Un estudio sugiere que la metformina, un fármaco para la diabetes, puede retardar la progresión de la pérdida de visión en los ancianosPor Carolina Costa
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Investigaciones recientes sugieren que la metformina, un medicamento para la diabetes asequible y ampliamente utilizado, puede ofrecer una protección inesperada para la salud ocular. Publicado en la revista BMJ Open Ophthalmology, el estudio siguió a aproximadamente 2.000 personas con diabetes tipo 2 durante cinco años, identificando una posible asociación entre el fármaco y la desaceleración de la degeneración macular relacionada con la edad (DMAE).
Los resultados indicaron que el uso continuo de metformina estaba relacionado con una reducción del 37% en la progresión de la DMAE en etapa intermedia. Este porcentaje se mantuvo incluso después de considerar variables cruciales como el grupo de edad de los participantes, el sexo, la existencia de retinopatía diabética, el nivel de control glucémico y la duración del diagnóstico de diabetes. El descubrimiento es relevante ya que apunta a un beneficio potencial de un medicamento de bajo costo para una afección ocular grave.
Esta afección ocular, conocida como DMAE, se encuentra entre las causas más comunes de ceguera en personas mayores y afecta a la mácula. Esta es la parte del ojo crucial para la agudeza visual central, esencial para actividades como leer, distinguir colores y el reconocimiento facial.
La DMAE se manifiesta principalmente de dos formas. La forma seca, que supone alrededor del 85% de los diagnósticos, se caracteriza por el adelgazamiento de la mácula debido al envejecimiento y/o la acumulación de drusas, que son depósitos de proteínas y grasas en la retina. Su progresión es gradual, culminando con la pérdida progresiva de la capacidad visual central.
Por otro lado, la versión húmeda de la enfermedad es más grave y se caracteriza por el desarrollo de vasos sanguíneos irregulares debajo de la retina. Estos vasos pueden filtrar líquidos o sangre, provocando una rápida pérdida de la visión. Tanto para la DMAE seca como para la húmeda, existen factores de riesgo comunes como la edad avanzada, la predisposición genética, el tabaquismo, la presión arterial alta, los niveles altos de colesterol y la diabetes mal controlada.
Comprender el posible mecanismo protector de la metformina.
Existe una base biológica convincente que puede justificar los hallazgos de este estudio. Según la oftalmóloga Erika Yasaki, que trabaja en el Hospital Israelita Albert Einstein, “la metformina no se limita al control de la glucemia; interactúa con los procesos celulares asociados con el envejecimiento”. Entre estos procesos se encuentran la reducción del estrés oxidativo y la inflamación en las células, ambos mecanismos directamente relacionados con la evolución de la DMAE.
La retina, un tejido con un alto consumo metabólico y una de las mayores demandas de oxígeno por unidad de masa corporal, se vuelve particularmente susceptible al estrés oxidativo. La acción beneficiosa de la metformina implica la activación de AMPK, una vía celular que regula la energía, la limpieza y la supervivencia celular, contribuyendo a este efecto protector.
La doctora Solange Travassos, coordinadora del departamento de Salud Ocular de la Sociedad Brasileña de Diabetes, explica que “investigaciones experimentales ya vincularon este mecanismo con la protección de los fotorreceptores y del epitelio pigmentario de la retina, lo que resulta en menos estrés oxidativo y optimización de la función mitocondrial”. Por tanto, existe evidencia significativa para considerar a la metformina como un potencial protector de la salud visual.
Aunque los hallazgos de este estudio son prometedores, es esencial comprender mejor esta correlación, especialmente a través de ensayos clínicos con participantes humanos. Nicholas Beare, oftalmólogo e investigador de la Universidad de Liverpool, Inglaterra, además de autor principal del trabajo, destaca que “se trata de un estudio observacional, incapaz de establecer una relación directa de causa y efecto, sino sólo de indicar una asociación entre la metformina y una progresión más lenta de la DMAE”.
En términos prácticos, esto implica que el medicamento puede estar relacionado con el beneficio, pero no hay certeza de que sea el único factor causal. Otra cuestión importante es que, al centrarse el estudio en personas con diabetes tipo 2, es necesario realizar nuevos análisis para comprobar si la misma reducción en la progresión de la DMAE se produciría en la población general. “Estos resultados aún no son suficientes para cambiar la gestión médica actual, pero señalan la urgencia de un ensayo clínico prospectivo”, destacó Beare en comunicación por correo electrónico con Agência Einstein.
Para comprobar científicamente el efecto de la metformina en la prevención o ralentización de la DMAE sería imprescindible realizar un estudio en humanos. Para ello se debe comparar la evolución de la enfermedad entre los pacientes que reciben el medicamento y los que son tratados con un placebo.
Avances de la biotecnología en la búsqueda de nuevas terapias
Mientras la investigación clínica continúa su ritmo, el sector industrial busca acelerar las soluciones. Curative Biotech, una empresa con sede en Estados Unidos, está trabajando en el desarrollo de una nueva formulación de metformina. El objetivo es la aplicación directa en los ojos, ya sea mediante gotas para los ojos u otros métodos de aplicación localizada, como inyecciones intraoculares.
Esta estrategia tiene como objetivo administrar el fármaco directamente en el epitelio pigmentario de la retina, donde se desencadenan los principales procesos degenerativos. Estudios anteriores sugieren que la metformina puede activar la proteína AMPK, disminuir la liberación de VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular) y regular el calcio intracelular, todos los cuales son mecanismos cruciales en la patogénesis de la enfermedad.
Las aplicaciones iniciales serían para las etapas intermedia y avanzada de la DMAE seca. Actualmente, el proyecto se encuentra en la fase preliminar y se espera realizar un primer ensayo clínico en humanos este año. El uso de un medicamento ya establecido en el mercado puede permitir que el proceso de desarrollo y aprobación regulatoria sea más ágil.
Opciones de tratamiento actualmente disponibles para la DMAE
Hoy en día, el tratamiento principal para la DMAE seca se centra en la suplementación vitamínica, utilizando antioxidantes y omega-3 para intentar contener la progresión de la enfermedad. Para la DMAE húmeda, el enfoque más común son las inyecciones intraoculares periódicas de sustancias antiangiogénicas, que actúan inhibiendo el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anómalos. Estas inyecciones pueden estabilizar o, en muchos casos, incluso mejorar la capacidad visual de la mayoría de los pacientes.
La Academia Estadounidense de Oftalmología informa que se están investigando nuevas terapias genéticas. El objetivo es desarrollar un tratamiento de dosis única capaz de evitar que en el propio ojo del paciente proliferen vasos sanguíneos anormales debajo de la retina.
Independientemente del tipo de DMAE, adoptar cambios en el estilo de vida juega un papel crucial. El doctor Yasaki, del Einstein, destaca: “Adoptar una dieta equilibrada, controlar el peso corporal, controlar la presión arterial y el colesterol y, sobre todo, abstenerse de fumar se encuentran entre las estrategias de salud más eficaces para reducir el riesgo de DMAE o su progresión de forma seca a húmeda”.
Además, los exámenes oculares periódicos son esenciales. Según Solange Travassos, “la actitud más segura y recomendada actualmente pasa por un seguimiento continuo con el oftalmólogo, un control estricto de los factores de riesgo y la toma de decisiones junto con el profesional sanitario”.
Por ello, es fundamental resaltar que no existe ninguna recomendación para el uso de metformina sin consejo médico. Aunque el fármaco puede resultar en el futuro un aliado importante contra la degeneración macular asociada a la edad, actualmente representa una promesa que todavía requiere pruebas científicas exhaustivas.







