El cuerpo de Gustavo de Oliveira, un adolescente de 16 años apasionado del muay thai y aficionado del Athletico-PR, sufrió una rápida y radical transformación, incluso en una fase de intenso desarrollo físico.
A principios de 2025, el joven pesaba menos de 70 kilos, pero a finales del mismo año su báscula registraba la impresionante cifra de 113 kg.
Detrás de este cambio abrupto, los médicos descubrieron un diminuto tumor benigno ubicado en la base del cráneo, que alteraba por completo la producción de cortisol, una hormona vital para el correcto funcionamiento del cuerpo.
La identificación de la masa tumoral se produjo casi accidentalmente, lo que cambió el curso de la investigación médica.
Una lesión en el tobillo provocó el inesperado descubrimiento de la enfermedad.
La recepcionista Silmara de Oliveira, madre de Gustavo, comenzó a notar que algo andaba mal con la salud de su hijo en junio de 2025.
El adolescente sufrió dolores de cabeza durante varios días, lo que llevó a su madre a controlarle la presión arterial con un dispositivo doméstico en Curitiba.
El resultado indicó que la presión estaba alterada, generando preocupación en la familia.
“Creemos que el equipo podría estar defectuoso”, dijo Silmara, “pero, al mismo tiempo, ya estaba ganando peso y tenía un apetito voraz, consumiendo tres platos por comida”.
Incluso después de consultas con varios médicos y nutricionistas, y ajustes en su dieta, la situación no mejoró, a pesar de que Gustavo mantuvo una intensa rutina de ejercicios, con tres clases semanales de Muay Thai.
“Cuanto más nos dedicábamos a la dieta, más seguía ganando peso”, destacó su madre.
La salud de Gustavo se fue deteriorando progresivamente hasta que un hecho inesperado lo llevó nuevamente al médico: en septiembre de 2025 sufrió una lesión en el tobillo durante un entrenamiento de Muay Thai.
Como la zona se puso muy morada, su madre decidió llevarlo a urgencias para su evaluación.
“Le realizaron una radiografía, pero no se identificó ninguna fractura”, recordó Silmara.
Sin embargo, el médico de urgencias, al observar el estado de salud general de Gustavo, solicitó que madre e hijo regresaran al día siguiente para una investigación más profunda.
Confirmación de una enfermedad rara tras exámenes en profundidad
Luego, la familia fue remitida al Hospital Pequeño Príncipe, institución pediátrica de referencia ubicada en Paraná.
Gustavo recordó lo comprometida que estaba su condición física durante ese período, antes del diagnóstico.
“No podía caminar por la calle, ni realizar actividades básicas, porque sentía que me iba a desmayar, me faltaba el aire”, describió la gravedad de los síntomas.
En el hospital, Gustavo se sometió a una exhaustiva serie de pruebas para que los médicos pudieran confirmar o descartar las posibles causas de su padecimiento.
Finalmente, aproximadamente un mes después, a mediados de octubre, los profesionales de la salud descubrieron el origen del misterio que aquejaba al adolescente.
A Gustavo le diagnosticaron la enfermedad de Cushing, una condición clínica considerada extremadamente poco común.
Los datos mundiales apuntan a la aparición de un nuevo caso de la enfermedad en apenas uno de cada millón de niños al año, lo que convierte su diagnóstico en un importante desafío para la medicina debido a la rareza y complejidad de los síntomas.
“Cuando los médicos nos dieron el diagnóstico, todo tenía sentido, parecía que toda la historia encajaba”, recuerda Silmara.
Comprender los mecanismos de la enfermedad de Cushing y sus impactos.
Básicamente, la enfermedad de Cushing se desencadena por la formación de un tumor benigno en la glándula pituitaria, glándula situada en la base del cerebro, encargada de producir la hormona ACTH.
La ACTH, a su vez, tiene la función de estimular las glándulas suprarrenales, situadas encima de los riñones, para que produzcan otra hormona fundamental: el cortisol.
En los pacientes con enfermedad de Cushing lo que se produce es una producción excesiva de cortisol en el organismo.
“Ese volumen excesivo de cortisol genera múltiples cambios en el paciente. Como se observa en el caso de Gustavo, hay un aumento de peso considerable, hinchazón, la cara adquiere una forma más redondeada y hay una acumulación de grasa en el tronco”, explicó el neurocirujano Carlos Mattozo, del Hospital Pequeño Príncipe.
El especialista reveló que, en casi tres décadas de ejercicio médico, solo había tratado a cuatro pacientes con esta rara enfermedad.
