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La misión Artemisa puede recolectar rocas del interior lunar en el polo sur

Artemis II
Foto: Artemis II - Reprodução/Nasa

Datos recientes de Pesquisas indican que el mayor impacto jamás registrado en Lua dispersó material desde el manto lunar hacia el polo sur hace miles de millones de años. El evento dio forma a la cuenca South Pole-Aitken, una estructura colosal de más de 2.000 kilómetros de diámetro ubicada en el lado opuesto del satélite. Las investigaciones computacionales del Simulações sugieren que las muestras recolectadas por los astronautas del Artemis cerca del polo sur pueden contener fragmentos excavados en capas profundas del interior lunar, lo que ofrece datos únicos sobre la composición original del satélite.

Asteroide golpeó a Lua en un ángulo poco profundo hace 4.300 millones de años

Otro asteroide de unos 260 kilómetros de diámetro habría chocado con Lua en una trayectoria oblicua, de aproximadamente 30 grados de inclinación, a una velocidad de 13 kilómetros por segundo. Durante Tras el impacto, la porción superior del objeto se desprendió en un proceso llamado decapitación, mientras que su denso núcleo continuó el movimiento y deformó la superficie sin penetrarla por completo. La trayectoria norte-sur de Essa explica la forma alargada y cónica de la cuenca South Pole-Aitken, una característica que los impactos verticales o los impactos en otros ángulos no pueden reproducir.

Artemis II - @nasaartemis
Artemis II – @nasaartemis

El impacto eliminó y expulsó rocas desde profundidades superiores a 90 kilómetros, enviando parte de este material al borde sur de la cuenca. La estructura resultante tiene una profundidad que varía entre 6 y 8 kilómetros en diferentes puntos, consolidándose como el hito más antiguo conservado en Sistema Solar.

Simulações probó múltiples escenarios de colisión

  • Asteroide diferenciado con un núcleo de hierro y un manto rocoso reprodujo la estructura de la corteza observada.
  • El Impactos de alta velocidad y en ángulo recto generó cráteres que eran más circulares y demasiado profundos.
  • Apenas la trayectoria oblicua explicó la asimetría y la forma cónica de la cuenca.
  • El proceso completo de colapso y flujo de la corteza duró aproximadamente tres horas en el modelo.

El equipo de investigación Equipes utilizó modelos tridimensionales con variaciones en el tamaño, la velocidad y el ángulo del impactador. El núcleo metálico del asteroide contribuyó a una deformación asimétrica sin destruir completamente la corteza local. Los resultados combinan datos de topografía, gravedad y composición obtenidos por los orbitadores lunares, lo que refuerza la precisión de las simulaciones.

Amostras del manto lunar aporta un potencial científico sin precedentes

Astronautas de Artemis III y misiones posteriores planean aterrizar en regiones cercanas al polo sur lunar. Las simulaciones indican que estos lugares se encuentran dentro de la zona de eyección de la cuenca South Pole-Aitken, lo que permite recolectar material del manto lunar. Cientistas espera que las muestras contengan una composición única del interior lunar, un tipo de fragmento que rara vez ha llegado a Terra hasta la fecha.

El material ayudaría a comprender la diferenciación interna de Lua y la evolución térmica tras su formación. Amostras del manto lunar proporcionaría datos sobre la composición original del satélite y ayudaría a calibrar la cronología de los impactos al comienzo de Sistema Solar. Determinar la edad exacta de la cuenca refina los modelos sobre los intensos bombardeos tardíos, un período crítico en la historia de los primeros Sistema Solar.

Lunar Exploração gana relevancia científica adicional

El polo sur lunar ya era un objetivo prioritario para las misiones Artemis debido a la presencia de hielo en cráteres permanentemente en sombra, un recurso esencial para futuras bases humanas. Con este descubrimiento, la región tiene un potencial extraordinario para estudiar el interior lunar, aumentando significativamente el valor científico de la exploración. Astronautas podrá recolectar rocas y regolito en caminatas extravehiculares, y los análisis de laboratorio en Terra identificarán firmas químicas e isotópicas del manto.

El futuro Orbitadores puede mapear con mayor detalle la distribución de las eyecciones en la cuenca South Pole-Aitken. La combinación de datos recopilados in situ y observaciones remotas fortalecerá las conclusiones científicas y consolidará la comprensión sobre los inicios de Lua y Sistema Solar.