciones adicionales mientras el cometa permanezca visible, hasta la primavera de 2026.
El diámetro del núcleo, estimado entre 440 metros y 5,6 kilómetros según datos de Hubble, ayuda a modelar su masa y composición interna. Las mediciones de Essas refinan las predicciones sobre el comportamiento de objetos similares en el futuro.
Contribuciones a la ciencia espacial
La detección en 3I/Atlas enriquece el catálogo de cometas interestelares estudiados. Comparações con 2I/Borisov, que también muestra moléculas orgánicas, revela patrones en la química de objetos externos a Sistema Solar. Astrônomos utiliza estos hallazgos para mejorar instrumentos como SpherEx, diseñado para análisis espectroscópicos amplios. El mapeo infrarrojo permite identificar compuestos a grandes distancias, ampliando el conocimiento sobre la distribución de la materia orgánica en el cosmos. Além Además, las observaciones contribuyen a futuras misiones que tengan como objetivo interceptar a los visitantes interestelares, recogiendo muestras directamente.






