Científicos alemanes restauran la actividad neuronal en cortes de hipocampo tras una semana de vitrificación

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Médico modelo de cerebro exame Foto: Médico modelo de cerebro exame - Foto: Nadzeya Haroshka/istock

Los investigadores de Alemanha han conseguido un importante hito en la neurociencia al conseguir reactivar la actividad eléctrica en tejido cerebral que se había mantenido congelado. El experimento, detallado en un artículo científico, demostró la resiliencia de las neuronas cuando se someten a condiciones extremas y posteriormente se recalientan. El descubrimiento abre nuevos caminos para comprender la vida en suspensión.

Dirigido por Alexander German de Universidade Friedrich-Alexander de Erlangen-Nuremberg, el equipo centró sus esfuerzos en delicadas porciones del hipocampo. La región cerebral Essa es crucial para los procesos de memoria y aprendizaje, lo que la convierte en un objetivo de estudio desafiante debido a su complejidad y sensibilidad. El éxito en la conservación de su funcionalidad representa un avance notable.

El estudio fue publicado en Anais de Academia Nacional de Ciências (PNAS) y generó gran interés en la comunidad científica. Los resultados indican que es posible interrumpir completamente la actividad biológica del tejido cerebral sin provocar daños irreversibles, lo que ofrece nuevas perspectivas para las técnicas de conservación y quizás para futuras aplicaciones en medicina.

Técnica innovadora de suspensión celular

El experimento implicó enfriar tejido cerebral vivo a temperaturas extremas, por debajo de -150°C. Durante durante siete días, las muestras permanecieron en este estado ultracongelado, lo que provocó el cese total de todas las señales eléctricas. Las conexiones microscópicas que normalmente se activan incesantemente en los cerebros activos han sido silenciadas.

A estas temperaturas, casi toda la actividad biológica se detiene. El principal objetivo de los científicos era comprobar la capacidad de las neuronas para sobrevivir a una congelación tan severa que paralizaría completamente sus funciones. La siguiente fase consistió en un cuidadoso proceso de recalentamiento.

Superar los obstáculos de la congelación tradicional

La congelación de células vivas suele ser un proceso destructivo. La formación de cristales de hielo dentro de las células a medida que disminuyen las temperaturas es el principal culpable. Los cristales de Esses se expanden y perforan las delicadas membranas celulares, causando daños que a menudo hacen que las células sean permanentemente inutilizables e inviables.

El cerebro es particularmente susceptible a este daño. Las neuronas Seus dependen de sinapsis frágiles que las conectan en redes de comunicación densas y complejas. Los cambios estructurales de Pequenas pueden ser suficientes para bloquear las señales entre las células, lo que complica gravemente cualquier intento de congelar tejido cerebral de forma segura. Pesquisas Estudios anteriores, como una prueba de 2006 que utilizó rodajas de hipocampo de rata, demostraron que aunque el tejido podía sobrevivir estructuralmente, la señalización eléctrica a menudo no se recuperaba por completo.

El equipo alemán adoptó un enfoque diferente para evitar la formación de cristales de hielo: la vitrificación. La técnica Essa permite que los fluidos biológicos se solidifiquen en un estado similar al vidrio, evitando la formación de estructuras afiladas que normalmente dañarían las células. Para lograr la vitrificación se requieren condiciones de enfriamiento extremadamente controladas y el uso de mezclas químicas específicas.

Estas sustancias, conocidas como crioprotectores, son cruciales para reducir la formación de hielo y estabilizar las células durante el enfriamiento extremo. Los científicos trataron rodajas de hipocampo de ratón con una solución crioprotectora cuidadosamente equilibrada formulada para proteger las neuronas y minimizar la toxicidad química. La eficacia de la vitrificación fue un factor decisivo para el éxito del experimento.

Impresionante recuperación de la actividad neuronal

Después del tratamiento con crioprotectores, las muestras se enfriaron rápidamente hasta aproximadamente -196 °C utilizando nitrógeno líquido, temperatura a la que prácticamente cesan los procesos celulares. Posteriormente, el tejido se almacenó a -150 °C durante siete días, permaneciendo en su estado vitrificado. Una inspección microscópica minuciosa no reveló ninguna formación visible de cristales de hielo, lo que confirma que la solución crioprotectora había protegido eficazmente el tejido durante la congelación y preservado las frágiles estructuras neuronales.

El proceso de recalentamiento de la muestra se realizó de forma gradual, planificado cuidadosamente para revertir el estado vitrificado y evitar tensiones estructurales. Cuando las temperaturas se acercaron a los -10°C, los investigadores comenzaron pruebas electrofisiológicas para evaluar la actividad neuronal. Los resultados fueron alentadores y revelaron eventos sinápticos espontáneos, que son indicios claros de que las neuronas estaban nuevamente transmitiendo mensajes a través de las sinapsis.

La actividad eléctrica se restableció después de una semana completa de suspensión congelada. Além Además, la microscopía confirmó que muchas estructuras sinápticas permanecían intactas, lo que permitía que las señales se propagaran nuevamente a través de los circuitos neuronales. La sólida recuperación de Essa demostró que el tejido no solo sobrevivió al proceso de congelación, sino que también pudo reanudar sus funciones de comunicación neuronal después del calentamiento.

Implicaciones y desafíos futuros de la preservación

La elección del hipocampo para este estudio no fue aleatoria. Devido debido a su papel vital en la formación de recuerdos, esta región es una prueba rigurosa para cualquier técnica de preservación. Si la red de neuronas sufriera daños durante la congelación, la recuperación de las señales eléctricas sería imposible. La restauración de la actividad en este tejido complejo ofrece un indicador importante de la viabilidad del enfoque. Embora el experimento no evaluó directamente la supervivencia de recuerdos específicos, la preservación de la actividad sináptica sugiere que se mantuvo la conectividad física esencial para el almacenamiento de información neuronal.

La criopreservación ya se ha aplicado con éxito a otros órganos, como corazones de ratón y secciones de tejido hepático. Contudo, el cerebro presenta desafíos significativamente mayores debido a la fragilidad y complejidad de sus redes celulares. Mesmo pequeñas interrupciones pueden comprometer la comunicación neuronal, lo que ralentiza el progreso en la investigación de la preservación del cerebro. El método de vitrificación desarrollado en Universidade Friedrich-Alexander de Erlangen-Nuremberg representa un avance considerable, ya que protege a las neuronas de la formación de cristales de hielo durante un enfriamiento extremo y permite la recuperación de la actividad eléctrica.

Aunque el estudio se limitó a pequeños fragmentos de tejido cerebral de ratón, los resultados son prometedores. Sin embargo, Congelar órganos u organismos completos presenta desafíos adicionales, como la dificultad de enfriar estructuras más grandes de manera uniforme y distribuir crioprotectores por todo el cerebro. El futuro Experimentações se centrará en funciones cerebrales más complejas, la durabilidad de la viabilidad del tejido congelado y pruebas en secciones más grandes, buscando ampliar los límites de los estados de suspensión vitrificados y tal vez allanar el camino para la animación suspendida controlada en entornos más grandes.

Bruna Santos é colaboradora da redação do Mix Vale, portal de notícias com cobertura de Brasil e mundo. Produz conteúdo nas editorias de economia e benefícios, com foco em informação de serviço para o leitor brasileiro. Escreve e colabora para o portal desde 2024. Formação: Professora.

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