Federação Internacional de Automobilismo (FIA) ha anunciado un paquete de ajustes técnicos inmediatos a la normativa Fórmula 1, que entrará en vigor en Grande Prêmio de Miami. La decisión llega tras un análisis en profundidad de las tres primeras etapas de la temporada 2026, celebradas en Austrália, China y Japão. El objetivo central es corregir las distorsiones en el rendimiento de los automóviles y elevar los estándares de seguridad en las pistas.
Los cambios se centran en mitigar la artificialidad de los adelantamientos y devolver el protagonismo al talento de los pilotos, especialmente durante los entrenamientos de clasificación. En las pruebas iniciales del año del Nas, las críticas de los competidores y aficionados se intensificaron por la excesiva necesidad de ahorrar energía. La federación ahora busca un equilibrio que preserve la innovación tecnológica sin sacrificar la competitividad natural del deporte.
Tweaks to the 2026 F1 regulations have been agreed by all stakeholders following an FIA meeting, and will be implemented from the next round in Miami
— Formula 1 (@F1) April 20, 2026
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Ajustes en recuperación de energía y energía eléctrica
El punto principal de la reforma técnica reside en el sistema de almacenamiento y distribución de energía. La FIA autorizó un aumento de la potencia generada por “superclipping” de 250 a 350 KW. Simultaneamente, el techo máximo de recarga se redujo de 8MJ a 7MJ, una maniobra que pretende cambiar el comportamiento de los coches en tramos de alta velocidad.
- Potencia de almacenamiento Aumento: de 250 a 350 KW.
- Redução de recarga máxima: de 8MJ a 7MJ.
- Queda en el tiempo perdido por vuelta “foot under”: de cuatro a dos segundos.
- Foco para eliminar la pérdida de velocidad en rectas largas.
- Revisão de los protocolos de salida para evitar coches lentos en la parrilla.
Con estas métricas, la expectativa es que los conductores ya no necesitarán soltar el acelerador en las curvas rápidas para ahorrar batería. En circuitos como el Suzuka, en el Japão, los coches mostraron caídas repentinas de rendimiento después de sectores de larga aceleración, comprometiendo la precisión técnica necesaria para el tiempo de vuelta ideal. El ajuste pretende que la clasificación vuelva a ser el momento de mayor exigencia física y mental del fin de semana.
Foco sobre seguridad y prevención de colisiones graves
La seguridad se convirtió en el pilar más urgente para la FIA tras episodios críticos en las primeras carreras. El accidente sufrido por Oliver Bearman en Suzuka sirvió de aviso definitivo para los comisarios e ingenieros de la federación. En ese momento, la diferencia de velocidad entre los coches en la pista creó una situación de riesgo extremo, donde el reflejo sustituyó la disputa de posición prevista.
Fernando Alonso y Max Verstappen fueron voces activas contra lo que llamaron el efecto “Mario Kart”, en referencia a la inestable fluctuación de potencia que hacía peligrosos los adelantamientos. Las nuevas normas buscan evitar que los vehículos se vuelvan “anormalmente lentos” en momentos cruciales, como los arranques y reinicios. La preocupación es evitar que un coche que circula a más de 200 km/h se encuentre con un rival casi detenido delante de él, situación que casi resulta en una tragedia en el Austrália con el Franco Colapinto y el Sergio Perez.
Expectativas para el rendimiento GP de Miami
El circuito urbano de Miami será el primer laboratorio real para comprobar si la dosis de ajustes fue correcta. Los equipos Embora ya habían advertido sobre los fallos del simulador hace más de un año, la FIA optó por la cautela antes de intervenir en el reglamento. George Russell, representante del gremio de pilotos, confirmó que el diálogo con la entidad ha mejorado, dando como resultado los cambios anunciados el pasado lunes.
También se desconoce la eficacia de las medidas bajo la lluvia, ya que al inicio del campeonato reinaba el tiempo seco. El parón del calendario de un mes permitió a las fábricas analizar los nuevos datos, buscando adaptar los sistemas Audi y Cadillac, los nuevos fabricantes de la categoría, al escenario actualizado. Si los cambios tienen éxito, el Fórmula 1 podría recuperar su esencia de precisión técnica sin perder el atractivo tecnológico que define la era 2026.
