El embajador de Brasil en Irã, André Veras Guimarães, concedió una entrevista exclusiva a Bastidores CNN este lunes (2) y destacó la precariedad de las estructuras de protección en los edificios residenciales y comerciales del país. Segundo, diplomático, la falta de refugios adecuados expone a la población civil a grandes riesgos durante los ataques aéreos coordinados por Estados Unidos y Israel, que comenzaron el pasado sábado (28). Ele describió el escenario en Teerã como uno de constante imprevisibilidad, con bombardeos diarios que alcanzan objetivos militares y estatales, pero generan impactos colaterales en áreas cercanas.
Guimarães informó que los edificios comunes no cuentan con búnkeres ni refuerzos contra explosiones, lo que convierte cualquier ataque en una amenaza impredecible para los residentes. Las estructuras Mesmo alejadas de los objetivos principales sufren ondas de choque y fragmentos, como ocurrió en un episodio reciente en la residencia de la embajada, donde todo el edificio tembló debido al desplazamiento del aire de una explosión cercana.
Falta de refugios subterráneos en las viviendas
La mayoría de los edificios residenciales en Irã carecen de espacios subterráneos dedicados a proteger a las familias durante los bombardeos. El embajador explicó que algunos garajes sirven como refugios improvisados, pero esto no representa una solución segura para la población en general.
Destacó que la falta de sistemas de alerta temprana empeora la situación. Sem sirenas o alarmas eficientes, las personas sólo se dan cuenta de los ataques cuando ocurren, lo que impide acciones rápidas para buscar refugio.
Estaciones de metro como opción limitada
Las estaciones de metro podrían funcionar como refugios colectivos en caso de emergencia, pero la falta de notificación previa reduce drásticamente su utilidad. Guimarães señaló que la recomendación oficial a la población es permanecer en casa y mantener un estado de alerta constante, aunque no existe una protección efectiva contra los impactos de los bombardeos.
El diplomático mencionó que los ataques tienen como objetivo principalmente instalaciones del ejército, Guarda Revolucionária y estructuras estatales, pero la proximidad entre objetivos militares y áreas civiles aumenta los riesgos para los civiles. Relatos indican que explosiones lejanas ya han provocado temblores en edificios residenciales de la capital.
Impactos colaterales en la construcción civil
Las ondas de choque y la metralla de las explosiones afectan a los edificios incluso cuando no son objetivos directos. Guimarães describió un caso concreto en el que un ataque nocturno, aunque lejano, provocó intensas vibraciones en la residencia diplomática, demostrando la magnitud de sus efectos.
La población se enfrenta a una rutina de tensión permanente, con calles vaciadas según las indicaciones del gobierno y circulación reducida en la capital. El embajador señaló que la imprevisibilidad de los objetivos hace que la situación sea comparable a una lotería, donde nadie sabe qué edificio será el siguiente.
Recomendaciones de las autoridades locales.
La orientación de las autoridades iraníes se centra en evitar viajes innecesarios y permanecer en lugares residenciales. Guimarães reforzó que, en la práctica, no existen medidas sólidas de protección disponibles para la mayoría de los ciudadanos, lo que mantiene una alta vulnerabilidad ante continuos bombardeos.
El diplomático destacó que extranjeros e iraníes comparten los mismos riesgos en medio de la falta de infraestructura defensiva. La comunidad brasileña en el país, formada por unas 200 personas, en su mayoría residentes de larga duración, permanece vigilada por la embajada, sin que hasta el momento se tenga constancia de solicitudes de evacuación.
Escenario de voltaje constante en Teerã
La capital iraní registra ataques en distintos momentos del día, con bombas de alto poder que causan cuantiosos daños. Guimarães informó que la comunicación enfrenta inestabilidad, pero la embajada mantiene canales abiertos para ayudar a los brasileños que necesitan apoyo.
El conflicto, que entra en su quinto día, sigue exponiendo limitaciones estructurales en el Irã en relación a la defensa civil. La ausencia de sistemas de alerta y refugios reforzados mantiene a la población en alto riesgo, según describió el representante diplomático brasileño.
