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Mix Vale

Tiago Martins Pitthan, conocido por organizar su propia celebración de despedida para no “perderse” su velorio, falleció a los 49 años en la ciudad de Campo Grande.

Le diagnosticaron cáncer de estómago en etapa avanzada, revirtió la lógica convencional de la pérdida y organizó un evento festivo con amigos, familiares e incluso extraños para honrar el viaje de su vida y al mismo tiempo poder participar activamente.

El domingo (5), directamente desde el hospital, Tiago compartió un último video en sus redes sociales, transmitiendo un último y emotivo mensaje.

Tiago Pitthan Instagram - Internet
Tiago Pitthan Instagram – Internet

“Estoy bien, en paz, feliz. Todo valió la pena. Tuve una buena vida y ya está. Gané. Un beso del Bueno”, declaró en su grabación.

El comunicado resume la elección de Tiago de afrontar la realidad tras recibir la noticia de que la enfermedad no tenía cura. Desde el inicio de su diagnóstico expresó el deseo de no controlar la muerte en sí, sino aprovechar al máximo el tiempo que le quedaba. Esta perspectiva única resuena con movimientos crecientes que proponen una visión más positiva y activa del final de la vida, transformando la resignación en una oportunidad para el legado y la celebración personal.

Y eso es exactamente lo que hizo. El 30 de mayo, Tiago estuvo presente en su propia celebración.

El evento, realizado en el antiguo almacén de una cervecería en Campo Grande, contó con actuaciones de bandas, reuniones con amigos, círculos de conversación y un programa cuidadosamente elaborado por él. Hubo bossa nova, samba, rock, un flash mob y un acuarelista documentando la fiesta en tiempo real, cuyo cuadro Tiago insistió en conservar.

La celebración también incluyó un momento de guitarra. Aún sin experiencia previa con los instrumentos, Tiago comenzó a aprender cuando la enfermedad avanzó, motivado por un viejo deseo de subir al escenario al menos una vez, lo cual logró cumplir.

La actitud de Tiago ante su diagnóstico nunca fue de negación. Era plenamente consciente de la incurabilidad de la enfermedad, pero insistió en definir lo que aún podría experimentar en el tiempo disponible.

El cáncer fue identificado en marzo de 2024, después de meses de síntomas preocupantes. Durante un viaje a Bonito (MS) en la víspera de Año Nuevo anterior, notó dificultades para comer, sintió el estómago rápidamente lleno y vomitó.

La endoscopia reveló adenocarcinoma gástrico, la forma más frecuente de cáncer de estómago. Inicialmente, se planeó una cirugía para extirpar el órgano, pero durante el procedimiento, los médicos identificaron metástasis en el intestino, peritoneo y signos de afectación pulmonar.

Se descartó entonces la posibilidad de una intervención quirúrgica curativa.

“Descubrí que no había cura. Que tendría que vivir con la enfermedad y, probablemente, morir a consecuencia de ella”, relató Tiago.

Aunque estaba en tratamiento, Tiago mantuvo su rutina de trabajo y ejercicio el mayor tiempo posible. A medida que avanzaba la enfermedad, enfrentó pérdida de peso, debilidad y limitaciones resultantes tanto del cáncer como de los efectos de la quimioterapia.

Sin embargo, sus planes no cesaron. Poco antes de la fiesta, regresó a Bonito, donde hizo rappel 70 metros en el Abismo Anhumas y, al día siguiente, intentó saltar en paracaídas.

“Allá arriba no hay cáncer. Sólo estamos yo y ese mundo enorme”, reflexionó.

A la hora de planificar su despedida, Tiago también pensó en sus próximos pasos.

Organizó contraseñas, determinó el destino de sus bienes personales y habló con personas cercanas a él. El único rito que delegó en otros fue el tradicional velorio.

Su madre, que lo acompañó durante todo su tratamiento, estuvo a su lado en los últimos meses. Inicialmente, Tiago había regresado a Campo Grande para cuidar de sus padres, pero la situación se revirtió y ella empezó a cuidarlo.

A medida que la enfermedad empeoraba, recibió quimioterapia paliativa e inmunoterapia. El objetivo principal ya no era erradicar el tumor, sino controlar su progresión y mantener la calidad de vida.

Tiago afirmó no temer a la muerte. Su miedo residía en el viaje para llegar allí: el dolor, la inmovilidad y la incapacidad de lograr las cosas que aún deseaba.

Por eso, mientras tuvo fuerzas, vivió intensamente. Aprendió a tocar la guitarra, se presentó, conoció amigos, saltó en paracaídas, organizó una fiesta. Y, lo más importante, estuvo presente en su propia despedida.

Luís Henrique Costa é jornalista formado pela FMU, editor-chefe e fundador do Mix Vale, portal de notícias em atividade desde 2013. Responde pela direção editorial do veículo, que cobre Brasil e mundo em economia, benefícios sociais, esportes, tecnologia, ciência e entretenimento. Atua na área há mais de 15 anos e lidera uma equipe de cerca de 15 colaboradores.

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