El nuevo código define reglas estrictas para los científicos al encontrar signos de extraterrestres

UFO, OVINIs

UFO, OVINIs - Sergey Tinyakov/shutterstock.com

El momento del primer contacto de la humanidad con vida extraterrestre siempre ha sido retratado en la ciencia ficción como un acontecimiento repentino y dramático. En general, la escena muestra a un científico aislado que tiene una revelación instantánea al darse cuenta de que la Tierra recibe visitas de seres que se encuentran a años luz de distancia.

Los extraterrestres ganaron un nuevo impulso en el imaginario colectivo gracias a la película más reciente de Steven Spielberg,día D(Día de la Divulgación). La producción sigue los esfuerzos de un activista por exponer supuestas visitas extraterrestres al mundo y tiene previsto estrenarse en Brasil el 11 de junio de 2026.

En la práctica, sin embargo, lo más probable es que la detección de inteligencia extraterrestre comience como una pequeña anomalía en los datos astronómicos. El siguiente proceso implica una verificación lenta, una revisión por pares y un amplio debate internacional. No debería haber un solo momento “Eureka” ni un solo investigador con la solución definitiva.

Con el avance de los telescopios también ha aumentado la complejidad del contexto en el que vivimos. Por lo tanto, un comité de la Academia Internacional de Astronáutica (IAA) aprobó recientemente una amplia reformulación de los “protocolos posteriores a la detección”, el conjunto de reglas científicas que guían qué hacer después de encontrar signos de vida más allá de la Tierra.

El organismo de la IAA responsable de aprobar los cambios es el Comité de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI). SETI reúne proyectos científicos dedicados a la búsqueda de signos de vida extraterrestre inteligente en el Universo.

La versión anterior de estos principios se había adoptado en 2010. En ese momento, las “noticias falsas” aún no eran una realidad generalizada, las redes sociales estaban en su infancia y el concepto más amplio de “tecnoseñales” (búsqueda de signos de tecnología alienígena, como el calor de megaestructuras en el espacio) permanecía fuera de la astronomía convencional.

Actualmente, el campo ha crecido significativamente. Los científicos ya no se limitan a capturar señales de radio de estrellas específicas. Iniciativas como Breakthrough Listen han ampliado la búsqueda a escala global y ahora el monitoreo abarca todo el espectro electromagnético en busca de cualquier rastro de tecnología extraterrestre avanzada.

Además, el entorno de la información se ha vuelto mucho más riesgoso. En tiempos de deepfakes y conexión global inmediata, una sola afirmación no confirmada puede generar pánico mundial o desinformación masiva antes de que los investigadores puedan siquiera validar los datos.

En el centro de la actualización de 2026 se encuentra el compromiso con el rigor científico. Los nuevos protocolos dejan claro que los científicos no deben anunciar “alienígena” cuando vean una señal inusual en los datos. Si un investigador identifica un candidato, ya sea una señal de radio artificial u otra pista tecnológica, el primer paso es una comprobación discreta y exhaustiva para intentar desmentirlo. La confirmación debe venir de forma independiente de varias instituciones con diferentes equipos.

La divulgación al público sólo debe ocurrir cuando existe consenso en que la señal es verdaderamente confiable.

No se trata de guardar secretos por principios. No es necesario revelar el trabajo de verificación mientras está en curso, precisamente para evitar falsas alarmas que puedan causar vergüenza o daño.

Pero una vez confirmado el descubrimiento, los protocolos exigen total transparencia. Los datos sin procesar, los métodos de análisis y el código utilizados deben divulgarse a toda la comunidad científica mundial y al público en general, permitiendo su replicación independiente.

¿Deberíamos responder?

Una nueva característica importante de la declaración de 2026 es el énfasis en proteger a los investigadores. En los últimos años, los científicos involucrados en noticias de alto impacto han sufrido acoso o “doxxing”, cuando datos personales se exponen maliciosamente en línea. Las nuevas reglas recomiendan que las instituciones protejan a sus profesionales contra represalias profesionales y amenazas físicas o digitales.

Los protocolos también abordan las interferencias de radiofrecuencia (RFI) generadas por la propia humanidad. Las bandas utilizadas por SETI para escuchar señales extraterrestres están cada vez más contaminadas por redes móviles, radares y, especialmente, megaconstelaciones de satélites como Starlink.

La declaración defiende los esfuerzos internacionales para proteger las frecuencias donde se detecta una posible señal, evitando que nuestra propia tecnología asfixie el “canal de comunicación” con posibles extraterrestres.

El tema más controvertido en SETI no es la búsqueda, sino la transmisión de mensajes, lo que se conoce como METI (Messaging Extraterrestrial Intelligence). La idea de enviar señales intencionales a otros mundos divide a la comunidad. La Declaración de 2026 mantiene la posición anterior: no se debe enviar ninguna respuesta sin una amplia consulta internacional.

La decisión de cómo se presentaría la Tierra ante una civilización extraterrestre debe ser tomada por toda la humanidad, y no por una institución o persona aislada. Estas discusiones deben tener lugar a través de las Naciones Unidas u otros foros multilaterales representativos.

El descubrimiento de vida inteligente más allá de la Tierra sería uno de los acontecimientos más transformadores de la historia de la humanidad. Para gestionar las consecuencias, el Comité SETI de la IAA está creando un Subcomité permanente posterior a la detección.

Este grupo no estará formado únicamente por astrónomos. Incluirá expertos internacionales en ética, derecho, ciencias sociales y comunicaciones para asesorar sobre los impactos a largo plazo del contacto.

Los protocolos actualizados fueron diseñados como documentos vivos, complementados por un Código de Conducta y Directrices de Mejores Prácticas que se revisarán periódicamente.

La declaración revisada ha sido adoptada formalmente por la Junta Directiva de la IAA y se presentará a otras organizaciones para su aprobación a lo largo del año. El siguiente paso es presentarlo a la comunidad científica en el Congreso Astronáutico Internacional en Türkiye, en agosto de 2026, y solicitar análisis a la ONU.

Al establecer reglas estrictas ahora, los científicos se aseguran de que, si llega la señal, el mundo esté preparado para verificarla, publicitarla y responder de manera unificada.

Michael Garrett dirigió el grupo de trabajo, que incluía a la profesora Kathryn Denning (Universidad de York, Canadá), la profesora Carol Oliver (Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia) y el abogado Les Tennen (Sterns and Tennen, EE.UU., y asesor jurídico de la IAA).

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