Misión espacial japonesa identifica cinco bloques de ADN y ARN en polvo del asteroide Ryugu
La agencia espacial japonesa JAXA confirmó la detección de cinco nucleobases esenciales para la formación de ADN y ARN en muestras recogidas del asteroide Ryugu. El material extraterrestre, traído a Terra por la sonda espacial Hayabusa2 a finales de 2020, fue sometido a rigurosos análisis químicos que revelaron la presencia de adenina, guanina, citosina, timina y uracilo.
Los investigadores utilizaron técnicas de espectrometría avanzadas para examinar los fragmentos rocosos y el polvo cósmico. El descubrimiento refuerza la teoría de que los componentes básicos de la vida pueden haberse originado en el espacio exterior antes de llegar a nuestro planeta durante el período de formación de Sistema Solar.
Las 5 nucleobases del ADN y el ARN aparecen en la muestra del asteroide Ryugu
Publicó ayer Nature Astronomy (2026), Koga, T et al#Biología #ryugu #Asteroide #JAXA #naturaleza #Vida #hayabusa #Asteonomía pic.twitter.com/0DupMd4AaF—Gerardo Herrera Corral (@GHCtuit)17 de marzo de 2026
La identificación de compuestos orgánicos se produjo en detalle y se dividió en categorías químicas específicas:
– Purinas: detección confirmada de adenina y guanina en las muestras analizadas.
– Pirimidinas: identificación precisa de citosina, timina y uracilo en los mismos fragmentos.
– Estructural Isômeros: presencia de elementos como el 6-metiluracilo, lo que da fe del origen no terrestre del material.
El equilibrio en la distribución de estas moléculas orgánicas elimina la posibilidad de contaminación terrestre. Los científicos garantizan que los compuestos encontrados son nativos del cuerpo celeste y se conservan en el vacío del espacio durante miles de millones de años.
Operación de recogida y devolución de material espacial.
La sonda Hayabusa2 realizó un complejo viaje para llegar al asteroide Ryugu, un cuerpo celeste rico en carbono ubicado a millones de kilómetros de Terra. La misión implicó maniobras de aproximación precisas y la ejecución de dos aterrizajes separados para garantizar la diversidad de las muestras recolectadas.
El primer aterrizaje recogió polvo de la superficie expuesta a la radiación cósmica, mientras que la segunda etapa utilizó un proyectil cinético para crear un cráter artificial. El procedimiento Esse permitió la extracción de material intacto del subsuelo, lo que resultó en el retorno de poco más de cinco gramos de rocas y polvo en una cápsula sellada.
Procedimientos de laboratorio de alta precisión.
El análisis del material requirió el desarrollo de protocolos de laboratorio extremadamente rigurosos para evitar cualquier tipo de cambio químico. Los científicos aplicaron cromatografía líquida de alto rendimiento combinada con espectrometría de masas de alta resolución para separar e identificar cada molécula presente en los granos oscuros.
Las extracciones se realizaron utilizando agua y ácido clorhídrico en ambientes controlados, lo que permitió el aislamiento de nucleótidos sin degradar las limitadas muestras. Los patrones de fragmentación obtenidos con el equipo coincidieron perfectamente con los compuestos de referencia utilizados por los investigadores.
Los procedimientos en blanco se realizaron en paralelo para excluir cualquier interferencia del entorno del laboratorio. El paso metodológico Essa fue fundamental para demostrar que las nucleobases detectadas en niveles de partes por billón eran genuinamente extraterrestres y no resultado de manipulación humana.
Diferencias químicas en relación con otros cuerpos celestes.
Las muestras Ryugu muestran una distribución notablemente equilibrada entre purinas y pirimidinas, un factor que intriga a la comunidad científica. La uniformidad de Essa contrasta con los datos obtenidos previamente a partir del análisis de meteoritos que han caído a la superficie terrestre a lo largo de la historia.
El famoso meteorito Murchison, por ejemplo, demuestra un claro enriquecimiento en purinas en su composición orgánica. Por otro lado, materiales de otros cuerpos celestes, como el meteorito Orgueil y muestras recientes del asteroide Bennu, indican una proporción significativamente mayor de pirimidinas.
Esta variación de composición sugiere que ocurrieron diferentes procesos químicos y térmicos en los cuerpos progenitores de estos asteroides durante la formación de Sistema Solar. Ryugu está clasificado como un asteroide de tipo C, caracterizado por conservar una composición extremadamente primitiva rica en agua y carbono.
La similitud química encontrada entre el material de Ryugu y las condritas carbonosas refuerza el papel vital de estos objetos celestes en la química orgánica primordial. La estabilidad de estas moléculas en el duro entorno del espacio demuestra la resiliencia de compuestos fundamentales para la biología.
La evolución de los descubrimientos analíticos desde la llegada de la cápsula
Desde el aterrizaje de la cápsula en el desierto australiano a finales de 2020, el consorcio internacional de científicos ha ido publicando progresivamente los resultados de los análisis. Las investigaciones iniciales, publicadas en 2023, ya habían revelado la presencia de uracilo y vitamina B3, pero la cantidad restringida de material liberado para esa fase impidió la detección completa de todas las bases genéticas. La asignación de una mayor parte de las muestras para pruebas posteriores fue el factor determinante que permitió que el equipo de altísima sensibilidad rastreara las cuatro bases restantes con absoluta precisión.
La mejora continua de las técnicas analíticas ha permitido a los investigadores identificar compuestos orgánicos complejos en concentraciones minúsculas, del orden de partes por mil millones. La ausencia total de contaminación biológica terrestre confirmó el origen autóctono de las moléculas, ampliando de forma sin precedentes el catálogo de compuestos orgánicos conocidos en asteroides cercanos a Terra. La impecable preservación del material dentro de la cámara de vacío de la sonda aseguró que la firma química original del asteroide llegara intacta a los laboratorios de vanguardia de todo el mundo.
El papel de los asteroides en el transporte de material orgánico.
La detección universal de las cinco nucleobases canónicas en un asteroide carbonoso consolida la teoría de que los cuerpos celestes actuaron como verdaderos vectores de moléculas esenciales durante el período de intenso bombardeo tardío. La presencia simultánea de adenina, guanina, citosina, timina y uracilo en un ambiente extraterrestre demuestra que los procesos químicos puramente abióticos son capaces de sintetizar y preservar los componentes fundamentales de la genética sin la necesidad de un ambiente planetario hospitalario. La dinámica de Essa sugiere que la confirmación primordial de que estas moléculas complejas sobreviven a la radiación espacial y al vacío profundo cambia la comprensión de la distribución de compuestos orgánicos en Sistema Solar, lo que indica que la materia prima para el surgimiento de organismos vivos puede ser mucho más común y estar ampliamente distribuida en la galaxia de lo que suponían los modelos teóricos anteriores.
Validación cruzada con misiones espaciales recientes.
Los datos extraídos del asteroide Ryugu cobran aún más relevancia al cruzarlos con información preliminar de la misión OSIRIS-REx de la agencia espacial norteamericana. La comparación directa entre materiales de diferentes asteroides primitivos permite a los científicos mapear la diversidad química del Sistema Solar temprano y establecer un patrón de cómo se forman y distribuyen las moléculas orgánicas en el vacío del espacio.
Maria Clara é colaboradora da redação do Mix Vale, portal de notícias com cobertura de Brasil e mundo. Produz conteúdo nas editorias de economia e benefícios, com foco em informação de serviço para o leitor brasileiro. Escreve para o portal desde 2016: Formação: Atriz.
