La Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) oficializó el jueves (11) la aparición de El Niño, un fenómeno climático natural provocado por el calentamiento anómalo de las aguas de la superficie del Océano Pacífico ecuatorial.
El organismo destacó que “las condiciones de El Niño están presentes y se espera que se intensifiquen durante el invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte”.
Los meteorólogos ya anticipaban esta confirmación, después de meses de aumento gradual de la temperatura en el Pacífico y proyecciones que indicaban una alta probabilidad de que el fenómeno se desarrollara en el primer semestre de 2026.
En mayo, el organismo estimó un 82% de probabilidad de que el fenómeno ocurra en los siguientes meses. Con la actualización de junio, el evento queda formalmente establecido y la discusión ahora se centra en su posible intensidad.
¿Qué son El Niño y La Niña?
El Niño y La Niña representan las dos fases del ciclo climático conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). El Niño se define por el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico ecuatorial en 0,5°C o más.
Suele aparecer cada dos a siete años, con una duración media de doce meses, e influye directamente en el aumento de la temperatura global. La Niña, en cambio, se caracteriza por el enfriamiento de las mismas aguas, produciendo efectos importantes pero opuestos.
En territorio brasileño, los efectos son regionales. Históricamente, El Niño intensifica las precipitaciones en el sur, lo que puede aumentar la aparición de tormentas e inundaciones.
En zonas del Norte y parte del Nordeste, el fenómeno reduce generalmente las precipitaciones, intensificando potencialmente los períodos de sequía.
En el Sudeste y Centro-Oeste, los impactos son más impredecibles, con mayor frecuencia de calor, lluvias mal distribuidas y cambios en el patrón de frentes fríos.
Impacto global y alertas científicas
La aparición de El Niño también es motivo de preocupación, pues el planeta ya presenta altas temperaturas como consecuencia del cambio climático.
El fenómeno, en sí mismo, no provoca el calentamiento global, siendo una variación natural del sistema climático. Sin embargo, al surgir en un escenario global ya acalorado, puede intensificar extremos como olas de calor, sequías y lluvias intensas.
Por este motivo, los científicos siguen de cerca la evolución de este evento, con altas posibilidades de que se vuelva intenso.
La NOAA proyecta una “probabilidad del 63% de que se produzca un El Niño muy fuerte durante el período noviembre-enero, lo que lo ubicaría entre los eventos más grandes registrados desde 1950”. Esta proyección cobra relevancia después de que en 2023-2024 se produjera un fuerte El Niño, contribuyendo a que el mundo registrara, por primera vez, un día con una temperatura media global 2°C superior a la de la era preindustrial, lo que indica la amplificación de los extremos en un planeta ya calentado.
Un El Niño muy intenso puede afectar la agricultura, el nivel de los embalses de agua, la generación de energía, la incidencia de incendios e incluso el costo de los alimentos en varios lugares.
Sin embargo, aún no hay confirmación de si el actual evento alcanzará el nivel de “súper El Niño”, término no científico utilizado para describir episodios de muy alta intensidad, como los de 1982-83, 1997-98 y 2015-16.
La intensidad de El Niño dependerá del aumento de la temperatura en el Pacífico ecuatorial en los próximos meses y, fundamentalmente, de la respuesta de la atmósfera a este calentamiento. Para que el fenómeno se fortalezca, es esencial que el sistema océano-atmósfera opere de manera acoplada y continua, y el calentamiento de los océanos por sí solo no es suficiente.
Desde 2006, una serie de episodios de El Niño han alterado progresivamente el clima global, que ahora es más cálido que en el pasado.
Incluso los eventos clasificados como débiles o moderados, cuando ocurren en un escenario de calentamiento global, amplifican el riesgo de fenómenos climáticos extremos como sequías, inundaciones y olas de calor. Vea la secuencia de eventos recientes:
- 2006-2007: El Niño de intensidad débil a moderada.
- 2009-2010: El Niño moderado.
- 2014-2016: El Niño muy fuerte, relacionado con un calor récord y una ocurrencia más frecuente de eventos extremos.
- 2018-2019: El Niño de débil a moderado, con menor duración e impactos más contenidos.
- 2023-2024: El Niño fuerte, uno de los más intensos jamás documentados, vinculado a nuevos picos de temperatura.
El Niño y su importancia para el clima global
El Niño consiste en el calentamiento anómalo de las aguas del Océano Pacífico Ecuatorial, en la región cercana al Ecuador.
Es parte de un ciclo climático natural que alterna fases cálidas (El Niño), frías (La Niña) y neutras, con repercusiones en diferentes partes del globo.
Este fenómeno modifica la circulación atmosférica, alterando los patrones de precipitaciones y temperaturas en diversas regiones del mundo.
En Brasil, los efectos tienden a ser desiguales: el sur generalmente recibe más lluvia, mientras que el norte y el noreste pueden experimentar períodos de sequía más prolongados.
El Niño también afecta las temperaturas globales. Durante los años de mayor intensidad del fenómeno, el planeta suele registrar un calor superior a la media, lo que se suma a los efectos del calentamiento global.
La intensidad y los impactos varían entre eventos. Con el planeta en constante calentamiento, incluso los episodios moderados pueden provocar efectos más graves que en épocas anteriores.
Posibles efectos de El Niño en Brasil
Históricamente, El Niño cambia los patrones de precipitaciones y temperaturas en el país, provocando:
- Aumento de precipitaciones en el Sur, con mayor riesgo de eventos extremos.
- Reducción de las precipitaciones en el Norte y en zonas del Nordeste.
- Mayor irregularidad en las precipitaciones en el Sureste y Centro-Oeste.
- Crecimiento en la frecuencia de las olas de calor.
Los expertos señalan que uno de los efectos más esperados es el aumento de periodos de calor prolongado, especialmente durante la primavera y el verano.
A pesar de la alternancia entre La Niña, fases neutrales y El Niño, los científicos enfatizan que el calentamiento global sigue siendo el factor principal detrás del cambio climático actual.