El tratamiento más común para estos casos es la intervención quirúrgica, cuyo objetivo es extirpar el tumor hipofisario.
Gustavo confesó que la noticia de que tendría que pasar por el quirófano lo dejó aprensivo y desanimado.
“Porque, cuando se habla de cirugía cerebral, imaginamos que se abrirá la cabeza por la mitad para extirpar el tumor”, expresó el joven, describiendo su temor inicial.
The good news, however, is that surgery to treat Cushing’s disease is minimally invasive, without the need for external incisions; Todo el procedimiento se realiza a través de las fosas nasales, con la ayuda de cámaras de fibra óptica e instrumentos delicados.
“Hay un hueso ubicado detrás de la nariz, el esfenoides. Es hueco, lo que permite perforarlo para acceder directamente a la región de la hipófisis”, detalló el Dr. Mattozo sobre el método.
Proceso quirúrgico y fase de recuperación del adolescente Gustavo
La cirugía de Gustavo se realizó en diciembre de 2025, duró aproximadamente dos horas y fue considerada un gran éxito por los médicos.
Según el equipo médico encargado del seguimiento, el adolescente mostró buena evolución, presentando algunos efectos secundarios esperados, como postración y leves dolores de cabeza, además de una desregulación temporal en los niveles de cortisol.
“Antes del procedimiento, las glándulas suprarrenales de Gustavo estaban bajo un estímulo anormal que provocaba una producción excesiva de cortisol. Cuando extirpamos el tumor, ese estímulo se interrumpió, llevando al cuerpo a un desequilibrio y una caída abrupta en la producción de la hormona”, explicó el Dr. Mattozo.
Actualmente, Gustavo continúa realizándose exámenes y tratamientos de reemplazo hormonal para que su cuerpo pueda restablecer el equilibrio ideal entre la glándula pituitaria y las glándulas suprarrenales.
El periodo de exceso de peso y cortisol elevado dejó consecuencias en su salud, afectando principalmente al hígado, ojos, corazón y presión arterial.
En el primer semestre de 2026, el adolescente ya logró perder alrededor de 15 kilos, un indicio positivo de su recuperación.
Respecto a la enfermedad de Cushing, se le cataloga como un paciente en remisión, lo que significa que el tratamiento fue eficaz para contener la enfermedad.
En la práctica, esto implica la necesidad de un seguimiento médico anual para controlar y prevenir una posible reaparición del tumor, evitando una nueva intervención quirúrgica.
Desafíos y retraso común en el diagnóstico de la enfermedad
Para el doctor Mattozo, historias como la de Gustavo sirven como una advertencia importante para que los profesionales de la salud mantengan la vigilancia y cuestionen diagnósticos que, a primera vista, pueden parecer obvios.
“Como profesor universitario, instruyo a mis alumnos a profundizar sus estudios y considerar siempre diferentes posibilidades de enfermedades detrás de los síntomas presentados”, comentó el médico.
“En el caso de la enfermedad de Cushing, se estima que los pacientes esperan, en promedio, dos años para recibir el diagnóstico correcto. Durante este tiempo, son sometidos a terapias que no producirán resultados”, agregó el neurocirujano, destacando los riesgos de la demora.
Silmara reiteró que esta situación de retraso en el diagnóstico fácilmente podría haberle ocurrido a su propio hijo, empeorando su estado de salud.
“Si no hubiera tenido esta lesión en el tobillo, tal vez no habríamos descubierto la enfermedad hasta hoy”, especuló la madre, destacando la importancia del incidente.
“Y este descubrimiento fue posible gracias a la doctora que mostró una visión más integral. Podría haberse limitado a cuidar su pierna y ignorar el resto”, agregó la madre, valorando la atención del profesional.
Para algunas personas, el largo intervalo entre la aparición de los síntomas y la confirmación del diagnóstico puede ser fatal, ya que el aumento de peso, los cambios en la presión arterial y el daño a órganos vitales como el hígado pueden provocar complicaciones graves, incluidos ataques cardíacos.
Por estas y otras razones, Gustavo decidió compartir abiertamente su trayectoria con la enfermedad, con la esperanza de crear conciencia y ayudar a otras personas que puedan estar enfrentando condiciones similares.
“Espero que otros no tengan que pasar por lo que yo pasé y puedan tratar el tumor antes de que los síntomas de aumento de peso y presión arterial alta empeoren aún más”, concluyó el adolescente.

