Serena Williams ha vuelto a ganar un partido de tenis profesional casi cuatro años después de su última aparición. Junto a la joven canadiense Victoria Mboko, la leyenda estadounidense de 44 años derrotó a las cabezas de serie número 3 Erin Routliffe y Nicole Melichar-Martinez por 7-6(2) y 6-2, asegurándose un lugar en los cuartos de final del torneo de dobles femenino Queen’s Club en Londres.
La victoria se produjo este martes (9 de junio de 2026) sobre el césped del prestigioso club, tradicional escenario de preparación para Wimbledon. Williams, que no compite desde el US Open de 2022, mostró destellos de su legendario poder, especialmente en su servicio, que alcanzaba por momentos las 120 mph (unos 193 km/h).
Química rápida entre diferentes generaciones.
La pareja entre Williams, con una experiencia de 23 títulos de Grand Slam, y Mboko, de 19 años y número 9 del mundo en individuales, sorprendió por la rapidez con la que se solidificaron. A pesar de jugar juntos por primera vez, el dúo comodín venció en dobles a oponentes más experimentados que, a su vez, también debutaban como pareja.
Mboko asumió gran parte de la responsabilidad y produjo actuaciones sólidas en momentos clave. Williams, por su parte, elogió a su compañera tras el partido, diciendo que ella “mantenía unido al equipo” y que se podía confiar en ella en los puntos importantes. La canadiense correspondió y dijo que se sentía honrada y privilegiada de compartir la cancha con el ícono del tenis.
Momentos brillantes y signos de óxido.
A lo largo del partido, Serena mostró lo mejor y las limitaciones que se esperaban después de tanto tiempo fuera. Logró aces y ganadores impresionantes, como un golpe de revés que provocó una reacción de incredulidad en la propia tenista. Sin embargo, también cometió errores no forzados, sobre todo en voleas y devoluciones al inicio, y admitió estar nerviosa minutos antes de entrar a la cancha.
El saque, arma histórica de Williams, fue uno de los puntos positivos. Comenzó más lento, por debajo de las 100 mph, pero evolucionó a lo largo del primer set hasta alcanzar velocidades que recuerdan a su mejor fase. Esto sugiere que, incluso con menos movilidad, aún puede ser competitivo si el servicio mantiene su nivel.
Los oponentes parecían afectados por la ocasión y la presencia de una de las mayores estrellas del deporte. Routliffe y Melichar-Martínez cometieron dobles faltas y fallaron voleas simples, lo que se lo puso más fácil a la dupla estadounidense-canadiense, que cerró el primer set en un tie-break y dominó el segundo.
Al final, Williams se mostró autocrítico en la rueda de prensa. Le dio una calificación C- a su propia actuación, destacando los momentos en los que el dúo no jugó al nivel esperado, pero también celebrando el margen de evolución. Mboko estuvo de acuerdo y dijo que era bueno ver el potencial de mejora y la motivación para crecer.
La tenista de 44 años bromeó acerca de que el césped será una superficie especialmente desafiante para su regreso después de cuatro años. Mboko respondió con ligereza y le pidió a su compañera que no fuera tan dura consigo misma. El tono relajado contrastó con la intensidad competitiva evidente durante todo el partido, donde Williams gritó de frustración ante un error y celebró con emoción los puntos decisivos.
¿Qué cambia para el futuro de Williams?
La victoria anima a la afición, pero no garantiza que la vuelta sea sencilla. El tenis individual requiere mucho más desplazamiento e intensidad física que el de dobles. Cuando la presionaron para correr, Williams demostró que todavía necesita ajustar su ritmo. Su hermana Venus, que regresó tras una ausencia de 16 meses en 2025 a la edad de 45 años, ganó el primer partido, pero luego afrontó una serie de derrotas, que ilustran las dificultades de readaptación a una edad avanzada.
Los expertos señalan que el mayor desafío para los atletas veteranos no es recuperar su pico técnico, sino mantener la consistencia a lo largo de múltiples partidos. Williams dejó en claro que no regresa sólo para una experiencia casual. Mboko resumió el espíritu del dúo: “Vamos por más”.
La presencia de Williams atrajo a una gran multitud al Andy Murray Arena y generó expectación sobre posibles apariciones en Wimbledon. El torneo de Reinas sirve como preparación ideal sobre césped, superficie en la que Serena logró algunos de sus mayores triunfos. Tiene confirmado otro compromiso en dobles en el Abierto de Tenis de Berlín la próxima semana.
La colaboración intergeneracional también recibe atención. Mientras Mboko representa el futuro del tenis canadiense y mundial, Williams trae el legado de alguien que transformó el deporte. La química natural que se observa en la cancha sugiere que la pareja puede llegar lejos en el torneo y, quién sabe, inspirar a las nuevas generaciones.
Williams y Mboko volverán a jugar este jueves los cuartos de final. Independientemente del próximo resultado, el primer paso de la vuelta ya lo ha dado con la victoria y, sobre todo, con la demostración de que la pasión por la competición sigue intacta.

